Los dioses egipcios y la muerte

 © Copyright  Fernando Conde Torrens

 

 

 

        Para entender mejor el concepto de la muerte y de la vida de ultratumba egipcio es conveniente que conozcamos a sus dioses. Así entenderemos mejor las inscripciones que tratan sobre el tema.

        Creo que lo primero que hay que decir es que en los tiempos anteriores a las primeras dinastías, que reunificaron el territorio e hicieron de él el primer Imperio mundial, Egipto estaba organizado en tribus o territorios, y cada región tenía sus dioses particulares.

        Más tarde, unas tribus fueron más ambiciosas que otras y se impusieron a las vecinas. Cuando esto sucedía, los dioses de la tribu hegemónica se impusieron a los de la tribu subyugada. Pero no como para imponer sus dioses y negar los dela tribu sometida, sino para considerar más importantes a sus propios dioses y relegar a los de la tribu menos guerrera a la categoría de dioses de segunda, dioses menores. Repetido este proceso durante cierto tiempo, se creó una abigarrada multitud de dioses de diferente rango, unos más importantes que otros.

        Fue entonces cuando el legendario rey Menes (Aha, año 3.000 AEC), de una de estas tribus, unificó el Alto y el Bajo Egipto, a las tribus nómadas de la parte alta del Nilo, y las ciudades de la parte del delta del Nilo, proclamándose primer faraón. Había nacido al primera dinastía.

        Aha tuvo buen cuidado de respetar las creencias de los dos reinos y reclamó para su nuevo Imperio las divinidades de las diversas tribus y regiones. Con el tiempo, el Imperio se dividiría en regiones que ellos denominaron nomos. Cada nomo tenía una cierta divinidad protectora.

        Claro que unos dioses eran más dios que otros, más importantes. Desde un primer momento hubo ciertos dioses de gran relevancia, entre ellos Re o Ra, Amón, Osiris, Horus, Anubis, Hator, ... Con el tiempo ascenderían en el escalafón divino otros dioses, como Isis. Vamos a ver de qué campo o aspecto de la vida eran todos estos dioses tutores. Se trata de comprender la mentalidad egipcia, de acercarnos a su manera de ver las cosas. Comprenderemos de paso lo que significa no comprender una religión, pues traeremos a colación las críticas que los primeros escritores cristianos hacían a las divinidades egipcias, entonces vigentes.

        En el libro que tengo en las manos (EGIPTO. El mundo de los faraones) se nombran a 50 dioses y los dioses benefactores de los nomos no están entre ellos.

        Todos los libros destacan que Amón o Amon-Ra era un dios hegemónicos desde siempre. Representaba el dios primigenio, el que se había creado a sí mismo, y Amón-Ra significa la continua renovación del mundo. Por eso el faraón, o los sacerdotes, hacían sacrificios cada día al dios Amón, para que amaneciera al día siguiente. Si fallaban esos sacrificios, podía no amanecer.

        No se sorprenda el lector, la misma idea se encuentra en la India antigua. Los sacrificios vespertinos de los sacerdotes son, para el antiguo, la garantía de que habrá un mañana. De ahí la importancia de los sacrificios, y de los sacerdotes. Gracias a ellos vivimos.

        A Amón-Ra se le representa como un hombre con una corona de plumas. Su esposa era la diosa Amaunet. Su culto principal será en Tebas, en templos que se construirán más tarde.

        Anubis tiene que ver con nuestro interés por la muerte, ya que es el protector de las necrópolis. Se le representa mediante un chacal o un hombre con cabeza de chacal. Es el dios de los embalsamamientos, el juez de los muertos. Forma una familia divina con la diosa vaca Hesat y con el dios toro Mnevis. Posiblemente fue el dios de un nomo del Alto Egipto.

Anubis.

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones. Könemann, 2.004.)

