Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Tertulia para incordiar

Tertulia para incordiar

………. He de reconocer que esta Tertulia para incordiar es un «pronto». Mi padre, al decir de mi madre, tenía «prontos». Y yo debo haber heredado esa propensión. Es posible que este «pronto» me traiga disgustos. Sobre ciertos temas estoy más guapo callado. Pero en esta ocasión no he podido resistirme. Me ha podido la herencia …

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  • Tertulia para incordiar    R.A.    5 octubre, 2019 a las 10:32 pm   Tertulia para incordiar
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  • Hola Fernando:

    Mi posición de no teísta la tengo desde hace unos 30 años y mi interés por el estudio sobre lo falso de las religiones y en especial la Católica junto al Cristianismo, se refuerza desde hace unos 10, a partir de mis estudios académicos de cuarto nivel en Ciencias de la Comunicación.

    Este fin de semana mi país, Ecuador, se vio convulsionado por una revuelta social y se ha paralizado por 4 días. Cuatro días que sirvieron en mi caso para encontrarme con usted en la red de manera coincidencial, pues buscaba los nuevos aportes que en materia similar tienen:

    El Profesor Richard Dawkings, con su libro «La desilusión de Dios»,

    Fernando Vallejo, con «La puta de Babilonia»,

    Mauricio José-Scharz, con: «!No, por Dios!»,

    Eduardo del Rio Rius, con «El católico preguntón».

    Quisiera preguntarle su opinión sobre el trabajo de ellos en cuanto a sus metodologías y criterios de manejo de fuentes e información para llegar a las conclusiones que llegan.

    En cuanto a su libro, lo he encargado a familiares que vienen de Madrid y lo espero con gran expectativa.

    Saludos cordiales,

    R.A.

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    Tertulia para incordiar    Fernando Conde Torrens   6 octubre, 2019 a las 11:14 am  Tertulia para incordiar
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    Buenos días, R.A.: Yo en cambio soy teísta, pero eso no importa demasiado. Un detalle desde el principio: Yo no analizo otras creencias que el Cristianismo. No hablo de otras religiones vigentes. Por respeto a sus creyentes. No me importa hablar de religiones que ya no están vigentes, como la egipcia antigua.

    De los autores que cita sólo conocía de oídas a Richard Dawkings y F. Vallejo. He mirado en la red los otros dos y ahora sé un poco de ellos. ¿Qué le voy a decir …? Si lo que busca es afirmar su ateísmo, son buenos pilares. Todos ellos son ateos y difusores de tal corriente. Es mejor ser ateo que ser creyente, desde luego. Lo malo es que el ateo se queda a medio camino. Ha descubierto algo que es verdad: El Cristianismo es una doctrina falsa, creada por un insensato ignorante, con mentalidad mágica antigua. Y esa mentalidad la inoculó en el conjunto de creencias que creó.

    Todos los autores que estudia son titulados en otras materias y han acudido al tema de las Ideas por vivencia propia. Hablan de lo que viven, de la conclusión a la que han llegado, ellos. No está mal, es lícito. Pero si se equivocan ellos, se va a equivocar quien los siga … Y lo malo es que se equivocan. Todos.

    Aciertan en que el Dios cristiano es un «fake». Y por eso hay que felicitarles. Todos los ateos han llegado a la misma conclusión. Y son millones. Luego eso significa que aciertan. El fundador del Cristianismo, de nombre Lactancio, está reconocido en el Más Allá como el gran promotor del Ateísmo y es festejado por ello a diario.

    Pero una cosa es que el Dios cristiano sea falso, que no exista un Dios así, y otra que no exista ningún Dios. De lo particular no se puede deducir lo general. Se puede deducir algo sobre lo particular analizado y diagnosticado, pero no dar un brinco cuántico y meterse en la dimensión de lo general. La conclusión debiera ser, a mi parecer, «luego el Dios cristiano es falso, no existe un Dios así». Uno de sus autores ya indica (Wikipedia) que «un Dios personal es completamente imposible». Y ahí sí que acierta. La Divinidad no es un Dios personal, es más un Estado que una persona muy grande.

    No puedo hablarle de la metodología que emplean, ni de sus fuentes, pero puede hablar del resultado o conclusión a la que llegan: Están errados. Y lo están porque son pensadores y elucubran. Toman lo que coincide con su juicio previo e interpretan lo que analizan para que les dé lo que ellos ya pensaban antes de empezar a escribir su obra. En temas de Ideología, que es un asunto serio, amigo R.A., no conviene leer a los que piensan, a los pensadores, sino a los que saben, a los Maestros. Claro que admito que es difícil, de primera mano, a boti-pronto, saber distinguir entre pensadores y Maestros.

    Para distinguir hay que tener algo dentro. O, más preciso aún, hay que tener una inclinación hacia un polo determinado. Yo me decidí a buscar la Verdad Absoluta sobre la existencia y la Divinidad a los 39 años. Para ello me despojé de toda creencia, puse en blanco mi conciencia. No creía en nada. Como si fuera un recién nacido. Y decidí que sólo aceptaría aquello que me constara de manera firme que era cierto. Y empezaron a llegarme ideas de ésas, de las verdaderas. Le invito a hacer algo similar como método de búsqueda. Ahora bien, tiene que cumplir una condición previa y fundamental: Tiene que ser buena persona. Cosa que creo que ya es. Por eso le ofrezco mi método.

    Le hablo de todo esto porque me ha preguntado mi opinión sobre ellos. En general no hablo de Ideología, salvo si alguien pregunta. Pero cuando alguien lo hace, me desboco.

