Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Stress 6

Stress 6

    

 

 

        Bien hará en lector en tomar medidas para evitar el stress. El problema en esto, como en las cosas más importantes de la vida, es que no nos enseñan, que no nos preparan, que no nos lo advierten. Lo tiene que aprender uno mismo a base de tropezones. Y sólo lo aprende gracias a su inteligencia natural o, si se quiere, a su capacidad de observación.

        ¿Qué le pasa a esta civilización nuestra que tiene tales agujeros, tales carencias? Por ejemplo, a ser padres no se enseña en la Universidad, ni a educar a los hijos, ni a relacionarte convenientemente con los demás en el trabajo, ni a alcanzar esa felicidad que todos los mortales deseamos sin tener nadie la receta para lograrla. A todas las labores verdaderamente importantes de la existencia nos enfrentamos con un bagaje mínimo, por no decir nulo. Y allá te las compongas.

        He ojeado un artículo, al ir a escribir esta serie, que ofreceré al lector al final de la misma, y he comprendido que mi primer stress, el de la “urticaria mecánica tardía”, era prematuro. Quiero decir que la tuve cuando esto del conocimiento médico del stres estaba en sus principios y verdaderamente los médicos no sabían ni el origen, ni la curación. Pero sucedió algo incongruente con este hecho.

        Cuando la inflamación de la epiglotis, o úvula, el internamiento en el Hospital de Alicante y el susto del médico de guardia, vi claro que lo que tenía era preocupante. De seguir la cosa a peor, deberían hacerme la traqueotomía. Esto no es serio, pero tampoco un plato de gusto. Cuando por fin en Puerta de Hierro me dijeron que no se conocía la curación, pensé con triste orgullo “de modo que tengo una enfermedad que no se conoce el origen, ni la curación … vaya, pues resulta que soy una cobaya humana en potencia …”

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Stress 6

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        Lo bueno fue que un par de meses más tarde y en Pamplona se me volvió a inflamar la epiglotis y tuve que ir en coche al Hospital que me correspondía. Entre que me la noté inflamada y el llegar al Hospital ya había comparado lo que había sucedido del mismo modo tanto en Alicante como en Pamplona. Y encontré el factor común: ¡¡Había tomado una bebida muy fría unas 6 horas antes de la inflamación!! En Alicante fue un Fanta que estaba exactamente a cero grados. Y en Pamplona una cerveza, de ésas que te preguntas cómo pueden tenerlas tan frías.

         Cuando llegué a Urgencias del Hospital y me atendió una doctora joven, le dije lo que me pasaba, que era la segunda vez que se me inflamaba la úvula y le dije, inocentemente: “Además ya sé a qué se debe, a haber bebido una bebida muy fría esta tarde.” Pues se enfadó, le sentó mal mi diagnóstico y no hizo ni caso. Me inflaron a corticoides y pasé la noche internado, lo esperado.

        Al día siguiente vino a pasarme visita un Doctor no tan joven, más profesional. Me vio la epiglotis en su tamaño normal, supo que me había repetido. Me dio de alta y cuando salía de la habitación y nos despedíamos me dijo: “Te volveremos a ver por aquí.” Yo meneé el dedo en el aire y le dije: “No …»

        Ni en la Clínica famosa, ni en la de Madrid, ni en el Hospital de mi ciudad en el que me atendieron se preocupó nadie del seguimiento de ese caso de una enfermedad que no era conocido ni el origen, ni la curación. Y que el paciente aseguraba saber la causa. No vi el menor interés en nadie por investigar y recoger información que ayudara a descubrir un aspecto, una faceta de un caso de enfermedad de origen desconocido.

        Desde ese momento, y han pasado la friolera de 25 años, cuido mucho mis bebidas y más de un camarero se ha sorprendido al oírme pedirle en pleno verano “una cerveza natural, del tiempo, no fría”. Insisto en las condiciones porque mi úvula lo vale.

        Es decir, tenemos que cuidarnos nosotros. Tenemos que resolvernos los problemas nosotros. Es cierto que no se puede generalizar, pero la idea que me invade es que somos un problema para los médicos y lo que bastantes médicos quieren es quitarse el problema de encima, volver la cosa a su sitio y a otra cosa.

        Y hoy en día -que en eso hemos empeorado – al menor coste posible.

        Pero me he alargado demasiado con lo de las bebidas y debo dejar el tema para la siguiente ocasión

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Enlace con el próximo día:. Stress 7.

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………. Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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