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Sigo en este artículo el mismo libro que para Eratóstenes, Historia de la Filosofía, de Jesús Mosterín, Tomo 5 o “El pensamiento clásico tardío”, Alianza Editorial, 1.985. Veremos la portada del mismo mañana.
Como astrónomo, corrigió las mediciones realizadas antes que él y logró mejorarlas, incluso superando a otros sabios que vendrían con posterioridad. Los griegos tenían la idea clara que el Sol, la Luna y la Tierra eran esferas colgadas de la bóveda celeste, donde estaban las estrellas fijas. Hay una curiosa manera de poder justificar las relaciones de los diámetros de los tres cuerpos, que vamos a dejar por ahora, para llegar al método que dio fama a Posidonio. Sus cálculos influyeron incluso en la aventura colombina, ya que Colón fue heredero de las mediciones de Posidonio, si bien a través de Ptolomeo, otro sabio posterior a Posidonio y mucho más despistado que él.
La suposición inicial de Posidonio para poner a punto su método de medir cómo de grande era la Tierra, fue dar por hecho que Rodas y Alejandría estaban en el mismo meridiano. Posidonio tomó como referencia una estrella del hemisferio Sur que casi roza el hemisferio Norte. Se trata de la estrella Canopus, de la constelación Carina. Esta estrella no se ve desde Rodas, pero sí se ve desde Alejandría, situada más al Sur. El mapa de Eratóstenes nos vendrá bien en este momento. Téngase que en cuenta que es el material que manejaba Posidonio, con gran probabilidad.

De hecho, desde Rodas, Canopus está justo a la altura del horizonte. Pero Posidonio ya tenía lo que necesitaba para medir la circunferencia de la Tierra. Su metodología era aún más simple que la de Eratóstenes, ya que Posidonio no tuvo que cavar pozo alguno. Veámoslo con un dibujo. A la derecha del mismo, la estrella Canopus, en el horizonte (y por tanto no visible) de Rodas. Rodas es el punto más elevado de los dos, el de la izquierda.

Vista de Canopus desde Rodas y Alejandría
El horizonte en Alejandría viene representado por la tangente a la superficie de la Tierra en el punto inferior, a la derecha. Y, desde Alejandría, Canopus está a 7´5 º sobre el horizonte, tal como lo indica el ángulo. De nuevo, ese mismo ángulo es el que forman los radios de ambas ciudades en el centro de la Tierra. Los cálculos de Posidonio fueron:
Dado que 7´5 es la circunferencia dividido por 48 y
que entre Rodas y Alejandría hay 5.000 estadios, la circunferencia de la Tierra
mide
5.000 por 48 = 240.000 estadios.
O lo que es lo mismo, 43.200 km., ya que los estadios en tiempos de Posidonio eran más grandes y medían 180 metros.
Si
hacemos la media de las dos mediciones, la de Eratóstenes, 37.200 km. y la de
Posidonio, 43.200 km., se tiene 40.200 km., cercanos por demás a los 40.00 km. reales.
Pasa una generación
y el geógrafo de Augusto, Estrabón, deja escrito que Posidonio creía que la
distancia ente Rodas y Alejandria era más bien 3.750 estadios, lo que daría
una circunferencia terrestre menor, de 180.000 estadios, o, en medidas modernas,
de 32.400 km.
Esta medida corta, y
más errónea, será adoptada por Tolomeo, un geógrafo posterior, quien la unirá
a un concepto geocéntrico del cosmos. "Es el Sol el que gira en torno a la
Tierra, eso lo ve cualquiera ..." Y Tolomeo todavía rebajará más la
circunferencia terrestre, a
30.000 km. Tolomeo será más leído y divulgado que Posidonio, a pesar de que
anda mucho más lejos de la realidad, sobre todo por haber perdido la idea de
que es la Tierra la que gira alrededor del Sol y no el revés. Pero así es la
Historia, del gusto de quien tiene el poder para escribirla. Y, 1.500 años
después, nuestro Colón estará convencido de haber llegado a la India,
precisamente porque le faltaban del mapa los 10.000 km. que le escamotearon
entre Estrabón y Tolomeo, al alimón.
Pero, volviendo a
Posidonio, ahí queda su medición. Limpia, clara y simple.
No debo terminar este
par de artículos dedicados al ingenio sin mencionar la definición que da de
ingenio mi Diccionario Espasa Quince.
Ingenio: Facultad en el ser humano para discurrir o inventar con prontitud y facilidad.
Ahí es nada, con
rapidez y facilidad. De forma que si alguien posee esa rara facultad, mi
enhorabuena y mis respetos.
Fernando Conde Torrens es autor de "Simón, opera magna", "El Grupo de Jerusalén", "La Salud" y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com hay comentarios y más información sobre este libro.