Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

fcondetorrens@hotmail.com

Nueva tesis sobre signos de puntuación

«Nueva tesis sobre signos de puntuacion» pone fin a lo que se publicó sobre los tres Métodos de análisis puestos a punto en la primera parte de la investigación, que duró 12 años, de 1.991 a 2.002, y que supuso la edición de «El Grupo de Jerusalén» y «Simón, opera magna». A partir de aquí se prosiguió la investigación que llevaría a la edición de «Año 303. Inventan el Cristianismo,» en Marzo de 2.016.

.

© Copyright Fernando Conde Torrens

.

.

.

            Cumpliendo la declaración de intenciones de primeros de Julio, debo cerrar los artículos de investigación, precisamente para dar lugar a la investigación, para dejar tiempo para ella. Y dar paso a una serie de artículos que traten de mostrar cómo eran nuestros antepasados del siglo V antes de la era común hasta el siglo IV de la era común. Veremos que eran mucho más parecidos a nosotros de lo que se nos ha hecho creer.

            Pero tampoco parece de recibo poner punto final a unas indagaciones en torno a la historia de los signos de puntuación dejando el tema completamente en el aire. No para un período de varias semanas, porque, no lo olvidemos, en Agosto este blog se toma vacaciones. Vacaciones convenientes y hasta imprescindibles.

            De modo que, a modo de despedida provisional de nuestros amigos los signos de puntuación, vamos a hacer unas reflexiones y a adelantar una tesis. No vamos a probar hoy de manera contundente la tal tesis, pero sí podemos decir que hay indicios bastante fundados que la apoyan. Primero, las reflexiones.

            ¿Qué sería de estos temas si esto hubiera sido Ciencia? ¿Qué diferencia hay entre la Ciencia y la no Ciencia? ¿Cómo trabaja la Ciencia? Empecemos por el final. Los científicos, gente seria, imparcial, que busca explicaciones racionales, se enfrenta a un problema, a una incógnita. Y un día, uno de ellos emite una teoría que explica el problema, el fenómeno extraño, no explicado hasta el presente. Y la divulga.

Aunque a corto plazo y en ciertos círculos esa teoría pueda ser mal recibida y/o rechazada, no todos los científicos del mundo adoptan tal postura, sino que una parte lo hace y otra parte estudia la nueva tesis o explicación del fenómeno que todos desean dilucidar y que deje de ser incógnita. Se sopesan los pros y contras de la nueva explicación, se hacen experimentos independientes y de ese intercambio vivo y continuo de pruebas y razones, va surgiendo más y más claridad.

El científico que emitió la tesis explicativa, aporta nuevas pruebas de la validez de su tesis, nuevos experimentos, y el resto de científicos termina por adherirse a dicha tesis o encuentran la forma de demostrar su no validez. Surgirá otra explicación, más perfecta que la anterior, o menos imperfecta. Ese ha sido un paso en el acercamiento al conocimiento de cómo funciona la naturaleza. Y con un procedimiento tal, abierto, amplio, razonado, defendido por personas que hablan el mismo lenguaje de la razón y la argumentación, la Ciencia ha logrado adelantos espectaculares en los 125 años últimos, puestos a poner una fecha.

Los científicos avanzan en el dominio de los secretos de la naturaleza porque van buscando la razón de ser de las cosas y porque son imparciales, no tienen preferencias, no tienen ideas propias o grupales que defender. No todos ellos serán impecables, pero, como grupo, son racionales.

Creo percibir que en mundo de las ideas ha sido y es otra cosa. Investigar significa, ya se ha dicho aquí mismo, averiguar la verdad de una cosa. Hay que querer encontrar la explicación auténtica, la realidad auténtica, la historia auténtica. No se puede ser científico y defender a capa y espada una posición dada, una visión determinada, una argumentación inamovible. El investigador ha de estar abierto a todos los indicios, sin una postura propia que defender. Cuando se defiende una postura, se desechan los indicios que no son favorables, se ignoran las circunstancias en contra, se hacen trampas, en una palabra. Esa defensa de la postura del grupo es la antítesis de la investigación. Cuando se tiene miedo a la verdad, uno está incapacitado para investigar. La propaganda y la investigación son excluyentes, antagónicas, incompatibles.

Si una parte mayoritaria de los científicos se opusiera sistemáticamente a toda búsqueda que echara por tierra sus premisas, el campo en el que tal cosa ocurriera dejaría de ser Ciencia para convertirse en comedia, tramoya, montaje, farsa. No cabe cerrar los ojos a lo que rompe nuestros esquemas. Es más, tener esquemas es un riesgo, un handicap, un lastre.

En el tema que nos ocupa, en la historia de los textos sagrados cristianos vistos desde la perspectiva de los signos de puntuación, con su importancia y la ignorancia que de los mismos se tiene, estamos viendo contradicciones, aparición y desaparición de signos, ante el silencio de los expertos. Ir exponiendo los primeros indicios conformes éstos llegan no es buena práctica. De modo que viene ahora estudiar los textos con más tranquilidad. Pero no dejemos al lector sin un esbozo de solución, sin una tesis que explique o trate de explicar lo sucedido, desde que el texto primero vio la luz hasta nuestros días.

