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Tercera y Cuarta Guerras de los Diadocos 8

Tercera y Cuarta Guerras de los Diadocos 8, que duraron hasta el año 311, y que supusieron la eliminación de los suficientes como para que los supervivientes se sintieran satisfechos con sus territorios respectivos.

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el  9-5-2.010

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        Nada más volver a Egipto tras su victoria en Gaza y conocedor de la muerte de Pitón, el sátrapa de Mesopotamia y Babilonia, unidas por Antígono y otorgadas a Pitón, hijo de Agenor, Ptolomeo decidió aprovechar esta coyuntura y reponer a Seleuco en la satrapía que se le había asignado en la paz anterior. Le concedió el mando de un pequeña hueste de 1.000 infantes y le encargó que se ganara su reino. Seleuco lo hizo y se posesionó de Babilonia, la que había sido su satrapía y donde todavía tenía partidarios, aprovechando que de ambas había sido cabeza el difunto Pitón Agenor. Pero pronto se tendría que ver con la persona que Antígono había colocado al cargo de las satrapías orientales.

        Mientras tanto, ya en el año 311, Antígono volvió a Siria, donde su hijo no había estado a la altura de sus esperanzas. No obstante, sabía que su hijo era un buen estratego y que Ptolomeo era un mal enemigo. Aprovechando su prestigio marchó sobre Fenicia y las ciudades que habían abierto sus puestas a Ptolomeo, las volvieron a abrir, ahora a Antígono. Las ciudades querían vivir en paz y tanto les daba que fuera su monarca un Diadoco u otro. Ptolomeo, sabiendo que Antígono era más duro de pelar que su hijo, retrocedió a sus posiciones en Egipto.

        En Grecia seguía la lucha entre Casandro, hijo del difunto Antípatro, regente de Macedonia nombrado por Alejandro, y Polemaio, el sobrino de Antígono. Éste se había hecho con el control del Peloponeso y la parte de Grecia situada debajo de la Tesalia, según que se  aprecia en el mapa siguiente.

Situación de Grecia y Macedonia al final de la Tercera Guerra de los Diadocos

Tercera y Cuarta Guerras de los Diadocos 8

(Fuente: La guerra en el Mundo Antiguo. Víctor Barreiro Rubí. Ediciones Almena, 2.004.) 

        Con Antígono dueño absoluto de Asia Menor, y con su sobrino Ptolemaio amenazando a Macedonia por el Sur, Casandro temió que, en cuanto Antígono terminara su operación contra Ptolomeo, podría invadir Grecia atravesando el Helesponto y recibir el apoyo de su sobrino desde el Sur. Y poco podría hacer Lisímaco en la Tracia contra el poderoso Antígono. Así que ambos Diadocos decidieron que lo mejor era hacer la paz con Antígono. Y así se lo propusieron. La noticia le llegó a Ptolomeo y éste también se apresuró a mandar emisarios a Antígono pidiendo la paz. La paz se firmó de nuevo en el 311 supuso el mejor momento de Antígono. No abusó de su posición de poder, pero añadió en el tratado unas cláusulas que le beneficiaban y perjudicaban a sus antes enemigos. Por de pronto, se estableció que a la mayoría de edad del hijo de Alejandro, también llamado Alejandro, habido con Roxana, residentes ambos en Macedonia, pasaría a ser el dueño del Imperio. Mientras tanto, lo gobernarían los Diadocos actuales.

        Así, Casandro seguiría como estratega con sede en Macedonia; nadie hablaba de regente. Pero las ciudades griegas recuperarían su independencia y las guarniciones macedónicas saldrían de ellas. Lisímaco seguiría con su Tracia, pero nada más. Ptolomeo se mantendría en Egipto. Para Antígono sería todo lo demás, incluidos los tesoros que había afanado en las capitales persas. Seleuco, ni contaba.

        Con este tratado de paz del año 311 se puso fin a la Tercera Guerra de los Diadocos.

Cuarta Guerra de los Diádocos.