        Osiris, es también el dios de los muertos y Anubis pasará a ser su hijo. Se le representa como una momia con corona alta. Osiris era el dios de la fertilidad y de las cosechas, tema vital. Eso le hacía el dios de la tierra cultivada y, por tanto, del mundo ordenado, civilizado. Su dios antagónico es Seth, del que luego hablaremos, el dios salvaje del desierto. En su pugna con Seth, Osiris muere, pero fue vuelto a la vida en el Más Allá por Isis y engendró de ella a Horus, su heredero, quien mantiene la lucha con el dios del mal., Seth, en este mundo. A Osiris se le representa con las insignias reales, con el cetro curvo y el flagelo, las mismas que adoptarán los faraones, quienes se dicen asimismo protegidos de Horus. Es el rey del orden cósmico en la otra vida. Será muy representado en todas las tumbas. Su culto está muy extendido, siendo Abidos el lugar donde se encontraba su tumba mítica. LOo vamos a ver representado en este mismo artículo.

        Horus. A Horus, desde los orígenes, se le representa en forma de halcón. Recuerde el lector la estatua de Kefrén y su dios protector sobre el hombro. Era el dios primitivo del cielo y de la monarquía. Al adjudicársele la filiación de Osiris, se le asciende en la categoría divina. Pero desde un principio los faraones son considerados hijos de Horus y con poder sobre lo que sucede en el universo.

        En esta imagen, conservada en el Museo Egipcio de El Cairo, la difunta se dirige a Horus. En la parte inferior, un cementerio con tres tumbas. Ante ellas, otra mujer se mesa los cabellos y lleva, en señal de luto, los pechos descubiertos. Se ven árboles frutales, una mesa de ofrendas con panes y una vasija con agua, todo con destino al difunto, para la otra vida. Entre la difunta y Horus, mesa de ofrendas. Los dos discos solares simbolizan la Divinidad.

(Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones. Könemann.)

         Thot. Era venerado como divinidad desde los primeros tiempos. Su culto principal, en Hermópolis, Medio Egipto. Se le representa como un hombre con cabeza de pájaro (ibis), como un ibis o como un mono (babuino, el mono local). Thot es el dios del calendario, de la cronología y de las cuentas, de las matemáticas. Era el responsable de anotar los años de imperio de cada soberano y de anotarlo en las hojas del árbol sagrado. Era el inventor de la escritura y del lenguaje, guardián del orden divino, de los rituales y patrono de los escribas, lógicamente. En el juicio de los muertos, y por eso estamos hablando de él, era el que levantaba acta ante Osiris del veredicto merecido por el difunto.

        Recordemos lo qué es un ibis, ave tropical, habitual en Egipto.

 Ibis, de la familia de las cicónidas.

(Fuente: Diccionario básico Espasa. Quince. Espasa-Calpe.)

        En ocasiones, al dios Thot se le representa con cabeza de ibis. Veamos ahora el juicio de un difunto, el varón de la derecha, en actitud de saludar. Detrás, su mujer, en duelo, con los pechos al descubierto. Algo más a la izquierda, Horus, el dios con cabeza de halcón, sostiene el fiel de la balanza. Luego, Anubis, hombre con cabeza de chacal, pesa el corazón del difunto. De nuevo Thot, cabeza de ibis, anota - es el dios de las cuentas - el valor del alma y lo comunica a Osiris, sentado en el trono, como rey del otro mundo.

        Caso de ser negativo el pesaje, la Gran Devoradora, sentada esperando la posible comida, se comería el corazón del difunto que, incompleto, no tendría futuro en el Más Allá. Sobre la mesa, ante el dios, ofrendas de alimentos, idea de la que hablaremos en breve.

Papiro del Libro de los Muertos. Dinastía XXVI, hacia 600 AEC. Colonia. 

                          OSIRIS                                               Thot ibis             Anubis        Horus     Difunto

 (Fuente: EGIPTO. El mundo de los faraones. Könemann.)

        Mañana seguiremos conociendo las creencias religiosas de los egipcios. Después de todo, no van a resultar tan diferentes de las de nuestros abuelos. Sobre las nuestras ... mejor no hablar.

 

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Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com  hay comentarios y más información sobre este libro.