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Conde Torrens
Hemos dejado ya las pirámides de los faraones y las mastabas de los funcionarios y todo lo que encierran. Vamos ahora a pasar revista a las costumbres en el Imperio Antiguo. Hemos visto que el sentido del Más Allá impregnaba a toda la sociedad. Así pues, comenzaremos hablando de cómo veían los egipcios su vida de ultratumba.
Hablemos en primer
lugar del entierro propiamente dicho. El último viaje del ya difunto personaje
a la tumba ya preparada por él y para él podía adoptar tres maneras. Podía
ser a pie, mediante porteadores, por tierra, tirado por animales, o por barca
por el Nilo.
Un ejemplo de éste
último lo vemos en la tumba de otro visir, el visir Menú, también de la VI
dinastía, contemporáneo de Mereruka. El visir, dueño del barco, supuestamente
supervisa la recogida de velas, a la llegada, apoyado en un bastón al centro de
la nave, mientras realmente yace momificado en la popa de la embarcación.
El último
viaje. Tumba del visir Mehu, VI dinastía. Saqqara.

(Fuente: EGIPTO.
El mundo de los faraones. KÖNEMANN, 2.004)
En el texto se lee:
“La diosa Hator ha creado todo lo bueno del difunto. El difunto va ahora al
encuentro de Hator. En paz, en paz hacia la región de las montañas del ocaso.”
He modificado algo el texto para hacerlo comprensible
a nuestros conceptos modernos. El original emplea metáforas que habría
que explicar.
Otro modo, el viaje por tierra, con porteadores. Es el caso del funcionario Ipi, de tiempos de la dinastía VI. Su tumba estaba asimismo en Saqqara. Figura que Ipi está vivo. Los porteadores del fondo se muestran mediante un doble perfil, al no conocer los egipcios la perspectiva. Acompañan a Ipi en su último viaje un cortejo de familiares, delante, y de siervos, detrás.
Grabados en la tumba de Ipi, sexta
dinastía. Trasladados al Museo Egipcio de El Cairo.

(Fuente: EGIPTO.
El mundo de los faraones. KÖNEMANN, 2.004)
Veamos una bonita imagen, procedente de una tumba de Tebas, de la misma época, hacia 2.250. Muestra una real embarcación egipcia, dotada de velas y con los dos remos que hacen de timón.
Embarcación egipcia en una tumba
de Tebas.

(Fuente: La
cultura del Antiguo Egipto. Edimat Libros, S.A. )
No muy diferente de
una barca moderna.
Barca
actual en el Nilo.

(Fuente: La
cultura del Antiguo Egipto. Edimat Libros, S.A. )
Vamos a correr apenas
200 años y nos encontramos, ya en el Imperio Medio, con una maqueta de madera
con el mismo tema, el transporte de la momia del difunto en barca, junto con los
alimentos de ofrenda. Nótese la decoración de los remos del timón.
Modelo a escala
de barca fúnebre. Hacia 1.900 AEC.

(Fuente: La
cultura del Antiguo Egipto. Edimat Libros, S.A. )
Pero esto es ya
adelantarnos a la XII dinastía, nada menos. Y eso es ya el Imperio Medio. Antes
nos queda situar el Imperio Antiguo de Egipto en su época, ver quiénes eran
sus vecinos, conocer en dónde vivieron los faraones, sus capitales, y conocer
la vida del hombre de la calle. Que no todos eran visires, funcionarios de la
corte o faraones. La mayoría eran egipcios de a pie, y de pie descalzo.
La historia no sólo es la vida, milagros y construcciones de los poderosos. Eso para los turistas. La vida del pueblo llano es también historia. Ellos, la plebe, son los que hacen posible que los poderosos tengan poder. Sobre ellos.
Se merecen, pues, algunas páginas en este blog.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.