    Cuando le llegue el libro, estudie – no sólo lea – los capítulos 19, 22 y 24, la forma de escribir en la Antigüedad. Es la base de las pruebas. Estudie las misivas entre protagonistas, comprenda bien los primeros Anexos, estúdielos. Siga los enlaces de las páginas que tiene varios enlaces al final del capítulo, y estudie los artículos a que llevan esos enlaces. Ahí tiene pruebas «ad nauseam». Y vuelva con su opinión rabiosamente sincera cuando lo acabe de leer. Sentirá que se acabe.

    Un cordial saludo, R.A.

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6 comentarios en “Tertulia para incordiar”

  1. Juan dice:

    ¿Pero a medio camino de qué?… ¿Es que un ateo no puede alcanzar un alto nivel de evolución, aceptar plenamente su materialidad, ser feliz y hacer feliz a los demás?… ¿Porqué esa necesidad de algo «más allá de»?… No lo entiendo… Más allá no hay nada. Queda nuestra memoria y nuestros hechos, malos o buenos. Solo eso.

  2. Juan dice:

    Los ateos no hemos llegado a ello por el dios de Lactancio. Hemos llegado por la evolución del conocimiento, entendido como conocimiento de la naturaleza, en la que estamos inmersos.

  3. Juan dice:

    …O mejor dicho sí creo entenderlo.

    Todo lo que somos como personas, todas nuestras ideas, percepciones, emociones, ¡todo!, está en los circuitos de nuestro cerebro, nada más. Las conservamos mientras vivimos, y cuando morimos desaparecen. Pero somos orgullosos, no aceptamos nuestra materialidad. Como si fuera indigno.

    Hemos adquirido la consciencia y la inteligencia. Tenemos una mente ¡prodigiosa!, como no hay otra en el planeta, pero no nos basta. Nos parece insuficiente y necesitamos elevarnos más.

    Nos hemos inventado historias sobre algo, no sabemos decir como; que anda por ahí, no sabemos decir donde; que nos ha elegido, no sabemos para qué y, ¡además!, nos protege y nos augura una indefinida «existencia» en un indefinido «más allá», para calmar la angustia que esa materialidad nos produce.

    Yo estoy en esa línea de pensamiento, como otros muchos. No es del todo compatible con el suyo Sr. Conde, pero no pasa nada, ¡habemos de todo!. Que conste que soy un admirador de usted y su investigación sobre el origen del cristianismo.

    Reciba mis afectuosos saludos.

  4. Fernando Conde Torrens dice:

    Agradezco, Juan, tus reflexiones. Son muy claras, se comprenden perfectamente desde fuera. Sobre temas de ideología no conviene discutir, debatir. La experiencia dice que es inútil. Mi interlocutor en la Tertulia tenía curiosidad por saber qué pensaba yo de cuatro divulgadores ateos. Y le he respondido.
    No debemos discutir. Sólo cabe cambiar información. Tú has preguntado tres cosas. Te respondo.

    ¿Pero a medio camino de qué? A medio camino de la carrera de la Evolución como ser pleno. A medio camino de la plenitud de vida. Si lograr esa meta no te atrae, deja de pensar en esto.

    ¿Es que un ateo no puede alcanzar un alto nivel de evolución, aceptar plenamente su materialidad, ser feliz y hacer feliz a los demás? La respuesta es un Sí rotundo. Sí puede.

    ¿Por qué esa necesidad de algo «más allá de»? Si no sientes ninguna necesidad, lo reitero, no hagas más caso de esto.

    Dices: “Todo … está en los circuitos de nuestro cerebro, nada más … cuando morimos desaparecen”. Tal vez no sea así.
    Y: “Tenemos una mente ¡prodigiosa! … pero no nos basta.” Si a ti te basta, no hagas caso a lo que aquí defendemos.
    Y: “Nos hemos inventado historias … para calmar la angustia que esa materialidad nos produce.” Aquí interviene Lactancio. No lo nombras, pero te estás refiriendo tácitamente a él.
    Y terminas: “Yo estoy en esa línea de pensamiento, como otros muchos.” Dices bien “línea de pensamiento”. Pero los pensamientos pueden ser acertados o equivocados.

    La gente se divide en indiferentes, creyentes, ateos, agnósticos y “buscadores”. No se puede hacer que nadie cambie de grupo, si de él no parte el impulso inicial. Sobre lo que se encuentra el “buscador” cuando empieza la marcha en este camino es la serie de vídeos de 10 minutos cada uno, que están en esta lista:

    https://www.youtube.com/playlist?list=PLQvDa5zj1oAsJZQ1vgR4x1i8ATVCxuodF

    Empieza la serie por el número 10, “La Semilla”, y van bajando. Desarrollar esa Semilla y sus frutos es lo que se pierde el que no se dedica a estas cosas. La clave es que te interese o que no te interese.

    Te enteras, si quieres, tú y decides tú. Yo me mantengo al margen. No es cosa mía. Sólo he tratado de responder a los interrogantes planteados.

    Mis mejores saludos también.

    1. Juan dice:

      Of course!, claro que me puedo equivocar, pero también usted… La mente nos puede confundir y llegar a conclusiones que no son tales…

      Inventarse historias para calmar la angustia lo ha hecho la humanidad desde el comienzo de los tiempos hasta ahora. No es obra de Lactancio, claro. Por otra parte soy la antítesis de él.

      Todo esto podría dar mucho de sí, pero no está escrito para polemizar, ni mucho menos. No quiero pretender tal cosa, pobre de mí. Es un intercambio de pareceres sin más. Por mi parte aquí lo dejo.

      De nuevo mi sincero y afectuoso saludo.

      1. Fernando Conde Torrens dice:

        Perfecto, Juan, lo dejamos. Cada cual se queda con sus ideas y tan contentos. Así debe ser, así es prácticamente siempre.
        Un afectuoso abrazo.

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