© Copyright Fernando Conde Torrens
He de decir que en la casa de Monet se respiraba tranquilidad y sosiego. No sé si era porque la gente que pierde un día para llegarse a Giverny lleva el Arte dentro y sabe conducirse de forma suave, porque el lugar influye en el visitante y amortigua sus impulsos alborotadores o porque la gente bulliciosa e informal se queda en el Museo de Pintores americanos, que éstos montaron en Giverny para promocionar también a los discípulos de Monet que vinieron aquí en vida del artista. Desde luego que todo mi interés estaba en Monet, no en pintores de allende los océanos. Y lo que vi no me decepcionó, todo lo contrario. El lugar es paradisíaco, a pesar de que aquel día estaba lluvioso, aunque luego salió el sol. Un sol tibio pero que mejoraba las fotos y los paisajes, que, aun con nubes, lucían muy bien.
El sitio es grande, alargado, y en él el estanque se deja estar, rodeado por dos senderos que lo contornean. Paralelo al estanque corre el curso del riachuelo original.
Estanque de los Nenúfares de la casa de Monet en Giverny. Al fondo, el otro puente japonés, visto desde el primero.

(Fuente: Colección particular.)
El mismo paisaje representado en un cuadro de Monet, que produjo cientos y cientos de cuadros, a juzgar por los libros de la tienda de recuerdos.
Cuadro de Monet pintando su querido estanque un día sin sol.

(Fuente: Monet. Karin Sagner-Düchting. TASCHEN, 2.003.)
Mirando más de cerca los nenúfares, las fotos se podían multiplicar.
Nenúfares de cerca en la casa de Monet en Giverny.

(Fuente: Colección particular.)
Lo mismo, visto por Monet. Nótese cómo el pintor estiliza la realidad: Los reflejos de los árboles de la orilla son esos trazos verdes.
Nymphéas, detalle. Óleo sobre lienzo, 150 x 197 cm. París, Museo Marmottan.

(Fuente: Monet. Karin Sagner-Düchting. TASCHEN, 2.003.)
El segundo puente japonés - hay dos - visto más de cerca, casi a ras del suelo. Es el fondo del jardín, donde se da la vuelta para volver por el otro lado del estanque. Realmente es un vergel de vegetación. Uno está con frecuencia cubierto por las ramas y casi no se ve el cielo.
Una vista de uno de los parterres ante la casa.

(Fuente: Colección particular.)
La portada del libro que uso como referencia consiste en un detalle de uno cuadro de nenúfares de Monet.
Un rincón del Jardín de Monet.

(Fuente: Monet. Karin Sagner-Düchting. TASCHEN, 2.003.)
Y éste es el pintor en su edad madura. Monet tenía una gran vitalidad. El día que viene voy a contar algunos detalles sobre cómo pintaba sus cuadros y la verdad es que trabajó como todo un profesional. No se dio a la buena vida, ni siquiera cuando ya ingresaba más de lo que podía gastar.
Retrato fotográfico de Claude Monet (1.840-1.926) en 1.920, a los 80 años!

(Fuente: Monet. Karin Sagner-Düchting. TASCHEN, 2.003.)
Nuestra despedida al Estanque de los Nenúfares, que no ninfeas, aunque también es castellano ninfeas, pero me parece que es anglicismo tardío y vago.

(Fuente: Colección particular.)
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/ hay comentarios y más información sobre este libro.