© Copyright Fernando
Conde Torrens
Vamos con lo
que da toda la impresión de ser un punto débil de Cristianism
Cuando las Ciencias se enfrentan con un enigma sobre determinado aspecto de la vida o la naturaleza, comienzan a trabajar sobre él los científicos de todo el mundo, van aportando sus hallazgos, hipótesis, explicaciones o supuestas teorías y la luz se va haciendo a lo largo del tiempo. Y más de 100 años son un tiempo más que prudencial para que se hubiera llegado a alguna conclusión aceptada universalmente. Sin embargo, no es así. Las cosas siguen, si no como hace 100 años, sí puede afirmarse que tan lejos como entonces de llegar a un diagnóstico común y aceptado por la inmensa mayoría, salvo especimenes curiosos intelectualmente.
Ya he tratado este tema con cierta extrañeza en este blog, y entonces me basaba en mis propias experiencias y deducciones. Ha sido muy grato encontrarme con experiencias algo parecidas y reacciones muy similares en el mundo mundial y, además, en todo tiempo y lugar. Las confirmaciones me han permitido entender un poco mejor no el origen de ciertos problemas, sino su permanente irresolución. No hay ganas. No hay las menores ganas. Es más, sería un problema que se resolviera el problema. Para unos cuantos, y pesan, la felicidad consiste en que siga el problema sin resolver. Y hacen todo lo que pueden para ello. Y, por los dioses, que no es poco.
Voy a ordenar el material que deseo mostrar al lector según un criterio cronológico. Según eso, el primero a nombrar es Edward Gibbon, autor de la obra Historia de la decadencia y ruina del imperio romano.
Historia de la decadencia y ruina del imperio romano.

Editada en 1.984.
No nos
interesa tanto el contenido de la obra como las reacciones a su publicación
"La suerte de Edward Gibbon (1.737-1.794) en España ha sido extraña. En 1.842 se editó en Barcelona Historia de la decadencia y ruina del imperio romano, en ocho tomos, traducida por Mor de Fuentes, un esforzado poeta y traductor que ni siquiera figura como tal en la única edición existente de la totalidad de la obra. No hay noticias fiables de que la obra fuera reeditada hasta 1.984, en edición facsimilar, por la editorial Turner. Hay una traducción de la abreviada por Saunders debida a Carmen Francí. La misma Francí nos informa en un detallado estudio de que incluso en nuestros días —como es el caso de José María Valverde en su Historia de la literatura universal— su consideración está teñida de rencor debido a la actitud crítica de Gibbon con relación al cristianismo. En cuanto a nuestros escritores de los siglos XIX y XX, apenas se hallan menciones a sus obras y menos aún comentarios extensos. " (Fuente: http://www.letraslibres.com/index.php?art=8945 )
El autor de esta web: Juan Malpartida (Marbella, 1956), redactor jefe de Cuadernos Hispanoamericanos, es poeta, narrador y ensayista. Su último libro publicado es la recopilación de ensayos Los rostros del tiempo (Artemisa, 2006).
En otro
lugar se habla de la obra más famosa de Gibbon, en Wikipedia. Las negritas
siguen siendo mías.
Ya es hora de
que conozcamos al iconoclasta autor.
Edward Gibbon (1.737-1.794)
(Fuente: Wikipedia.)
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.