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Sobre si el Talmud habla del Cristianismo

«Sobre si el Talmud habla del Cristianismo» es un artículo muy específico, y por ello muy minoritario. Toca una tema a propuesta de un amigo: Si en en los libros sagrados judíos posteriores al siglo I se habla de Jesucristo. Mi amigo decía que la parecía que sí. Yo funciono con mentalidad científica y si algo me contradice, he de aclarar quién tiene razón. No es mi estilo mirar para otro lado.

 

 

………. Un amigo en Facebook me informó de que en un libro se defendía que en el Talmud se hablaba del Cristianismo antes del año 303. Me dio el título del libro: “El Talmud y los orígenes judíos del Cristianismo”. Autor: Dan Jaffé.  Editorial: Desclée de Brouwer.

………. Primero me compré el libro por Internet, vía Amazon, y acto seguido le dije que me lo había comprado, que lo recibiría el miércoles 26-12 y que ya le respondería tras leerlo. La respuesta no era para ser mandada por Messenger, necesitaba más espacio, que aquí tengo.

………. Pero a mi amigo le adelanté que posiblemente en la datación estaría la clave del asunto, en cómo se dataron esos documentos del Talmud. Si lo habían sido por Métodos Absolutos de Datación iba a tener yo un problema serio. Pero esperaba que no fuera así, o todo lo descubierto por mí quedaría en entredicho.

………. Estudié el libro, no sólo lo leí. Subrayé a dos colores casi todas las páginas. En rojo, lo que a mi juicio era correcto. En azul, lo que en mi opinión no era cierto. Incluidas las notas a pie de página, que eran muchas.

………. Empiezo por explicar lo que me da la fuerte impresión de que es la historia correcta, sin sesgos. Historia real, ratificada por pequeñas frases del Autor del libro.

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………. Antes del año 66. Rebelión judía contra Roma.….. Sobre si el Talmud habla del Cristianismo

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………. Había desde siempre diversas tendencias dentro del Judaísmo: Fariseos, con varias ramas entre ellos, saduceos, esenios, zelotes y varias otras que Flavio Josefo no citó, pues él ha sido la fuente para saber esto. Se cita en el libro “otros grupos apocalípticos de tendencias pietistas”. Vino la derrota por parte de Roma y la destrucción del Templo. Ello originó una catástrofe ideológica para los judíos. Todo el culto no podía realizarse ya en el Templo, fallaba la raíz de su ideología.

………. Los ideólogos, las autoridades judías del momento, se fueron a Yabne (Jamnia) y formaron allí un cónclave permanente, un grupo de estudio, llamándose Sabios – invitando a todo el que creyera poder aportar algo – y se propusieron unificar todas las tendencias en una única, la definida por ellos, yo diría que actuando por mayoría, por votación.

………. Definida esta tendencia, marcaron la dirección que ellos consideraron más acertada, y dispusieron unos escritos para desprestigiar y alejar a quienes no la adaptaran como propia. En tales escritos nunca concretaron nombres de personas, ni de tendencias, los citaron de manera genérica, ambigua, casi en metáfora. Veamos el vocabulario de los Sabios judíos.

………. A un disconforme lo llamaban “min”, que, en mi Diccionario hebreo-español de 1.440 páginas, de JTB, equivale a: “hereje, herético, sectario, cismático, disidente”.

………. Hay una segunda expresión, ”ammê-ha-ares” que no he podido encontrar, por no disponer del nombre en hebreo. Si no me falla la memoria, “ha-ares” significa “de la tierra”, “del país”.

………. Y una tercera, los “guilyomin”, con igual situación, no la encuentro en el Diccionario con estos datos.

………. Finalmente, otra expresión para designar a alguna persona “non grata”: Los “perushim” o disidentes. Para “perushim”, mi Diccionario da como acepciones: “Separado, aislado, apartado, retirado, alejado, disidente y fariseo”. Además de “asceta, moderado y devoto”.

………. Hay otra expresión, mencionada en algún escrito judío de la época, “libros de fuera”. También se hace mención, en algunos escritos judíos de la época, a “libros de magia”.

………. Hay quien propugna que los libros de los minim eran judíos que se oponían a los Sabios y a sus directrices.

………. Un estudioso adjudica la Bendición de los minim a la vuelta del destierro de Babilonia, en el siglo VI AEC. Otro la sitúa en la época de Yabne (Jamnia), a finales del siglo I EC., tras la destrucción del Segundo Templo.

………. Tengo para mí que, además, el autor juega con los términos “nazareno” y “nazoreo”. Nazareno se identifica con cristiano, nazareno. Mientras que “nazoreo” o “nazareo” (posiblemente, sólo el primero) era una consagración especial a Dios hecha por un judío, y regulada en Números 6.

………. Evidentemente, “nazoreo=judío consagrado a Dios por un tiempo” no tenía nada que ver con “nazareno=cristiano”. Entre las páginas 130  y 134 del libro el autor combina ambos conceptos para lograr sus fines.

