Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Restauración de libro antiguo y consejos prácticos.

© Copyright  Fernando Conde Torrens

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……….Hemos preferido mostrar antes los ejemplos y finalmente ofrecer al lector aficionado a la encuadernación algunas sugerencias que puedan hacer más fácil adoptar el pequeño método aquí mostrado. Iniciamos con ideas de índole general.

……….Es muy recomendable empezar a aplicar el método de los soportes para lograr un lomo flexible con encuadernaciones a la holandesa, cuidando de no escatimar piel. Se recomienda que la piel tenga una anchura igual a la del lomo más 3 cm. a cada lado. Hay un momento delicado, en que se corre el riesgo de que la piel – ya echada sobre el lomo – se despegue del mismo: Cuando se recortan las aletas de los soportes. Debe hacerse con una tijera pequeña (yo uso una tijera de uñas), que permita llegar lo más profundo posible y eliminar la casi totalidad de la aleta que asoma. Si el lateral de piel es muy estrecho, se corre el riesgo de que se despegue y, con él, todo el lomo. Lo que nos crearían un problema: Habría que volver a pegarlo. Esto es lo que me ocurrió restaurando Catulo 1.754 y luego estiré demasiado la piel, al volver a adosarla al taco de hojas. El resultado fue esa menor apertura del libro, error no tremendo.  

……….Otra posibilidad, para el encuadernador principiante, es dar cola a toda la piel, pero adherir al libro sólo el lomo, dejando los dos laterales al aire, sin pegar a los planos. Dejar pasar 24 horas y entonces, cortar las cuatro orejas, volver a dar cola a los extremos de la piel y encolarlos, formando las cofias. Esta actuación es más conveniente cuando se encolan libros con plena piel.

……….Cuando se posea cierta experiencia – digamos haber restaurado media docena de holandesas – comiéncese a restaurar libro de plena piel.

……….Otra sugerencia sería empezar con libros de al menos 17 cm. de altura. Holandesa, piel suficientemente ancha y libro mediano o grande. La razón es que en tales libros los 3 cm. de anchura de piel son asumibles y, además, se maneja mejor un libro mediano que uno pequeño.

………. Material para los soportes. Papel de estraza, indudablemente. Cartulina, no. La razón es que un papel de estraza, o de envolver, lo más grueso posible, hace de colchón y disminuye las irregularidades del lomo en la zona extrema, donde están los hilos de la cabezada que atraviesan el taco de hojas y los nudos múltiples de inicio y fin de la cabezada. El papel disminuye tales protuberancias, mientras que la cartulina es más rígida y las irregularidades se manifiestan casi con igual intensidad por encima de ella. Si el papel es muy grueso (de 15 centésimas de milímetro), se coloca doblado en dos. Si es menos grueso (de 10 centésimas de milímetro), entonces hago tres dobleces.

……….Altura de los nervios para el lomo. Ofreceré al lector un sistema para calcular la altura de los nervios con la ayuda de una simple calculadora. Coloco habitualmente cinco nervios. Haré el ejemplo con 5 nervios y luego lo extenderemos a 3 y a 4. Empezamos a contar de la parte inferior del libro. El primer espacio (entre la base del lomo y el nervio más bajo) es de 6 partes. Entre cada dos nervios hay 4 partes y en la parte superior, entre el nervio más elevado y la cima del lomo, 5 partes. Sean 5 los nervios que se desean para el libro. Habrá 4 espacios entre nervios, cada uno de 4 partes. Total: 16 partes. Más 6 y 5 partes de ambos extremos, eso hace 27 partes.

……….Colocamos la cartulina apoyada en una regla y con una escuadra -apoyada en la misma regla – marcamos una línea fina de lápiz sobre cada marca. Apoyándonos en esa línea colocaremos los nervios. Los nervios tiene 3 mm. de anchura. ¿Material? El cartón de los rollos de papel higiénico, siempre a mano, da excelentes resultados. ¿Para qué buscar más lejos? Se encolan dos tiritas de 3 mm. de anchura para formar un nervio.

