© Copyright Fernando
Conde Torrens
Hoy, y en días próximos, vamos a procurar dar una idea de cómo era la vida cotidiana del pueblo egipcio. Dado que vamos a remontarnos entre 3.000 y 5.000 años atrás, debemos cambiar nuestra mentalidad, debemos dejar de considerar nuestra vida actual como metro de medida o comparación. La situación del antiguo, viviera en Egipto, en Mesopotamia o en cualquier otro lugar del planeta era muy distinta a la nuestra.
Nuestra esperanza de vida occidental oscila entre 78 años para los varones y 84 para las féminas, lo que se debe a que son más fuertes que nosotros, que nos llamamos el sexo fuerte. Eso, al menos, es lo que dicen las mujeres con las que he tratado de discutir este tema. La de los egipcios oscilaba entre los 20 y los 40 años, según en qué fuente nos basemos. Ello hacía que la vida empezara temprano, y que los jóvenes se casaran en cuanto tenían capacidad reproductora. La mayoría de sus hijos iban a morir antes de los cinco años, como consecuencia de enfermedades provocadas por el contacto con los animales, por infecciones y por dolencias que hoy se curan, pero antaño eran mortales.
Otra idea que conviene tener muy presente es que en Egipto, como en otros reinos e imperios antiguos, conviven dos niveles sociales, con tremenda diferencia entre sus respectivos calidades de vida. De una lado, quienes viven en torno a la corte faraónica, con una vida opulenta y refinada. Del otro, el resto de Egipto, si se exceptúa la cúspide de la casta sacerdotal, que sigue de cerca la calidad de l vida de la corte, con la que se relaciona continuamente.
Resulta mucho más llamativo hablar de la vida de palacio. Allí se nos ofrecen detalles y costumbres que pueden deslumbrarnos o admirarnos. Toda la técnica, el saber y los recursos del Imperio están dedicados a servir al faraón y con ello a las divinidades, que son las que nos acogerán en su mundo al morir. La vida del egipcio medio es mucho menos llamativa. Lejos de él el lujo y las manufacturas artísticas. Le basta con vivir y morir de viejo, eso sí a los 40 años.
Raras personas superan esta edad, y las que lo hacen posiblemente pertenecen al selecto grupo de personas que llevan una vida muelle en el entorno de palacio. Y eso no es una crítica, sino una observación que resulta general cuando uno estudia la vida de la Antigüedad. Cuando el egipcio ha tenido experiencia de lo que es la vida cotidiana cuando el Imperio se hunde, los llamados períodos intermedios, anhela un Imperio fuerte, con la autoridad necesaria para garantizar la paz y evitar el bandolerismo y el pillaje. Otro temor del egipcio serán las guerras, llevadas a cabo por los faraones más ambiciosos, perdón, más poderosos. Veremos la forma que tenía el ejército egipcio.
Puesto que Egipto es un don del Nilo, como se decía en la Antigüedad, veremos que el Nilo no sólo era la medio de transporte para traer al lugar debido los enormes bloques de piedra que formarán la tumba del divino faraón, sino que es una fuente de riqueza, por la agricultura que posibilita y por los pescados que contiene. El regadío será una preocupación imperiosa y los medios empleados, entonces y ahora, fueron del todo manuales.
Un mapa, obtenido de una fuente poco usada, un Atlas Bíblico, nos muestra las principales ciudades del Egipto antiguo
Egipto antiguo desde el aire.

(Fuente: Atlas du monde biblique. Larousse / The Times.)
Debe quedar claro que aprovechar las aguas del Nilo es para el egipcio antiguo una necesidad vital. Del Nilo depende la vida en el Egipto de la época. La agricultura será la dedicación prioritaria para muchos ciudadanos del Imperio. Los medios disponibles se ilustran en las fotos que vienen a continuación.
El trabajo de subir
el agua no es cómodo ni saludable. Así empezaremos a comprender una de las
causas de esa corta vida de la que hemos hablado hace poco. En primer lugar, cómo
tratan el tema uno de los artistas que decora una tumba en Tebas, durante el
Imperio Nuevo, hacia el año 1.240, al que aún nos falta llegar. Se aprecia una
columna perteneciente a una mansión.
El shaduf según la tumba de Ipui en Deir-el-Medina, Tebas Oeste (ver mapa anterior).

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los
faraones. KÖNEMAN, 2.000)
Este dibujo nos precisa el trabajo a realizar. La regata se encuentra algo más elevada que el río, o el canal, del que se extrae el agua.
Uso del shaduf para elevar el agua.

(Fuente: La cultura del Antiguo
Egipto. EDIMAT Libros.)
Y esta foto, tomada en tiempos modernos, igual a alguna otra de que dispongo, nos dice cómo son las cosas en la realidad.
Un shaduf moderno utilizado en un
canal.

(Fuente: Atlas du monde biblique.
Larroux / The Times.)
Muy posteriormente,
con los griegos, se instalarán otros medios, tal vez más cómodos para los
humanos, no así para los animales de carga. La noria, basada en engranajes, ya
conocidos desde época helenística, es decir, con Alejandro Magno, año 333 AEC.,
contemporáneo de Tutankhamon, dinastía XVIII, como dijimos. Uno o dos animales
de tiro mueven el eje vertical. La rueda dentada horizontal ligada a él empuja
la otra rueda vertical, cuyo eje horizontal está más bajo y oculto en la foto.
Sobre este eje va solidario el carrusel de recipientes, que llegan en el fondo
hasta el nivel del agua y la extraen, vertiéndola en un depósito que inici
Noria. Foto
tomada hacia 1.960. Altura de elevación, hasta 10 metros.

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los
faraones. KÖNEMAN, 2.000)
Otro invento griego
será el tornillo de Arquímedes, que se usará para estos menesteres en cuanto
sea conocido por los egipcios. El fundamento se comprende con facilidad en este
esquema.
Fundamento del tornillo de
Arquímedes. Se mueve con una manivela en el extremo superior.

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los
faraones. KÖNEMAN, 2.000)
Una versión moderna del mismo, aplicado a nuestro tema de la elevación. Una extensa red de canales, que había que mantener limpios, llevaba el agua a una mayor distancia del río. Si fallaba el mantenimiento de dichos canales, labor imperial, fallaba todo.
Foto tomada
hacia 1.960.
(Fuente: EGIPTO. El mundo de los
faraones. KÖNEMAN, 2.000)
De modo que, como fondo de todo lo que veamos a continuación, hemos de entender que la agricultura, o el aprovechamiento de las aguas del Nilo será una constante. Cuando, por efecto de la guerras internas o de la anarquía, nadie se cuide del mantenimiento de la red de canales, de organizar las mediciones del terreno, inundado e igualado cada año, y de indicar las fechas de siembra, el hambre hará acto de presencia y la vida sufrirá un retroceso.
Eso no sucede durante
el Imperio, porque faraón y sacerdotes no entiende aún de Valor Añadido, pero
saben muy bien que la riqueza pasa por aprovechar ese regalo de los dioses que
son las aguas del Nilo y sus periódicas inundaciones, las cuales dan vida a
Egipto.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.