Tejados y columnas en el Antiguo Egipto.

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        Hemos visto muros, pilonos y dinteles. De modo que no construimos la casa por el tejado. Nos faltan las columnas, pero como son las más complejas, las dejamos para el final. Los tejados o techos. No se complicaban la vida.

         Tejados.

        La mayor parte de un Templo estaba cerrado. No en vano era la morada del dios. Y el dios no iba a estar a la vista del público, diáfano y visible. Estaba en un reducto pequeño, cerrado y oscuro y del mismo modo estaba la mayoría del templo. Los tejados eran, pues, herméticos.

        La forma de construirlos se aprecia bastante bien en la imagen que viene a continuación. Sobre la hilera de columnas, largos dinteles que abarcan dos vanos. Y sobre ellos, como techo, otras losas perpendiculares, las que sobresalen. Por encima, unos cubos que prolongan visualmente las columnas y un nuevo dintel con inscripciones. Y sobre él, otra serie de bloques transversales, un nuevo techo. En primer plano a la derecha y sobre el suelo, sillares apilados. Ahora casi podemos coger un sillar.

Templo de Tutmosis III en Karnak, hacia 1.450 AEC. El Akhmenu.

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones. KÖNEMANN, 2.004)

        Los Templos solían constar de un patio exterior, abierto, donde entraban un determinado colectivo selecto de personas. Luego había ya salas cerradas, donde sólo entraban los sacerdotes y finalmente estaba la celda del dios, donde sólo entraba el Faraón, que también era dios. Veamos un techo desde dentro. Debemos imaginar las columnas con los jeroglíficos y pintadas. La foto está demasiado clara.

Primera sala hipóstila del Templo de Horus en Edfu. Período ptolemaico.

(Fuente: Arquitectura egipcia. Manuales Parramón de Arte.)

        Hemos visto, por tanto, techos desde fuera y también por dentro. Veremos más en nuestras visitas guiadas.

       Columnas.

        Las columnas son el elemento constructivo que más ha variado conforme se sucedieron los diferentes Imperios. Uno de los libros que estamos utilizando distingue los siguientes órdenes, o estilos, de columnas:

        Papiriforme,

        Lotiforme, que puede ser cerrado o abierto,

        Protodórica,

        Estilo Imperio Nuevo y

        Hatóricas, con la cabeza de la diosa Hator en cada una de las cuatro direcciones.

        Las dos columnas con el capitel en forma de loto (lotiforme) o en forma de papiro cerrado (papiriforme) pueden confundirse. Y lo mismo  la palmiforme y la papiriforme abierta. Pero así están las cosas.

Estilos de columnas en el Antiguo Egipto.

(Fuente: Arquitectura egipcia. Manuales Parramón de Arte.)

 

        Las columnas hatóricas se distinguen perfectamente, son inconfundibles. Lo mismo sucede con la columna protodórica. Veremos una en breve. Se supone que fueron la inspiración de las columnas dóricas griegas, el primer orden de columnas griegas, hacia el siglo VI y V AEC. También son inconfundibles las del estilo Nuevo Imperio, con esos grabados en un fuste plano. Veamos una columna claramente protodórica, que se empleó nada menos que al comienzo de la III dinastía, con el Faraón Zoser. Al fondo, un muro de sillería. Cuando lleguemos a Grecia nos detendremos más en el procedimiento para fabricar las columnas.

Columnas protodóricas de entrada al complejo funerario de Zoser, en Saqqara. Dinastía III.

(Fuente: Arquitectura egipcia. Manuales Parramón de Arte.)

        Mañana, más.

 

Enlace al próximo día

        Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.