Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Stress 7

Stress 7

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        Siempre he pensado que los que nacimos a mediados del siglo pasado, y rondamos por tanto los sesenta, somos una generación afortunada. Principalmente, porque no hemos vivido la locura nacional de una guerra. Y porque hemos vivido muchos cambios y eso te permite comparar situaciones varias, sacar moralejas de los cambios habidos; en fin, que forma. Por haber nacido cuando nacimos, somos muy formales: Entonces pintaban bastos.

        Los cambios vividos han sido, en su gran mayoría, a mejor: No soy de los nostálgicos. Pero en algunas facetas hemos ido hacia atrás. Ligeramente. En campos no fundamentales, pero pueden señalarse algunos de esos retrocesos relacionados con lo que estamos hablando.

        La Medicina ha avanzado mucho desde mediados del siglo XX. Un familiar de la generación anterior a la mía falleció en 1.944 por una otitis mal curada, que derivó en una supuración intensa y en la afectación de parte del cerebro. Ni una trepanación, practicada con urgencia, pudo librarla de la muerte. Tenía 35 años. Por aquel entonces, 1.943-1.946, se estaba empezando a producir industrialmente en los Estados Unidos e Inglaterra la Penicilina, el primer antibiótico empleado en Medicina, si no estoy mal informado.

        Los antibióticos han salvado innumerables vidas. También la Cirugía ha avanzado enormemente; hoy se hacen operaciones impensables hace 50 años. Pero centrémonos en cómo se practicaba la Medicina hace 50 años y ahora, para poder captar una de esas variaciones de nuestra sociedad en estos 50 años a las que nos hemos referido.

        Antes, permítame el lector una disgresión que tiene cierta gracia  y aplicación a lo ya dicho. Mi abuela materna tuvo muchos hijos, 13. Vivían en una huerta situada a 2 km. de la ciudad. Y el Médico de cabecera, el Dr. Tirapu, de quien toda la familia guarda inmejorable recuerdo, acudía puntualmente cada vez que un hijo de mi abuela caía enfermo. Y al llegar, le preguntaba a mi abuela coloquialmente: “¿Y Vd. qué cree que tiene, Doña Manuela?” Mi abuela tenía, claro, mucha experiencia en dolencias infantiles. Y en la mayoría de los casos el buen Dr. Tirapu coincidía con mi abuela, auque no dudo que siempre aplicaba su propio criterio.

        Cuando yo tenía unos diez años y caía enfermo, con fiebre, venía a casa Don Joaquín, nuestro médico de cabecera. Me miraba y me recetaba lo que le parecía conveniente. Recuerdo haber recibido docenas de pinchazos en el culete, de Farmapén, una conocida marca, entonces, de Penicilina.

        A los 20 años fui operado de amigdalitis, me extirparon las amígdalas. Y desde entonces, al no tener las defensas que esas dos bolsitas suponían, se me enrojece e inflama la faringe: Cojo con frecuencia faringitis. La primera vez que, ya casado, la agarré, fui al Médico y me recetó Anginovag, un spray, y Angileptol, pastillas. un colega profesor me dijo que él tomaba cuando así Strepsil, unos caramelos amarillos.

        Como la receta del Médico se repitió un par de veces más en similares circunstancias, tengo siempre en casa las tres medicinas y cuando noto el primer e  inconfundible síntoma de picor en la garganta, me anginovagineo, me angileptoleo y me strepsileo con la dosis máxima que indica el prospecto respectivo. Y la cosa funciona. Venzo – o vencen ellas, tanto da – la faringitis incipiente.

        Cierto viernes la faringitis que me invadió progresó de tal modo que, aunque comencé mi dosis triple esa misma tarde, por la noche mi garganta era un volcán, no podía dormir ni con Paracetamol, que tomé, y a la mañana siguiente acudí al ambulatorio y me recibió el médico de guardia. Le expliqué la historia y empezó a escribir una receta.

        Como antiguo alumno, he adquirido la habilidad de leer lo que escribe quien está sentado a la mesa enfrente mía. Vi con sorpresa que estaba escribiendo “Paracetamol”. Así que antes de que me alargase la receta, le dije con voz airada: “Doctor, para que me recete Paracetamol no vengo aquí. Eso ya lo he tomado esta noche y no me ha hecho nada. Vengo para que vea qué antibiótico es el adecuado y me quite este dolor cuanto antes”. El médico no dijo nada, bajó la vista hacia su talonario y me recetó un antibiótico de acción rápida, que, efectivamente, venció la faringitis en un día o dos.

        Te dicen que se evita recetar antibióticos para que no se habitúen los bacilos a su acción y no creen inmunidad a los mismos. Tengo para mí que es por ahorrarle dinero a los Presupuestos del Estado. Porque he oído de buena fuente que a los médicos que recetan medicinas baratas los incentivan. Eso ha sucedido desde siempre. Cuando las que incentivaban eran las Empresas farmacéuticas, con un viaje a las Bahamas o a Hawai para dos personas, cualesquiera. Eso a los que recetaban muchos medicamentos de los de esa Empresa. Ahora, que los incentivan estamentos oficiales, con viajes a las Canarias o a Palma, también para dos personas. Así, de paso, mejoran el turismo nacional.

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Stress 7

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        Es fácil captar la diferencia de organización de la Medicina para la persona de la calle. Antes el Médico iba a ver al enfermo a su casa. Eso le llevaba … más de media hora por enfermo. Hoy en día, y sobran médicos en España, los enfermos tienen que acudir al Ambulatorio, esperar quizás media hora y les atiene el Doctor en diez minutos.

        Hace 50 años el mundo y la Medicina eran románticos. Hemos avanzado mucho en Medicina … pero la Medicina se ha vuelto automática, cuadriculada. Y uno no puede fiarse siempre, tiene que dar con un Médico no incentivado. Y aun así, tengo que mantener mi queja de haber estado un largo período d etiempo con dolencias psicosomáticas debidas al stress sin que nadie me lo dijera. Así que, además, uno tiene que estar atento, observarse y procurar deducir por su cuenta, leyendo do procede, cuando algo no va bien.

        Lo mismo ha pasado con el trabajo. Antes no hacía falta apretarle las clavijas al personal. Mi ejemplo. En mi segundo trabajo, allá por los años 1.972-75, trabajaba como Ingeniero Industrial y yo salía a las 6 de la tarde y me iba a mi casa. A ver qué Ingeniero de 30 años de hoy se va a las 6 a su casa después de terminar su trabajo. Las Empresas trabajaban de manera romántica también. No entendían que podían, ni debían, exprimir al trabajador.

        El stress es posterior.

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Enlace con el próximo día:    Stress 8.

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………. Fernando Conde Torrens es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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