Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Tesis 2 El investigador

«Tesis 2 El investigador» cubre un tema insólito, el Area de Conocimiento a la que el investigador debe pertenecer. No se llega a una conclusión unánime.

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© Copyright Fernando Conde Torrens

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……….Investigar un área de la Ciencia requiere, desde el punto de vista académico, ser Doctor en ese campo. El título de Doctor se consigue tras defender una Tesis, amén de realizar previamente unos Cursos preparatorios y lograr la Suficiencia Investigadora. Al menos ésos fueron los pasos que recorrí en mi Doctorado académico. Dentro de poco me toca dar una parte de dichos Cursos a unos futuros Doctores .

……….De modo que los pasos que se exigen por parte de las autoridades académicas para conocer el trabajo de un investigador son los siguientes:

        1. Conseguir una Diplomatura en el área en cuestión.

        2. Alcanzar luego, o inicialmente, la Licenciatura en esa área del saber académico.

        3. Superar los Cursos de Doctorado y obtener la suficiencia investigadora.

        4. Elaborar una Tesis, defenderla y obtener el título de Doctor en esa área del saber.

        5. Se está así capacitado para investigar en esa área del saber y presentar los resultados de la propia investigación en Congresos y revistas de prestigio del área.

……….Como cualquiera puede percibir, hay una serie de requisitos para ser reconocido investigador en un área del saber científico. Aplicando esos criterios a nuestro tema, la primera duda que surge es situar el área en la que debemos centrarnos dentro del saber académico. Saber si el estudio de las bases de nuestras creencias cae dentro del campo de la Filosofía, de la Filología, de la Arqueología, de la Psicología, de la Papirología, de la Paleografía, de la Sociología, de la Teología, de la Historia o de qué disciplina.

……….Disciplina donde se cursen estudios que tengan que ver son lo acertado o no de las creencias. Carrera donde se aprenda a distinguir lo que es auténtico de lo que no lo es, la verdad de las mentiras, lo cierto de lo falso, lo que puede ser enseñado y debe ser asumido o lo que no debe ser enseñado porque no puede ser asumido. Y no parece posible adscribir de manera clara el estudio a realizar a ninguna disciplina académica.

……….¿Dotará la Licenciatura en cualquiera de las carreras mencionadas más arriba al titular de la misma de la capacidad para diferenciar lo auténtico de lo falso? ¿Será útil tal capacidad para investigar con acierto en el campo de las religiones? ¿No será más bien la misma vida y la capacidad de absorción del individuo las que le permitan alcanzar la altura de miras suficiente como para ser capaz de discernir lo auténtico de lo erróneo?

……….No soy capaz de asegurar que la respuesta a esta última pregunta deba ser una afirmación rotunda, pero en esa misma medida no soy capaz de asegurar lo mismo de las dos preguntas anteriores. Es decir, si debo suspender el juicio respecto a al última cuestión, estoy obligado a mantener la misma postura respecto a las anteriores. Por honradez intelectual. Y si algún lector discrepa de esto, ruego de ofrecer las razones que sustenten su posición.

……….Dispuestos a analizar en profundidad los escritos que basan nuestros creencias, habrá que reconocer que la tarea es ardua, compleja, problemática y cargada de trampas. La objetividad que el trabajo requiere obliga a una limpieza conceptual del investigador que le permitan analizar el fenómeno de manera neutra, aséptica, imparcial, independiente.

……….Por otra parte, la persona que investigue en este campo de las ideas religiosas deberá estar dotada de la capacidad de distinguir entre ideas ciertas y ideas inciertas. ¿Cómo va a investigar alguien sobre la veracidad o no de unos textos si carece de la más elemental capacidad de separar lo aberrante de lo universalmente cierto? ¿No se exigen cualidades demostradas a los investigadores en cualquiera de las ramas del saber académico? ¿Por qué aquí no?

……….El caos de que se trató en el apartado anterior, esa incapacidad, tenazmente demostrada a lo largo de 175 años, para llegar a conclusiones universalmente aceptadas sobre el valor histórico de la figura de Jesús y los escritos del Nuevo Testamento ¿estarán relacionadas con la nula preparación de los investigadores respecto a la carrera sobre verdad y mentiras, por no haberla cursado, o será consecuencia de que han sido personas no «dotadas de la capacidad de distinguir» que acabamos de indicar?

……….No tengo más remedio que acuñar la expresión «dotada de la capacidad de distinguir» ya que nos va a acompañar largo trecho a lo largo del presente trabajo. Para simplificar la denominaremos abreviadamente «dcd». Mantendré que el buen fin de la investigación irá ligado a esa condición, la persona que investigue sobre nuestras creencias ha de ser una persona «dcd».

……….Esto, que puede parecer a primera vista arbitrario o un requisito ficticio o artificial, es algo que está tácitamente incluido dentro de los requisitos que se exigen a un investigador en cualquiera de las ramas del saber académico. Y, mantendré, se localiza en el primer nivel, en el de la Diplomatura.

