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Tesis 44 Algoritmo Romanos conclusiones 2

«Tesis 44 Algoritmo Romanos conclusiones 2» es todo un alegato que se escribió en Mayo de 2.005, a menos de un año de editarse «Simón opera magna». Refleja el estado de ánimo del autor, recién descubierto que las firmas de «Simón» halladas se debían al azar.

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© Copyright Fernando Conde Torrens, ATENCIÓN, el 12-5-2.005

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……….Si todo el fruto que pudiera esperarse del Método del Algoritmo es que nos reconstruyera los Originales de todos los escritos cristianos primitivos que los tuvieran, habría que preguntarse:

……….* ¿Es capaz el Método de reconstruir el Original de la Carta de Ignacio a los Efesios? Y la respuesta sería afirmativa. Porque, obtenido el mismo, se comprueban la estructura regular, el acróstico y la obediencia a la clave alfa-numérica, tres rotundos mazazos que sólo los irreductibles contemplan sin verlos, ni reconocerlos. (Un día hablaremos de los irreductibles.)

……….*¿Es capaz el Método de reconstruir la Epístola Original de San Pablo a los Romanos? Y la respuesta ha de ser negativa: No, no es posible conseguir el Original y efectuar las comprobaciones previsibles con él. Sólo nos acercamos a dicho Original.

……….

……….En el artículo anterior se han explicado las diferencias que conducen a una u otra respuesta. Así pues, la causa de la afirmación o la negación no está en el Método, sino en el proceso de redacción del eventual original. También podríamos decir que una parte de la causa estriba en que el método tiene sus limitaciones, al ser una actuación a posteriori.

……….Desde nuestra posición, y empleando la inteligencia que se nos ha dado a algunos bípedos – no a todos – podemos elaborar construcciones para descubrir falsificaciones, es decir, actuaciones de bípedos empeñados en engañar a otros bípedos. Y, claro está, se trata de superar una actuación realizada para engañar con esa inteligencia. Esa tarea tiene sus dificultades, como se puede comprobar. De ahí que, a veces, uno triunfa plenamente y otras se queda a medio camino y no traspasa la meta.

……….Pero la pregunta no es ¿somos capaces de reconstruir el texto original de tal escrito? No. No es ésa. Nos da exactamente igual obtener el Original de Pablo a los Romanos o no obtenerlo. Nuestro objetivo era, por el contrario, responder a la pregunta siguiente: ¿Cómo se escribieron los Evangelios y el resto de libros del Nuevo Testamento? ¿Qué base tiene nuestra forma de entender la vida, el que suponemos que es nuestro objetivo en este planeta y cómo de basada está nuestra creencia sobre lo que nos espera después? Nuestro objetivo no es llegar a conocer el Original de la Epístola de San Pablo a los Romanos.

……….Nuestro objetivo es más elevado, importante y global.

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¿Existió realmente Pablo?

¿Existieron los Apóstoles, autores de unos escritos que nos dicen son sagrados e inspirados?

¿Existió el propio Jesucristo?

¿Fundó una Iglesia cuyo cabeza sería un tal Simón-Pedro, discípulo suyo?

¿O, por el contrario, Pedro, Pablo, el resto de Apóstoles y el propio Jesucristo son personajes de ficción?

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………. Éstas son, amigo lector, las preguntas. No conocer el original de la Carta a los Romanos. Saber quién la escribió, ése es el reto. No sea que todo sea una descomunal  estafa. Y que nos estén estafando toda la vida. Y sigan estafando a nuestros descendientes.

……….Porque somos responsables vamos buscando saber cómo se redactaron los escritos del Nuevo Testamento, los que han dado razón de la existencia de nuestros antepasados durante unas 52 generaciones y 1.700 años. No es pequeña tarea, de ahí que se presenten dificultades. Nos estamos enfrentando al problema más grave, importante, acuciante y tremendo que tiene Occidente.

……….Y tal problema lo acometen unos cuantos investigadores, aisladamente, repartidos por todo el mundo, separados por el tiempo y el espacio, ante el rechazo de los defensores de la estafa, la indiferencia de la mayoría de los estafados, el silencio cómplice de los instalados y la curiosidad expectante de unos cuantos cientos de personas que habían intuido por dónde iban las cosas. Ante la siesta de la inmensa mayoría  del personal, vamos. Al escribir esto, no puedo menos de pensar …

……….

«Pobre Occidente, ¿no es para sentir lástima de él?

Tan pequeñín, tan indefenso, tan incosciente …»

……….

……….En este escenario, lo que el Método del algoritmo consigue es lo siguiente:

……….

……….* Separar, de una manera ajena a la voluntad del investigador, y basada, por el contrario, en la forma en que se redactó la obra analizada, distintas etapas de redacción en textos que hayan sido escritos en varias etapas.

