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Tertulia con el Sr Barea

……….. Esta “Tertulia con el Sr Barea” fue una de las primeras celebradas, en fecha tan prematura como Octubre de 2.004, apenas editado “Simón opera magna”. Tertulia con el Sr Barea

20 Octubre 2.004

. ………. Tertulia con el Sr Barea

. ………. Tertulia con el Sr Barea

. ………. Tertulia con el Sr Barea

………. ………. Sr. Barea.   Tertulia con el Sr Barea

……….Muy señor mío:

………. Por los medios de comunicación, he tenido noticia de su último libro, que se propone revelar el fraude a que los cristianos llevamos diecisiete siglos sometidos. Yo no discuto sus sorprendentes hallazgos filológicos, aunque cuesta creer que en dos mil años de cristianismo, eminentísimos filólogos no hayan reparado en lo que Vd., a quien, por otra parte, no sé si puede considerarse un filólogo. No obstante, aun suponiendo que su tesis filológica fuese cierta, existen pruebas irrefutables de la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Otra cosa es que se le reconozca como Hijo de Dios; eso ya es cuestión de Fe, pero, desde luego no se puede dudar que existió, y es falso por completo que el Cristianismo sea un invento del s. IV del emperador Constantino, por encargo del cual se redactaron los Evangelios.

………. A mediados del s. II la Iglesia ya tenía claro que los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan eran los inspirados por el Espíritu Santo, y sólo dudaba en el canon de un par o tres de textos. Ya en época de Constantino hacía 200 años que estaban seleccionados, como leemos en los textos de Justino Mártir (150 d. C.) y de San Ireneo. Y la autenticidad de los Evangelios está contrastada. Veamos.

………. A nadie se le ocurre dudar de la autenticidad de las obras de los clásicos latinos César, Cicerón, Horacio y Virgilio. A pesar de que –aunque todos ellos vivieron tan sólo 50 años antes de Jesucristo- no conservamos, ni con mucho, las pruebas que conservamos de los Evangelios.

………. El autor clásico contemporáneo de Jesucristo de quien conservamos mejores documentos es Virgilio. Pues bien, de Virgilio sólo tenemos tres códices unciales. En cambio, de los Evangelios tenemos doscientos diez. ¡Superioridad aplastante!.

………. De Platón, los manuscritos que conservamos son 1.500 años posteriores a él. De Aristóteles, que vivió 300 años antes de Cristo, cuyo “Tratado de Lógica” sigue siendo hoy día la base de todo razonamiento filosófico, el manuscrito más antiguo que conservamos es 1.400 años posterior a él.

………. Del historiador griego Polibio, que murió 120 años antes de Cristo, y de quien Mommsen, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Berlín y Premio Nobel, dice que “a él es a quien deben las generaciones posteriores, incluso la nuestra, los mejores documentos acerca de la marcha de la civilización romana,” el documento más antiguo que de él conservamos es 1.067 años posterior a su muerte .

………. En cambio, DE LOS EVANGELIOS CONSERVAMOS MANUSCRITOS MUY PRÓXIMOS A ELLOS. El Evangelio de San Juan se escribió el año 95 ; pues bien, en 1.935 se descubrió el papiro Rylands (P. 52) sobre este Evangelio, que se conserva en Manchester. Según los especialistas se escribió hacia el año 130. Tan sólo 35 años después. ¡Esto es maravilloso! El papiro Bodmer II, que se conserva en la Biblioteca de Cologny, Ginebra, y que contiene casi en su totalidad el Evangelio de San Juan, es casi 100 años posterior a él . En 1.956 fue publicado por V. Martín.

………. En 1.972, José O´Callaghan, papirólogo, Profesor de la Universidad Gregoriana de Roma, descifró unos fragmentos encontrados en 1.947 en la cueva 7 del Qumrán (Mar Muerto). El texto descifrado es una copia del Evangelio de San Marcos enviada a Jerusalén por la Cristiandad de Roma y que los esenios escondieron en esa cueva en ánforas, una de las cuales tiene el nombre de ROMA en hebreo . Probablemente esto ocurrió cuando la invasión de Palestina por los romanos, antes de la ruina de Jerusalén en el año 70. En concreto, cuando se aproximaban las tropas de Vespasiano el año 68. Esta interpretación de O´Callaghan ha sido recientemente confirmada por el eminente profesor alemán de la Universidad de Londres Carstem Peter Thiede, en la prestigiosa revista internacional BIBLICA .