……….Mediante los créditos establecidos en los planes de estudio, incluso al Diplomado se le inculcan una serie de conceptos que le introducen en el saber de que trata su carrera. A un Ingeniero Industrial de especialidad Mecánica, y pongo ejemplos de algo que me resulta conocido, se le enseñan las bases de la Mecánica, de la Resistencia de Materiales, de la Termodinámica y de numerosas asignaturas más y se le examina de ello. No le está permitido aplicar su criterio de modo arbitrario ni personal, sino de acuerdo a las reglas que el saber acumulado en siglos han demostrado que son las leyes de la naturaleza. Se le dota de esa «capacidad de distinguir» en los temas de la carrera.

……….Si hemos de analizar y dilucidar sobre unos escritos que tratan de ideas a asumir por una sociedad, el investigador debe haber sido enseñado específicamente y ampliamente sobre tales conceptos, debe conocer las reglas a aplicar, debe haberlas practicado a lo largo de sus estudios. Si no fuera así, quien cree ser investigador sólo sería un ignorante. Quien creyera investigar sólo estaría enturbiando la visión del resto de colegas, que tampoco estarían investigando, sino dibujando con lápices de colores, como hacen los niños de 4 años. Eso sí, posiblemente con gran aplicación.

……….Mantendré que en un Segundo Ciclo, la Licenciatura, el estudiante adquiere habilidades superiores. Y tras pasar por el Tercer Ciclo se le considera apto para llegarse hasta los límites de su rama del saber y aportar conceptos nuevos, sus investigaciones. Es en el Primer Ciclo donde se le imprime esa primera capa de conocimientos del arte al que se va a dedicar. Y que la capacidad de discernir sobre lo que será su Profesión se le da con el primer título, con la Diplomatura. De no ser así, los Diplomados serían un caos, incapaces ellos de ponerse de acuerdo en los tremas de su disciplina.

……….Alguna razón se oculta tras el fracaso de 175 años de supuesta investigación. Dar la espalda a este diagnóstico y fingir que todo está bien. Es cerrar los ojos a la realidad e incapacitarse para reconducir un carro que ya ha demostrado que no sirve para nada, que no conduce a ningún sitio.

……….Porque, y esto es una confirmación de cuanto estamos exponiendo, la sociedad ya ha tomado postura y se ha alejado de las creencias que algunos aún pretenden defender. La sociedad, de manera mayoritaria, ha dado la espalda a las creencias ancestrales y a la «Ciencia» que las soporta. Y ello demuestra que lo que soporta a las creencias no es Ciencia, sino otra cosa.

……….La sociedad se beneficia de la Ciencia porque la Ciencia trabaja para la sociedad (no estoy hablando de casos particulares, como la bomba atómica, sobre lo que cabría tal vez la discusión). La sociedad no ha dado la espalda a la Física, ni a la Química, ni a las Matemáticas, si se me permite poner estos ejemplos. Porque estas ramas de la Ciencia son serias, son Ciencia. La manera en que se ha tratado el estudio de nuestra religión no es ni seria ni es Ciencia, es otra cosa, que no me toca definir. De haber sido Ciencia, hubiera logrado consensos, se hubiera avanzado hacia lo correcto y la sociedad se beneficiaría de ello.

……….Parece, por todo ello, que deba darse un serio cambio de rumbo a la investigación sobre la validez o no de nuestros escritos ideológicos fundamentales. Y una posibilidad de solución se defiende aquí que podría pasar por exigir que los investigadores que sea personas «dcd», dotadas de la capacidad de distinguir la verdad de lo que no lo es. A una persona que sea incapaz de distinguir la idea más aberrante de una verdad profunda, habría que aconsejarle que no se dedicara a investigar sobre ideología, sino que se dedique a temas más concretos, más palpables, menos difusos.

……….Está claro que habrá grados en esa «capacidad de distinguir» lo evidentemente verdadero de lo palmariamente falso. Como acabamos de poner en conocimiento del lector la existencia de esa, llamémosle asignatura, no es lógico que de entrada coloquemos muy alto el listón. De modo que en este trabajo propondremos que el nivel sea el de una simple Diplomatura.

……….En el artículo de mañana vamos a plantear un examen, sencillo y asequible, para averiguar si nuestro lector posee esa capacidad, para decidir si es o no una persona «dcd». Dicho de otro modo, para que él mismo dilucide si es un investigador ideológico en potencia o si debe dedicarse a otros menesteres.

……….Eso será mañana. Esperemos que el lector pueda conciliar el sueño esta noche. Así pues, felices sueños, amigos.

……….PD: Lo que se explica en este formato de Tesis es absolutamente cierto. Ni en una Tesis, ni en algo que va en tal formato, hay lugar para bromas.

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Tesis 2 El investigador

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Siguiente artículo: Tesis 3. La capacidad.

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……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «Año 303. Inventan el Cristianismo», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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