Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Sabiduría en el Antiguo Egipto

………. El Cristianismo está inspirado, en parte no pequeña, en la Sabiduría en el Antiguo Egipto. Pero quien copió no tenía sensibilidad, ni conocimiento, ni nada parecido, y se dejó en el tintero detalles vitales. Conozcámoslos.

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 © Copyright Fernando Conde Torrens

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………. Atum, el origen del mundo y el origen del humano. Sabiduría en el Antiguo Egipto

………. Los egipcios, desde las épocas más remotas, tenían algunos conceptos fundamentales muy bien basados. Nosotros siempre hemos oído que Dios creó el Universo como algo ajeno a Él. Y al humano, “lo formó del polvo de la tierra” (Gen 2,7). Un poco antes dice que lo formó «a su imagen y semejanza«, porque la idea que tenemos de Dios es, si no antropomorfa, sí de un Dios personal. Por eso Él nos tuvo que crear a imagen suya.

………. Los egipcios no eran enseñados así. Todo lo creado provenía del dios Atum.

………. «Atum era el dios que surgió de las aguas primordiales, preexistentes, como singularidad y quien de sí mismo creó los elementos del Universo y la pluralidad de las formas de los seres. Los hombres y los dioses fueron considerados como lágrimas y sudor emanados por Atum

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones, pág. 522. Könemann, 2.004.)

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………. El dios primero, Atum para los egipcios, había creado el mundo de sí mismo. No como algo ajeno y exterior, no. De sí mismo. El mundo era algo que participaba de la misma Divinidad primordial. En esto los egipcios estaban más acertados que nosotros.

………. Ese Dios personal de nuestras creencias es algo que tendremos que dejar atrás alguna vez. Deberemos, como sociedad, dejar de imaginar a la Divinidad como un ser personal, con sentimientos, querencias, y al que podemos ofender, un ser al que,  como nosotros, unas cosa le gustan y otras le disgustan, un Dios que premia y castiga. Las cosas no son así.

………. Deberemos habituarnos a tener un concepto de la Divinidad como de un Ente imposible de imaginar, no antropomorfo, no personal, sin capacidad para enfadarse, sin posibilidad nuestra de ofenderle, que es capaz de sacar de Sí mismo el Universo, capaz sólo de amar. Una Divinidad tal que el Universo pueda ser como un grano, como una uña cortada, como un pelo de la cabeza que se ha caído. Teniendo en cuenta que esto último son metáforas.

………. Deberemos acostumbrarnos a tener de la Divinidad una idea más ambigua, respecto a la que nosotros, los humanos, seamos lo que el sudor o las lágrimas son a nosotros, parte de nuestra identidad, algo que generamos de manera voluntaria, con el esfuerzo, con la tristeza. La Divinidad nos habría generado del mismo modo que nosotros sacamos de nuestro interior una lágrima o una gotita de sudor.

………. Esto del sudor o las lágrimas ese también una metáfora, pero es una imagen muy acertada, propuesta por alguien que ha tenido la experiencia fundamental. Somos a la Plenitud Divina lo que una lágrima o una gota de sudor es a nosotros mismos. Antes formaba parte de nuestro ser; cuando la hemos secretado, ya no forma parte de nuestro ser. Es como un milagro, algo que era ya no es. El ser humano es mucho más esto que un muñequito formado por Dios del polvo del camino.

………. Nosotros no nos ocupamos de nuestras lágrimas, ni de nuestras pequeñas gotas de sudor. La Divinidad no hace igual. La Divinidad cuida lo suyo con mimo infinito. Por eso, nos tiene en cuenta, nos recuerda y nos tiene asignado un final feliz. ¿Para cuándo, ese final feliz? Eso va a depender de lo ciegos y sordos que seamos a sus planes, de que colaboremos o demos la espalda al plan de la Divinidad. En eso, somos libres.

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Sabiduría en el Antiguo Egipto

Sabiduría en el Antiguo Egipto. La torre unida a las murallas. Sabiduría en el Antiguo Egipto

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………. ¿Qué nos empeñamos en jugar con muñecas, o a indios y vaqueros, a pesar de tener 40 años? ¿Qué nos empeñamos en jugar a tener en vez de procurar Ser? La Divinidad no se inmuta y espera. Ella ya sabe que hay gotitas de sudor con bastante poco seso …

………. Tal haya quien no se resigne a dejar de suponer a la Divinidad como un Ser personal, dotado de sentimientos, con alguien a quien poderse dirigir y con quien hablar mentalmente. Bien, pero desposeída de las sensaciones y sentimientos que tenemos los humanos, unas veces a favor y otras en contra. Ella no puede tener sensaciones en contra de nada de lo creado de Ella, no por Ella.

………. Quien pueda, conceptúela como una Gran Casa, con capacidad para albergar a toda la Humanidad que ha pasado por el planeta. Pero no una casa tipo inmueble, sino una Casa Viva, la Casa Familiar, el verdadero Hogar. Allá vamos cuando nos secamos. No hay otro lugar al que ir …

………. La Divinidad, que es la Casa Viva, quiere ser habitada, no temida. Quiere ser compartida, no adorada. Quiere ser vivida, no creída. La fe en Ella le satisface mucho menos que la experiencia. La fe supone diferencia. No está mal como preámbulo, pero la verdadera compenetración, incluso entre las gotitas de sudor, se da no con la fe, sino con la unión. Por tanto …

………. El trato con la Plenitud Divina no requiere que dejemos seco el corazón, requiere que sintonicemos con Ella, que participemos, aunque sólo sea durante diez minutos, de una mota de su Plenitud. Contactar con la Perfección Divina requiere ser un poquito Perfección. De ahí lo de pulirse, cosa que se hace poco a poco. 

……….. . Sabiduría en el Antiguo Egipto

……….. Fernando Conde Torrens es autor de «Año 303. Inventan el Cristianismo», recientemente editado,  «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud»,  y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En la Web http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

………… Sabiduría en el Antiguo Egipto

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2 comentarios en “Sabiduría en el Antiguo Egipto”

  1. Jorge dice:

    Hola Fernando.

    A mí me gusta ver que somos un pensamiento continuo de la Divinidad, a la vez dentro y fuera, a la vez temporal y atemporal, a la vez limitado e ilimitado.

    Un inmenso abrazo e infinitas gracias por compartir tu trabajo.
    Jorge

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Hola Jorge:
      En alguna ocasion he defendido que somos un estornudo de la Plenitud divina. Así fue la Creación. Le vino un frío y estornudó. Y cada partícula, cada esputillo, que salió de la Plenitud somos uno de nosotros. Por eso cuida de nosotros y ha dispuesto las cosas de manera que ningún átomo de su Ser pueda perderse. Sólo un analfabeto en lo sutil podía parir el absurdo de una perdición eterna, el infierno.

      Lo que pasa es que eso lo ha dispuesto de forma automática, sin necesidad de «mantenimiento» por su parte. No necesita intervenir, ni decidir nada. Nos ha dotado de instrumentos – las aquí llamadas Capacidades Superiores – para que nosotros mismos nos vayamos creciendo. No es «silencio de Dios»; es despiste mayúsculo de quienes siguen al ignorante e imaginan una Divinidad al modo humano, con «palomas mensajeras», con riendas para guiar el carro, y una Corte, con sillones en derredor al trono suyo. Como los monarcas de los relatos. Les falta crecimiento interior, madurar, y dejar de ser niños que creen a otros niños.

      Un abrazo.

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