………. Un estudioso, L. Vana, defiende que la Maldición de los minim “no tuvo en perspectiva a los cristianos más que a partir del siglo IV”, (p. 137).

………. Y el Autor termina así el capítulo 5: “algunos textos talmúdicos son testigos de las relaciones entre Sabios y minim/judeo-cristianos hasta épocas tan tardías como el siglo IV.”

………. En la página 141 parece una lista de minim:

  1. Gnósticos judíos antinomistas, posiblemente, los saduceos.
  2. Gnósticos judío o no judíos.
  3. Samaritanos.
  4. Dualistas judíos y no judíos.
  5. Milagreros.
  6. Idólatras.
  7. Paganos.
  8. Romanos.
  9. Judeo-cristianos.
  10. Cristianos de la gentilidad.
  11. Heterodoxos.

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Sobre si el Talmud habla del Cristianismo

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………. Pero el autor no pierde ocasión de identificar a los minim con los judeo-cristianos. Aunque para ello tenga que utilizar “una variante más tardía de este pasaje, propuesta en el Talmud de Babilonia en que se define a los minim como “los discípulos de Jesús el Nazareno …” (pág. 142)

………. En resumen: Todo lo que tenemos en el Talmud son varios adjetivos calificativos, de significado amplio, como los ya citados, con una amplísima gama de sectores incluidos en tales palabras. Para el Autor, sin embargo, todo se centra en los judeo-cristianos.

………. Y esta asimilación la realiza mediante argumentaciones en las que abundan expresiones como parece …, tenemos derecho a pensar…, se desprende de aquí…, debe interpretarse…, es difícil decir…, que podemos identificar con los judeo-cristianos…, podemos pues aventurar la conjetura de que…, R.T. Herford cree sin reservas que …, H.C.C.Torrey supone que…, podemos igualmente suponer…, es seguramente en este concepto …,  estos elementos permiten inferir …, esta evolución, a todas luces …, ciertamente conjetural, podría igualmente explicar…, se ha llegado a la conclusión…, proponemos ver en este pasaje alusiones a las enseñanzas paulinas…

………. He expuesto estas frases características del autor  hasta la página 64. No quiero cansar al lector. El libro tiene 203 de texto explicativo, amén de la Bibliografía  y el Índice.

………. Todo son opciones que el Autor toma de entre más de una docena de estudiosos,  donde se ve que cada cual explica las cosas a su manera.   

………. Si se lee el libro con interés en conocer las bases del Autor para defender sus conclusiones, uno se percata de que todo son “a prioris”. Lleva entre ceja y ceja demostrar que en el Talmud se hablaba de los cristianos desde el siglo I y lo logra, aunque se aprecia con claridad que sólo son interpretaciones. Y, además, interesadas, porque se reiteran una y otra vez.

………. Yo me preguntaba por las dataciones … Ingenuo de mí … No aparece esa palabra en todo el libro. Ni la menor mención a una fecha de datación, ni al Método empleado. De todos los documentos se aceptan las fechas que en ellos se dice y no se hable más. Lo más se distingue entre una primera época, los siglos I y II, y una segunda época, los siglos III y IV. Y ello para situar un determinado texto en una u otra época. Las dataciones no existen.

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Sobre si el Talmud habla del Cristianismo

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………. Personajes singulares: Jesucristo y Pablo.…… Sobre si el Talmud habla del Cristianismo

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………. Paso ahora al segundo tema, las menciones a fundadores del Cristianismo en el Talmud, tema prometido en el subtítulo: “Jesús, Pablo y los judeo-cristianos en la literatura talmúdica”.

………. El primer escrito me es desconocido. Sepamos antes que Alejandro Janeo, reinó del 76 al 49 AEC., antes de que Israel cayera bajo la férula de Roma con Pompeyo. El escrito comienza así:  

………. “¿Qué decir de Josué ben Parahyah? Cuando el rey Janneo asesinó  a los maestros, Josué ben Parahyah y Jesús huyeron a Alejandría de Egipto. …”. Y sigue un pasaje sobre temas doctrinales, cuyo final es: “Jesús ha practicado la brujería, ha seducido y desorientado a Israel”.

………. El Autor tiene que reconocer que la validez histórica del pasaje es nula. Pero la moraleja que extraigo es la reacción de las autoridades judías tan tarde como en el siglo IV o bien el V, en rechazar al fundador del Cristianismo, de cuyos seguidores estaban sufriendo tantas injurias. Y quien lo hizo no sabía Historia, como ha sucedido también en el campo cristiano de los siglos IV-V. Po eso lo situaron 75 años antes de cuando debieran haberlo hecho. Cosa típica cuando se falsifican hechos históricos

………. Algo había leído de “Jesús ben Pantera=Jesús hijo de Pantera” y por fin iba a tener el pasaje ante mí. Se supone que un legionario así llamado era el padre de Jesús, según el Talmud, si pretendía hablar del mismo Jesús.