Hace pocos días expusimos que la proliferación de comas, el cambio de estructura, tuvo que ser antes de Estienne o después. Hay unos ciertos indicios de que la alteración se produjo antes de Estienne, antes del año 1.550, redondeando las cifras. Dada la anarquía sobrevenida después de la caída del Imperio Romano de Occidente en Occidente, la tesis a esbozar hoy y probar semanas más tarde va a ser ésta:

Posiblemente se dio una cuádruple actuación, tan pronto como se descubrió la labor realizada por Eusebio en los textos primeros.

1. Se tradujo el NT al latín (Vulgata), se consideró ésta como la versión oficial y se prohibió en Occidente la traducción y el manejo del NT en griego. Esto lo hacía San Jerónimo (así se le conoce), secretario del papa San Dámaso, allá por el año 380.

2. Se editaron nuevas versiones del NT con proliferación de comas, lo que anulaba la labor de Eusebio, al destruir las particiones por él establecidas.

3. Un poco más tarde, las nuevas versiones eliminarían casi por completo toda puntuación, llegándose a la escritura continua, lo que no sucedía en los escritos primitivos. Se deseó que sólo hubiera textos en escritura continua.

4. Se comenzó a dar importancia a los textos reeditados y a hacer desaparecer y minusvalorar los textos más primitivos. Los segundos estaban corregidos, mientras que los primeros no lo estaban. Los segundos eran los buenos, los nuestros, los primeros eran un poco defectuosos, eran los extraños.

No puedo garantizar que la cuarta faceta sea contemporánea a las otras tres, pero es real. Todos los puntos salvo el segundo parecen evidentes. De todos ellos, no obstante, se dará cumplida demostración. El segundo habrá que demostrarlo de manera clara. Se hará después de Agosto.

Sobre el cuarto, adelantaré un comentario que ya salió en un artículo reciente. Dice así, hablando de qué textos son más dignos de crédito.

.

            “Pero en materia de Sagrada Escritura, no se pueden aplicar exactamente los mismos métodos que se aplican para la reconstrucción de cualquier texto literario antiguo. Por ejemplo, el criterio de textos antiguos que afirma que «cuanto más antiguo es el MSS (manuscrito) más fidedigno es, por acercarse más en el tiempo al autor original», es válido en principio, pero cuando lo aplicamos al Nuevo Testamento, no siempre es una regla absoluta, fallando muchas veces si se aplicara en forma matemáticamente rigurosa, teniendo en cuenta, por ejemplo, como bien dice el Dr. Scrivener (el tan famoso revisor del «Textus Receptus» de fines del siglo XIX), que «la corrupción de los originales, se hizo sentir con mayor fuerza en los primeros cien años desde que los apóstoles dejaron la tierra», y por eso a veces el «Texto Recibido» es más fidedigno que los textos críticos más modernos, a pesar de que esta edición del Nuevo Testamento fue un trabajo realizado en Europa trece siglos más tarde.” (El subrayado es mío).

.

Siempre defenderé que esa singularidad de traducciones, posturas y reglas cuando del Nuevo Testamento se trata se deben al hecho singular de que con el NT no se puede aplicar la Ciencia común, sino otra hecha a medida. Este comentario de que la corrupción se dio en los textos escritos 100 años tras los apóstoles ha levantado recelos y sospechas, porque, dicen los malvados críticos, si los textos escritos el año 200 están corrompidos y los posteriores han de basarse en ellos, y éstos no están corrompidos, ¿de dónde han salido los textos buenos? La respuesta de nuestra tesis malévola es que los textos corrompidos y primeros no eran los suyos. Los textos segundos, ésos sí que eran buenos, esos eran los suyos.

Otra afirmación del mismo enlace que dejo a la consideración del lector, sobre quiénes pueden ser críticos textuales. ¿Un crítico laico? ¡Quiá! Tiene que estar en comunicación con Dios, es decir, en comunicación y de acuerdo con nosotros. Si no, ni hablar, eliminado como crítico de pacotilla. No sea que haga crítica auténtica. Este es el texto.

.

Pero esta labor no puede ser llevada a cabo meramente por hombres de reconocida erudición en la crítica de textos antiguos (aunque esta erudición sí es evidentemente esencial, y no debería faltar) sino que una condición “sine qua non” para desarrollarla con eficacia, es el discernimiento y sabiduría espiritual, junto con una profunda piedad, comunión con Dios y una destacada paciencia, virtudes todas que dimanan del bendito Espíritu de Dios. Y que todo hombre no nacido de nuevo y no instruido en las Escrituras espiritualmente, por más dominio que tenga de las lenguas originales, queda totalmente descalificado para esta noble tarea.” (El subrayado es mío).

.

Estas citas, y otras que se mostrarán, se refieren al aspecto último. No quiero cansar al lector. Habrá más, a la vuelta de vacaciones. Mañana comenzamos nuestras lecciones de Historia de la tribu. Será una Historia informal, espero que amena, anecdótica. Pero con anécdotas que nos introduzcan en el auténtico espíritu de la Antigüedad.

.

Nueva tesis sobre signos de puntuacion

Papiro P66. Colección Bodmer. Inicio del Evangelio de Juan.

.

………. Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

.

Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion

Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion

Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion

Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion  Nueva tesis sobre signos de puntuacion

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *