Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Sí y no 3

Sí y no 3, el penúltimo artículo de la serie.

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© Copyrigth Fernando Conde Torrens

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……….Los hay, pero no se ven. Porque falta la capacidad de percepción, la mirada penetrante; falta, o no opera, el propio Fondo. Y entonces uno se vale de la mente. Y toma el relato al pie de la letra. Y se fija en las órdenes, las desobediencias, la expulsión y la maldición. Y entonces el pecado, el mal, la inclinación al mal y la debilidad de la condición humana se convierten en protagonistas.

……….Los primeros capítulos del Génesis no nos querían decir eso. Pero eso entendimos. ¿Por qué? Porque éramos niños en lo profundo. Porque aún no se había desarrollado nuestra Esencia. Porque aún no habíamos evolucionado. Mientras sigamos en la infancia de lo sutil, sólo captaremos eso.

……….Hablemos entonces de los fantasmas de los niños, de los miedos nocturnos. Hablemos del pecado, del mal y de la fragilidad humana. Nada de eso existe en la Realidad. Lo que llamamos pecado o fragilidad o mal es otra cosa. Es ignorancia. Es infancia. Es inocencia y a la vez es intolerancia por parte del que ignora. Y, además, y afortunadamente, todo ello es pasajero. Apenas dura unos cuantos siglos. Nuestro sueño como Humanidad no durará ni siquiera otros tantos. Despertaremos en la Casa del Padre bastante antes.

……….Concretemos más. A la Divinidad no le ofendemos con nuestros pecados, por atrevido que suene. La Plenitud es inofendible, del mismo modo que los humanos no podemos ofender a las nubes. Y ello porque están a cierta altura sobre nosotros. La Plenitud está en otra Dimensión. Es otra cosa. No personal. Y no actúa como los humanos, que se dejan ofender, y se enfadan, y castigan o premian. No. La Plenitud es más bien un estado a participar. Y el vehículo para volar hasta al Nube del Pleno Conocimiento es el propia Esencia o Fondo.

……….Cuando suponemos a Dios como uno de nosotros, imaginamos que Dios se ofende cuando despotricamos de Él. Y metemos miedo a los también niños en los profundo con el cuento del rechazo eterno. Pero eso sólo significa que vivimos aún en plena infancia esencial.

……….A esa edad, a ese no conocer, a ese temor pueril, a esa impaciencia del corazón, le llamamos miseria humana, debilidad humana, fragilidad humana, cuando la vemos en nosotros. Y pecado o mal cuando lo vemos fuera. Todo eso no es realmente sino falta de Conocimiento, carencia de Sabiduría, Esencia que sueña, la imaginación al poder. Todo nivelado por nuestra mente. Si supiéramos el discreto nivel que tiene nuestra mente …

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Sí y no 3

    Nacer a una nueva vida

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Sí y no 3  Sí y no (8 de 12)  Sí y no 3

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……….Lo malo de nuestra sociedad occidental es que aparentemente no hay más que tres opciones: El consumismo, ser un buen cristiano o ser un ateo.

……….La primera opción es una entelequia, no existe la clase consumista. Un consumista es una persona que no hace caso a lo que dice su pastor, definido, el que no hace caso, desde la perspectiva del pastor. Y eso, claro, es hacer trampa. Al que me hace caso digo de él que es una persona espiritual y recta, y al que no, consumista.

……….Pasemos a los ateos. Es otra clasificación inútil. Vuelve a ser el que no acepta el modelo de Dios que fija quien predica un Dios en el que realmente no cree. De modo que vuelve a ser otra definición tarada, aunque los así definidos con gusto aceptan ese epíteto, con tal de mostrar que ellos están lejos de los pastores.

……….Creer en el Dios oficial o no creer en Él es exactamente igual. “El que Es” no es como dicen que es los que no saben cómo es … Luego más vale simular ser ateo que aceptar lo que dice uno que no sabe bien lo que dice. Además, rechazar la forma de ser de un Dios que no es así es realmente un acierto … De modo que tengo la mejor opinión de los ateos … Al menos ellos ni engañan, ni se dejan engañar. Dicen los ateos “Dios no existe”, pero quieren decir “ese Dios no existe” y en esto aciertan

……….Luego están los que aún necesitan creer que Dios es como no es. Creer lo que no es les sienta bien. Y eso hay que aceptarlo. Será bueno para ellos. Por eso no hay que tratar de convencerles de que las cosas no son como ellos creen. Lejos de nosotros afirmar que la fe es un suicidio en tono menor, aunque lo sea. No lo es para los que creen y ellos deben seguir creyendo, hasta que se desarrolle en ellos el sentido crítico, hasta que empiecen a ser ellos y no sus pastores. Pero mientras ellos no quieran ser ellos, hay que dejar que sean los otros. Eso a nosotros nos debe dar igual. Lo que son o no son ellos es cosa de ellos.

……….Si la clasificación de moda no es acertada, ¿cuál lo será? Una muy simple. Según ella las personas se clasifican según su edad esencial. Los niños en Esencia pueden no llegar al nivel de nuestra ideología ancestral y en ese caso no pisan los lugares religiosos y muestran un total desprecio por la Ética y los demás humanos. Lo llamamos nivel I.

……….O puede que estén en el nivel de la moral de nuestra religión, en cuyo caso aceptan las creencias porque las necesitan. Serían los niveles II o principios del III, según su grado de implicación con la religiosidad oficial.

……….El adolescente en Esencia comienza su vida propia, adquiere sentido crítico, elabora su propia filosofía de la vida. No todo lo acepta, acepta y rechaza, empieza a ser él y ser él le gusta, porque empieza a ser fuerte. Empieza a caminar solo y eso también le gusta. Puede ser tachado de ateo si rechazó ostensiblemente al Dios que no es. O puede que no pase por ese tramo, si lo rechazó sólo desde su interior.

……….Cuando el adolescente lleva tiempo caminando en solitario, le ocurren cosas interesantes, pero eso ha de quedar para la próxima ocasión.

. Sí y no 3

Siguiente artículo: Sí y no y 4.

. Sí y no 3…

……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén»,  «La Salud», recientemente «Año 303. Inventan el Cristianismo» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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