………. Pues bien, el Autor cita el pasaje del Talmud, donde un joven es curado en el nombre de “Yeshu ben Pandira”. Eso basta para que la curación sea rechazada y al final el joven acaba muriendo. Para el Autor, es igual de quién sea hijo el tal Yeshu, ése es Jesús de Nazaret.

………. Lo que puede deducirse lo tendrá que deducir el lector.

………. Y llegamos a Pablo. Aquí la labor del Autor es más sencilla. Con todas las Epístolas que Lactancio escribió, atribuyéndoselas a Pablo. Con lo largas que son varias de entre ellas. Con toda las lindezas que Pablo larga a los judíos en su “Epístola a los Hebreos” y en varias otras. Con lo extenso que debe ser el Talmud, bastaba escoger textos no muy dispares, con algunas similitudes ideológicas y decir que el uno se refiere al otro, ¿qué duda cabe?

………. Los rollos del Mar Muerto han supuesto un cambio en la visión que se tenía de la comunidad ideológica judía. De haber sólo tres o cuatro tendencias o corrientes, resultaron ser muchas más. De modo que el Autor reconoce: “Tendremos, pues, que ubicar a Pablo en las problemáticas de la sociedad judía …”. Y ahora se trata de encontrar “doctrinas paulinas mencionadas en tono alusivo” en el Talmud. Tomando ideas de Romanos, Hechos, Gálatas  y I Coritnios, sepamos qué ve como “reacciones a estos presupuestos … de forma implícita”.

………. Un escrito del Talmud de la época dice: “El que profana las cosas sagradas, el que desprecia las fiestas, el que descubre sentidos de la Torá, el que anula la alianza de Abraham nuestro padre … no tendrá parte en el mundo futuro”. Está claro,  eso es “una respuesta a las doctrinas paulinas” … Y a conclusión es: ”Probablemente hayamos de relacionar el sentido de este aforismo con las enseñanzas del apóstol Pablo”.Y lo mismo con otros pasajes del Talmud que se refieren a quienes no siguen sus directrices, como Pablo y sus seguidores.

………. Pero hay una pequeña joya: Dice el Autor: “En el plano histórico, habrá que dirigir la vista especialmente a la época amoraíta (a partir del siglo III) para encontrar textos que parecen ser testigos de un lucha contra las concepciones paulinas”. Es decir, al siglo IV. Entonces sí había Cristianismo.

………. Y un poco más adelante: “Todos estos textos demuestran que los amoraim de los siglos III y IV expresaron la necesidad de luchar contra las enseñanzas paulinas …” En el siglo IV, sí, las había. Pero como tampoco data, ni se ocupa de fechas de ningún escrito talmúdico …

………. El Autor sigue con sus “no hay ninguna duda …”, “probablemente …”, “podemos estar seguros …”, “seguramente …”, “hemos de suponer …” hasta la última página. No tiene otro remedio, todo son deducciones que le convienen, dado el título del libro que se ha marcado.

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………. Conclusiones…… Sobre si el Talmud habla del Cristianismo

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………. No podía ser de otro modo. Si se lee el libro conociendo la historia real de cómo nació el Cristianismo – en los dos primeros decenios del siglo IV – uno adivina cuándo el Autor inventa y cuándo refleja hechos auténticos, casi nunca.

………. Tiene que recurrir a citar pasajes de las obras falsificadas fuera del Nuevo Testamento, como la Didajé, o la Epístola de Bernabé, o los Diálogos con Trifón, o incluso al propio Eusebio de Cesarea, para aportar temas de discusión y aproximación.

………. Por lo menos, lo que se aprecia, leyendo atentamente el texto del Autor y las notas a pie de página – que dan noticias de sobre qué elucubran los demás estudiosos – es que todo el campo está muy verde. Todo son conjeturas, forzar palabra en varios idiomas, a ver si se obtiene alguna conclusión original,  y relaciones tomadas por los pelos.

………. Eso no es investigar. No se llega a lo profundo. Se descartan los temas incómodos, como quién expone tal noticia por primera vez, y en qué siglo, que permitan obtener indicios de la verosimilitud de determinadas afirmaciones, también del Talmud.

………. ¿No tendrá el Autor una fuente hebrea para poner los nombres judíos  también en hebreo? Yo cuando estudié las tenía, varias. Pero si no quieren adentrarse en lo profundo sobre los propios textos cristianos, ¿cómo vamos a pedirles que lo hagan con textos sagrados ajenos?

………. En resumen, un fiasco, un engaño integral. Y es que para cubrir un engaño antiguo, no hay otra forma de hacerlo que volver a engañar en tiempos modernos.

………. Pero al menos ya sabemos en qué trabajan los defensores del fraude cristiano. Ya que no pueden encontrar pruebas de la historia oficial dentro, tratan de crearlas fuera. Porque tampoco las hay realmente.

………. El lector queda advertido.

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