        Seleuco, que había recobrado su satrapía de Babilonia gracias al pequeño ejército que Ptolomeo había puesto bajo su mando, lo incrementó cuando se asentó en Babilonia. Llegó a liderar un ejército de 3.000 infantes y 400 jinetes (cifras, con todas las demás, del libro “La guerra en el Mundo Antiguo” citado). Pero el gobernador dejado por Antígono, Nicanor, armó contra él otro ejército con 10.000 infantes y 7.000 jinetes y se lanzó en búsqueda del supuesto usurpador.

        Seleuco no podía hacer frente a su enemigo en campo abierto, así que huyó. Nicanor le persiguió y Seleuco, astutamente, esperó a que el ejército de su enemigo hubiera acampado y, como hemos visto en más de una película del Oeste, rodeó con sus escasas fuerzas el campamento de su enemigo, mató silenciosamente a los vigilantes e hizo una masacre en el campamento rival hasta matar a Nicanor, que estaba en su tienda. Muerto Nicanor, el resto del ejército se rindió y se pasó a Seleuco, que así vio aumentado su ejército y que, tras haber salido de Babilonia huyendo, retornó en triunfo, con un ejército casi cuadruplicado y con gran prestigio.

        Acto seguido, ante la inexistencia de fuerzas importantes en la satrapías más al Este, Seleuco las invadió y las hizo suyas. No le habían mencionado en el tratado de paz entre los Diadocos, pero él le iba a enseñar a Antígono lo que vale un peine.

        Los éxitos de Seleuco en las satrapías orientales cayeron como una bomba cuando fueron conocidas en el Oeste del Imperio, tanto por parte de Ptolomeo y sus aliados como por Antígono. Ptolomeo aprovechó la supuesta debilidad de Antígono y, olvidándose de una paz que para él era sólo un respiro en la gran guerra, reanudó las hostilidades por su parte, sin previo aviso. Repetía así su actitud cuando le tomó Cirene a Pérdicas. Y aliviaba a Seleuco de la presión que pudiera ejercer sobre él Antígono al abrir un nuevo frente de hostilidades.

        Y ahora viene un golpe de efecto importante, que va a dar al traste con la última posibilidad de que el Imperio de Alejandro se volviera a unificar bajo su hijo. Éste tenía ya 12 años y a no mucho tardar empezaría a participar de las gestiones que, por su papel de príncipe, le habían de corresponder. Ya hemos dicho que vivía en Macedonia con su madre, Roxana, bajo la tutela de Casandro. Éste, viendo que el muchacho un día le sustituiría, ordenó a soldados suyos que, aprovechando la noche, lo mataran, junto con su madre. Y así se hizo. Un problema menos para Casandro y para todos los Diadocos. Ninguno de ellos protestó.

        ¿Había sido este final una condición secreta impuesta por Antígono como requisito para el pacto suscrito con sus anteriores colegas? Resulta sospechoso que fuera Antígono quien sacara a relucir esos términos en el tratado de paz y que a los pocos meses Casandro ejecutar al príncipe. Antígono llevaba ya algún tiempo construyendo, lo hemos dicho, su nueva capital, Antigonea, en Asia Menor, lo que indica que no pensaba dejar el trono en un plazo ni siquiera lejano …  Antígono va a ser el primero en proclamarse rey dentro de unos pocos años. Hasta ese momento eran sucesores, o sátrapas, es decir, gobernadores bajo la autoridad de un Rey. Pero sólo podemos hacer conjeturas …

Mapa de cómo quedará el Imperio de Alejandro tras las Guerras de los Diádocos

Tercera y Cuarta Guerras de los Diadocos 8

(Fuente: Historia de la Guerra. The Times, 2.003. La esfera de los Libros, 2.006.)

        La Cuarta Guerra de los Diadocos no ha hecho más que empezar. También será favorable a Antígono, aunque éste va a sufrir serios reveses durante ella. Pero eso lo dejamos para el siguiente artículo. En breve sabremos por qué su hijo, Demetrio, pasó a la Historia como Demetrio Poliorcetes, el sitiador de ciudades, y el origen de la célebre estatua La Victoria de Samotracia, que, si no me equivoco, se exhibe en París.

Enlace con el próximo día.

Fernando Conde Torrens es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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