……….Por tanto, forma práctica de operar. Se divide la altura de la cartulina pegada sobre los soportes en 27 partes. Contando desde la parte inferior del libro, es decir, de la cartulina, se hace una marca a la distancia que sea 6 partes. Otra marca, con un lápiz de punta fina, a la distancia de 10 partes. Otra a 14, otra a 18 y la última a 22. Como comprobación, siempre calculo las 27 partes y compruebo que sea la longitud total de la cartulina.

……….Si deseara colocar sólo 4 nervios, 3 intervalos entre nervios por 4 son 12 partes. Más las 11 de los extremos, 23 partes. Dividiría la cartulina en 23 partes y marcaría las distancias que representan 6, 10, 14 y 18 partes. Si fueran 3 nervios a igual distancia entre ellos, serían 2 por 4 igual a 8. Más 11, 19. Marcas a 6, 10 y 14 partes. Las multiplicaciones con la calculadora son inmediatas.

……….Anchura del cajo del libro. Otra fórmula que empleo es la que permite calcular la profundidad del cajo del libro. Se basa únicamente en la diferencia de anchura entre el lomo y el taco de hojas. Es decir, la anchura del libro incluyendo el hilo del cosido menos la anchura del conjunto neto de las hojas  Se toma el libro por la zona del lomo y se aprieta con dos dedos el taco de hojas, midiendo la anchura del lomo en la zona cosida y en la zona sin coser. En este caso son 2´5 cm. y 2 cm. respectivamente. La fórmula es diferencia de anchuras dividido por dos, más medio milímetro.

……….La profundidad del cajo de este libro será:

……….Profundidad del cajo = 2´5 – 2 = 0,5 cm. 0´5 cm. = 5 mm. : 2 = 2´5 mm. Añadiendo medio milímetro da 3 mm. Ese cajo de 3 mm. contendrá un cartón de 3 mm., que será la anchura del cartón que formará las tapas de este libro.

  

Profundidad del cajo de Opere de Virgilio, Torino 1.841. 15 x 24 x 2 cm. 275 páginas.

    

(Fuente: Colección particular.)

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……….Comentemos rápidamente algunas indicaciones para cada una de las operaciones indicadas.

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……….1. Añadir 3 cuerdas postizas, que se fijarán con una tarlatana encolada, por encima. Las cuerdas mantienen su fuerza y consistencia cuando están trenzadas. Por tanto no se risclan, no se deshilachan. Las distancias a que se añaden esas cuerdas postizas son las mismas que van a ocupar luego los nervios [que se han dado en un apartado anterior: Altura de los nervios para el lomo]. Se encolan y se alisa el conjunto con la plegadera. Se encola encima la tarlatana, que fija las cuerdas al lomo del taco de hojas. Estas cuerdas no van a soportar ningún esfuerzo que tienda a separarlas del taco de hojas, ningún esfuerzo perpendicular y hacia el exterior del lomo. Por ello podemos confiar en su adherencia al libro.

……….Si se recuperan las cuerdas de la anterior encuadernación, como en el caso de Catulo 1.754, se pueden añadir las cuerdas en igual número e igual posición que las originales, o bien, si no es así, hacerlo a las distancias de los nervios calculados de la manera ya dicha. En ambos casos van a quedar una cuerdas no protegidas/disimuladas por los nervios postizos.

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Lomo de Catulo, con tres cuerdas postizas sobre las originales y tarlatana.

(Fuente: Colección particular.)

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        2. Sobre bordar las cabezadas, nada vamos a indicar. Es el método normal de encuadernación. 

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Cabezadas de Catulo, 1.754.

             

(Fuente: Colección particular.)

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……….3.- Lo mismo cabe decir sobre unir las falsas cuerdas a sendos planos de cartón. A partir de esta operación ya tenemos un libro – de aspecto innoble por el exterior, es cierto – pero con el taco de hojas protegido .

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Libros con los planos incorporados. Lomo flexible, el 1º; lomo rígido el 2º.

  

(Fuente: Colección particular.)

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Siguiente artículo: Restauración de libro antiguo y consejos prácticos 2.

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……….Fernando Conde Torrens es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “Año 303. Inventan el Cristianismo”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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