La
vida en el antiguo Egipto
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Fernando Conde Torrens
Estamos hablando de
las casa en Egipto. Y no podemos pasar sobre el tema sin acercarnos a la casa
del Faraón, al palacio imperial. Porque el aspecto del tal palacio va a ser una
constante que acompañará a la Humanidad mientras ésta exista. Todos los
Emperadores o monarcas tenderán a vivir en palacios que tendrán algo en común
con el palacio de, por ejemplo, Amenofis III (1.388-1.350).
El acceso se realiza
mediante dos salas, A y B, en los cuales se dispone el lugar para el trono. Según
el número de la audiencia se usará una u otra. Tras ellas, una sala C, que da
acceso al palacio privado. La parte interna del palacio se organiza en torno a
una gran sala central, D, con dos hileras de columnas. El dormitorio del faraón
se sitúa en F, en el extremo opuesto al acceso y rodeado de paredes reforzadas.
Las habitaciones de la reina están en G y forman todo un complejo.
Palacio de
Amenofis III, padre de Akhenaton, Amenofis IV antes de renegar de Amon.
Hacia 1.360.
(Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones. KÖNEMANN, 2.004)
Todo palacio disponía de una ventana ritual, la ventana de apariciones, por donde se asomaba el Faraón con ocasión de ciertas ceremonias. Esa ventana mostraba en su dintel todos los atributos delos dioses protectores de la divinidad andante que era el Faraón.
Se conservan cinco ladrillos vidriados de uno de los palacios, del de Ramsés II, Dinastía XX. En ellos se representa a los enemigos de Egipto, eso sí, amarrados, presos, inofensivos. Tres de ellos figuran a continuación.
Son el malvado libio,
el del Oeste, tatuado y con barba, el traidor nubio, al Sur, el feroz sirio, al
Este, con barba y corona, y faltan el bandido beduino, que puede estar en todas
partes, y el salvaje hitita, al Norte.
Tres de los
enemigos ancestrales de Egipto. Dinastía XX, hacia 1.180.
(Fuente:
EGIPTO. El mundo de los faraones. KÖNEMANN, 2.004)
Aunque
sea dar un salto de miles de kilómetros y de 400 años hacia atrás, echemos un
vistazo al palacio de otro monarca babilonio, el rey Simri-Lin.
Veremos las similitudes. (Lo dejo a mayor tamaño para que se lean los textos).
Palacio del rey
Simriu-Lin en Mari, Babilonia. Hacia 1.750.

(Fuente:
Atlas du monde biblique. Larousse
/ The Times.)
La disposición es bastante similar. Entrada por la parte derecha, en la zona más reforzada del lado frontal de palacio. Dos patios de acceso, dos salas del trono, la primera algo menor que la segunda. Y el dormitorio real, la “salle royale”, en un extremo, con los muros reforzados en esa zona.
Pero volvamos a Egipto. En palacio, además del Faraón, vive la reina principal y esposas y concubinas varias, el futuro Faraón, sus hermanos, hermanas, hermanastros y hermanastras y algunos funcionarios tal vez. Alrededor, la guardia. La familia del divino Faraón, la primera dama, muestra en su tocado quién es quién. Su peluca, maquillaje, sus joyas, collares y vestidos dicen bien a las claras la importancia de quien las porta.
Vestimenta y
atuendos de la familia del Faraón.

(Fuente: La cultura del antiguo Egipto. EDIMAT Libros, 2.000)
Los egipcios, tanto
varones como hembras, acostumbraban a maquillarse, especialmente los ojos,
alrededor de los cuales extendían una delgada capa de “kohl”, una
pasta negra que mezclaban en una paleta, como la que viene a continuación.
Estuche de
marfil para contener ungüentos y paleta para la mezcla.

(Fuente: La cultura del antiguo Egipto. EDIMAT Libros, 2.000)
Las joyas, que los
joyeros egipcios fabricaban con gran maestría, eran muy apreciadas y se
guardaban en cofres de madera con incrustaciones, como las que se muestran en la
figura siguiente. La madera importada tenía éstos y otros usos similares. Se
empleaba para hacer objetos nobles con ella.
Cofre para
guardar joyas y amuletos.

(Fuente: La cultura del antiguo Egipto. EDIMAT Libros, 2.000)
Todas las actividades del faraón eran consideradas expresión de la voluntad de la Divinidad. Sus comidas diarias no eran comidas del estilo de las de un mortal, no. Los platos que para él se preparaban eran ofrendas hechas a la propia Divinidad. Todos sus actos eran como una especie de concesiones que el generoso Dios hacía a sus súbditos. Si amanecía al día siguiente, era porque el Faraón así lo había deseado. La piedra Rosetta es la celebración por los siglos de la concesión de permiso de un Faraón ptolemaico para que los sacerdotes de Amón se reúnan en Menfis. Sin la voluntad y la aprobación del divino Faraón no se mueve un caracol en el Egipto antiguo.
Pues bien, todos los
actos de Faraón conllevaban el fausto y la parafernalia consiguiente. Sus
comidas, amenizadas por bailarinas y con acompañamiento de la música más
delicada. De esto ha n quedado múltiples testimonios, como el que viene a
continuación.
Arpa, guitarra,
flauta y lira en concierto ante el Faraón.

(Fuente: La cultura del antiguo Egipto. EDIMAT Libros, 2.000)
Los tronos y demás muebles de los palacios y las tumbas han sido fruto de saqueos, rapiñas y apropiaciones de todo tipo. Como siempre, hay que recurrir al tesoro enterrado con Tutankhamon para conocer cómo eran los muebles y demás objetos personales que tocaron en vida al divino hijo de Amón. Así era el trono, de oro macizo, desde el que impartía su voluntad el Faraón citado.
Trono de Tutankhamon, XVIII dinastía,
(1.333-1.323). Valle de los Reyes.
(Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones. KÖNEMANN, 2.004)
Quedan lejos el pan y las cebollas del campesino sudoroso y maloliente. En palacio todo son exquisiteces. Algunas de las féminas que se mueven en el entorno del Faraón llevan pelucas, con ocultas bolsas de perfume dentro, que se va expandiendo conforme se mueven sus dueñas y contribuyen a que todo sea perfecto, también el aspecto olfativo.
No me queda nada más
por decir sobre el tema. El lector formará su propio juicio sobre cómo vivían
unos y otros. Mañana ... artes y oficios.
Fernando
Conde Torrens es autor de "Simón, opera
magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una
serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En
www.sofiaoriginals.com expone
los resultados de sus investigaciones sobre la
eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com
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libro.