………. El paleólogo inglés Roberts, primera autoridad mundial en paleografía griega, antes de que se descifrasen estos papiros, estudiando la grafía, afirmó que eran anteriores al año 50 d. C., es decir, unos 20 años después de la muerte de Jesús, y 10 años después de Marcos. Se trata, por lo tanto, del manuscrito más cercano a Jesús de todos los conocidos.

………. El descifrador de estos documentos ha manifestado que no puede afirmarse que el Evangelio sea una elaboración de la antigua comunidad cristiana, y que tuvo un período de difusión oral más o menos prolongado antes de ser escrito, sino que tenemos ya la comprobación de los hechos a través de fuentes inmediatas (Agencia Cifra).

………. Por si no fuese suficiente el testimonio que constituyen los cuatro Evangelios, de Jesucristo nos hablan los historiadores paganos de la época, que Vd. descalifica, (¡qué casualidad!, todos suplantados). Cornelio Tácito, gran historiador, discípulo de Plinio el Viejo. Al relatar el año 100 el incendio de Roma por orden de Nerón el año 64 dice: “…se imputó a los cristianos que toman su nombre de Cristo, el cual durante el imperio de Tiberio, había sido condenado a muerte por el Procurador Poncio Pilato”. (Anales 3,XV,44).

………. Junto con los textos antiguos, tenemos otros restos arqueológicos que también corroboran la existencia de Cristo y del Cristianismo mucho antes de Constantino. En primer lugar está la Sábana Santa, de cuya autenticidad no duda ningún investigador serio. La imagen que representa no está pintada, sino grabada a fuego: ¿qué cadáver envuelto en una sábana imprime su imagen a fuego? Examinada la Sábana Santa con microscopio, no se han hallado restos de pintura, sólo hilos chamuscados. Esto sólo se explica por la radiación que produjo la resurrección de Jesús. Además, la imagen está impresa al negativo. Si se tratase una falsificación de la Edad Media, como se ha dicho alguna vez, ¿qué pintor medieval podía pintar al negativo si aún no se había inventado la fotografía? Esto por no hablar de otras pruebas incuestionables que certifican la autenticidad de la mencionada reliquia, como los restos de polen o los leptones que cubren los ojos del cadáver, moneda en circulación en Palestina en el momento de la muerte de Cristo. Entre los más reputados expertos españoles sobre la Sábana Santa destaca el meteorólogo D. Julio Marvizón.

………. Por otra parte, está la tumba del primer papa, San Pedro, bajo la actual basílica Vaticana, que, tras localizarse en el siglo XX, ha sido investigada por eminentes científicos que han concluido en que la tumba es la verdadera. Y así podríamos hablar de las catacumbas y otros restos paleocristianos anteriores a Constantino.

………. Además, si como Ud. afirma, el emperador Constantino inventó el cristianismo (en eso coincide Vd. con Dan Brown, autor del “Codigo da Vinci”, lo cual dice mucho a favor de su teoría), ¿por qué no lo declaró religión oficial del Imperio? ¿No era lo lógico?. Hubo que esperar al año 380 para que Teodosio declarara el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano.

………. En fin, Vd. se proponía sacarnos a los cristianos de las tinieblas de la ignorancia a la que hemos estados sometidos durante siglos. Tendrá que pensar en otros libros; éste no le servirá de mucho.

………. Lo cierto es que las ventas de libros pseudohistóricos sobre la Iglesia, los evangelios gnósticos, la mujer en el cristianismo, las diosas paganas, etc. se han disparado: la web de libros Amazon.com es la primera beneficiada, enlazando “El Código Da Vinci” con libros de pseudohistoria neopagana, feminista radical y new age. La ficción es la mejor forma de educar a las masas, y disfrazada de ciencia (historia del arte y de las religiones en este caso) engaña mejor a los lectores. Quiero pensar que su libro no responde a este fenómeno social.

………. Sin otro particular, atentamente les saluda:

………. Francisco Javier Barea

………. P. D. Ya que Vd. no publica mi comentario, lo publico yo.

………. Publicado por: Francisco Javier Barea | octubre 20, 2004 en 01:28 a.m.

………. Tertulia con el Sr Barea

……….Tertulia con el Sr Barea

Tertulia con el Sr Barea

    Tertulia con el Sr Barea

………. Tertulia con el Sr Barea

………. Estimado Sr. Barea:

………. Me voy a dar para responderle la misma longitud de su misiva. Hay algunas cosas en las que coincidimos. Me gustan las personas que les importan y defienden sus ideas y por eso me ha gustado su correo. Yo empecé a investigar sobre las que eran mis ideas por eso mismo, porque para mí eran importantes.

………. Dice Vd. con tacto que no sabe si puede considerarme filólogo. Tiene toda la razón, no lo soy. Pero a la hora de calificar el método que usé al principio, lo llamé filológico, porque ésa era la definición más aproximada. El descubrir miles de acrósticos en los cuatro Evangelios y en el resto de escritos del Nuevo Testamento no me convierte en un filólogo, pero tampoco hizo falta serlo para descubrir las 4.500 firmas con el nombre “Simón” que corren a lo largo de todos los textos del NT.

………. Dice Vd. “Yo no discuto sus sorprendentes hallazgos filológicos” para añadir enseguida que “aun suponiendo que su tesis filológica fuese cierta, existen pruebas irrefutables …”. Yo interpreto sus palabras como si dijera “no sé si Vd. tiene razón pero aunque tenga razón, no tiene razón”. Claro que es difícil negar la existencia de esos miles de firmas, sólo en el NT. o achacarlas al azar, o, como he oído, a que todos los autores cristianos de los 3 primeros siglos sentían tal unción por Simón-Pedro que colocaban su nombre oculto en cada escrito o carta que daban a luz, Pablo incluido.

………. Estamos de acuerdo, espero, en que las 4.500 firmas existen, que ésos son mis hallazgos filológicos. Vamos a repasar las que para Vd. son pruebas irrefutables de que Jesús fue un personaje histórico, tan real como Vd. o como yo. Y dejemos aparte la fe, lo importante es saber a ciencia cierta si Jesús existió o no. La fe vendrá después, una vez comprobado que el personaje histórico existió. No obstante, después de mi libro, el problema reside en cómo se explican esas 4.500 firmas consecutivas en el NT.

………. Dice Vd. que “A mediados del s. II la Iglesia ya tenía claro” que los Evangelios existían y a continuación aduce como prueba lo escrito por San Justino, mártir. Lo que no sabe, porque no ha leído “Simón, opera magna”, es que Justino, como todos los Apologistas, es una creación de Eusebio-Simón y que todos los escritos de san Justino, mártir, llevan las mismas firmas de Simón que los 4 Evangelios. Yo en el libro reproduzco una muestra mínima de las firmas esparcidas por todos los Padres apostólicos y los apologistas que he hallado. Todos los Apologistas son creación literaria de Eusebio, alias Simón, Sr. Barea, todos. Esto es terrible, pero es la realidad. Discúlpeme que no le cite firmas de San Ireneo, no he logrado aún sus escritos en griego.

………. Habla luego de los clásicos. La diferencia entre los escritos clásicos y los escritos cristianos anteriores a Nicea (año 325) es sencillamente que los primeros no fueron falsificados y los últimos sí lo fueron. Y poco importa el tiempo que diste entre el autor y la fecha en que se conserva su obra más antigua. La diferencia la marca la presencia o ausencia de falsificaciones. Vayamos ahora a esas afirmaciones que hace de que tal obra cristiana era del siglo II o incluso del siglo I.

………. En “Simón, opera magna” (pág. 60-61) se explica el método de datación empleado para el dar las fechas en que cada escrito conservado fue elaborado, como dice Vd., según determinado especialista. Me alegra su entusiasmo y lo compartiría si no fuera porque el método usado para fijar la fecha en que se escribió un escrito cristiano antiguo fuera la “paleografía”, o comparación de la escritura (“grafía” entre los estudiosos). Cualquiera comprende que, demostrada documentalmente la existencia de falsificaciones en cantidades industriales, seguir confiando en la comparación de la “grafía”, o de la forma de las letras, sería una ingenuidad. Porque los falsificadores se encargaron de hacer éstas con el tipo de letra de 200 años antes que ellos, vamos. (Aquí me vale el argumento de que eminentes filólogos durante 1.700 años no se han percatado de la falsificación descubierta por un aficionado, lo que demuestra que era muy buena). Cuando habla Vd. de Roberts ya dice claramente que “estudiando la grafía”, por lo que no merece la pena insistir. Según ese método tan oportuno, si yo mando escribir un libro con escritura similar a la de otro esscrito que poseo de 1.980 y el escribano es hábil, mi libro ¡¡ES DE 1.980!!

………. Cita luego a Tácito en su obra Anales, libro 3, capítulo XV, párrafo 44. Sr. Barea, ese pasaje completo está reproducido en latín en mi libro (página 130, su traducción, en la 131) con las 6 firmas consecutivas que Simón puso allí. También los pasajes que Vds. los eclesiásticos, aducen como prueba de que todo es como siempre se ha dicho – de Flavio Josefo y Plinio el Joven y dos cartas de Trajano y Adriano – llevan firmas consecutivas de Simón, reproducidas en el libro sobre Simón. Todo, Sr. Barea, es falsificación. Trabajaron en ella varios años. Y las firmas de Simón aparecen por todos los textos cristianos antiguos, lo que son más antiguos que Constantino.

………. Sobre la Sábana de Turín y la tumba de San Pedro en Roma guardaré silencio. Hay opiniones para todos los gustos, como para el hallazgo del padre O´Callaghan. Lo fundamental son los textos en los que se narra una historia. Si éstos son falsificaciones … la sábana y la tumba no significan nada.

………. “Por qué (Constantino) no la declaró religión oficial del Imperio? ¿No era lo lógico?“ Vaya Vd. a saber. Porque habría resistencia, porque hubiera sido querer correr demasiado, porque una religión más sería más aceptable que la única permitida, etc. El monolitismo quedó reservado a uno de los nuestros, al gran Teodosio. Es como si yo le preguntara ¿No se habría ido Constantino a vivir a su ciudad nueva, Constantinopla, con toda su corte de funcionarios fieles, para escapar de la mala cara que le ponían los romanos, a los que quería cambiar la religión? Vaya Vd. a saber, me diría. Y diría bien. No cabe aplicar la lógica del siglo XXI a decisiones personales de personajes del siglo IV y además inventarse las respuestas.

………. Es cierto que en los últimos tiempos abundan las novelas y libros sobre el origen de nuestras creencias, pero eso no tiene por qué ser malo. Tal vez la gente quiera saber. Pero no confunda un estudio realizado durante 10 años con la novela de moda del año pasado. Aunque las nombre a la vez, no son lo mismo. Puedo asegurarle que no me he fijado si el tema estaba de moda o no. Lo he sacado a la luz cuando he tenido madura la investigación. Y ha estado maduro el libro 5 años después de haber descubierto a Simón. Claro que para encontrarlo me hicieron falta otros 5 años. Investigar no es escribir novelas, Sr. Barea, se lo puedo asegurar. Y, además, saqué el primer libro sobre mis hallazgos – El Grupo de Jerusalén – antes de aparecer el código Da Vinci.

………. Me queda espacio para una recomendación, lea el libro. Si no lo encuentra en Algeciras, mándeme su dirección y se lo envío. Vds. tienen a su alcance todos los libros de referencia que en el mío se citan. Piensen que 4.500 firmas consecutivas en el NT son demasiadas firmas para mirar para otro lado. Y, si les parece, vuelva a argumentarme que estoy equivocado o que he soñado.

………. Ojalá le vea de nuevo por aquí. D. Francisco. Estoy deseando que alguien me diga que he cometido errores. Y este blog es un buen escaparate.

………. Hasta otra, entonces.

………. Fernando Conde.

Publicado por: Fernando Conde | octubre 20, 2004 en 03:44 p.m.

……….. Tertulia con el Sr Barea

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