……….* Dar a conocer las características lingüísticas de cada autor, ideas-fuerza que inocula, formas de argumentar de que se sirve para ello y muletillas que precisa emplear para conseguir sus objetivos pedagógicos, con lo que se puede llegar a trazar un retrato robot tremendamente preciso de la mentalidad que le guía.

……….* Demostrar que todos los escritos cristianos primitivos aquí referidos, con la excepción de la carta de Ignacio a los Tralianos, tienen una doble redacción. En su primera etapa son textos literariamente correctos, con períodos, con una estructura regular, isométrica,  regidos por una clave alfa-numérica, que se escriben mediante un acróstico perfecto, y con un contenido aceptable desde el punto de vista ideológico.

……….* Se comprueba, sin embargo, que el añadido aportado en la segunda etapa es íntegramente visión mágica, deteriora lo aportado en la etapa anterior, apela a la fe más absoluta en este material mágico añadido y genera la historia que se conoce como Cristianismo, reforzando la autoridad de las Jerarquías que se inventan en el añadido de esta segunda etapa de redacción. Tiene, además, un estilo literario deplorable, que a veces, incluso, raya en la incorrección gramatical.

……….

……….Y esto sucede con cada escrito que se analiza. Es decir,

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¡¡¡ no se salva ni uno !!!

……….

……….Todos, absolutamente todos los escritos cristianos primitivos analizados hasta ahora, tanto los del Nuevo Testamento, como los más primitivos, aunque posteriores al siglo I, han sido redactados en dos etapas con las características citadas.

……….Estamos estudiando la génesis de nuestras ideas occidentales, la raíz de nuestra manera de ser, de nuestra concepción de la vida. Y en esa raíz, en los textos que dan base a la personalidad de nuestra sociedad, se descubre un truco, una comedia, una manoletina maestra; nos han conformado por tiempos.

……….El primer profesor podría ser quizás del siglo I y contemporáneo de cierto Jesucristo. Pero el primer maestro que tuvimos NO enseñó lo que se ha conocido durante muchos siglos, y aun hoy, como Cristianismo. Eso es obra del segundo profesor. ¿De cuándo es ese segundo ideólogo? No se sabe, de momento. Pero de lo que no queda duda alguna, cuando se aplica el Método del algoritmo, es que el fundador del Cristianismo es ese segundo profesor. No el primero. Y esto no es baladí.

……….El Método del algoritmo nos permite conocer al segundo profesor hasta en sus más intimas esencias, hasta los últimos resquicios de su mente. Permite conocer su vocabulario completo, de manera exhaustiva, sus ideas, que siembra machaconamente en su inmensa porción añadida. Permite conocer y seguir sus formas de convencernos de que todas las falsedades que está contando son la más pura de las verdades (alezeia) a la que deben adherirse todas las personas (panta).

……….Decir cinismo es casi un piropo. La más vil de las hipocresías, la más escandalosa de las mentiras que jamás se haya dejado por escrito, proliferan en nuestros textos llamados sagrados, inspirados, se dice, nada menos que por la Divinidad.

……….Una persona que miente en su favor y que, consciente de que está engañando, repite una y otra vez que lo que dice es verdad, que Dios ratifica lo que su pluma vomita, indica a todos cómo tienen que comportarse en su vida y qué conceptos deben aceptar por fe, don divino, para salvarse en la otra vida. Es decir, juega con los conceptos más esenciales del ser humano y, con un descaro infinito, los pervierte en su propio beneficio, se atreve a manipular a la mismísima Divinidad, e instituye un orden jerárquico, el suyo, al que subordina todo el Imperio, lo que luego será Occidente.

……….Estos extremos son los que se demuestran mediante el Método del algoritmo. Lo importante es que conocemos ya al falsificador, al segundo profesor. Con todo detalle, con absoluta precisión. Conocemos sus muletillas y su vocabulario completo, sus ideas, sus modos de convencer al fiel ingenuo. Y – ahí está la gravedad – vemos a ese falsificador actuando y creando el Cristianismo en los cuatro Evangelios, en las Epístolas de Pablo, en las demás cartas del Nuevo Testamento, falsamente atribuidas a Santiago, Juan, Judas y Pedro. Lo volvemos a ver en Apocalipsis y en Hechos. ¡¡¡Todo el Nuevo Testamento es suyo!!!

……….Su pista se puede seguir también en la Didajé, en las Cartas de Ignacio, en la de Policarpo a los Filipenses, en el martirio del mismísimo Policarpo, así como en los demás escritos cristianos primitivos, supuestamente obra de los Apologetas o de los Padres Apostólicos. Hasta donde se pierde la mirada, el segundo profesor, el padre del Cristianismo, se nos muestra omnipresente, pletórico, en todo su esplendor.

……….Con su verborrea habitual, con sus argumentaciones capciosas, con su llamada a la fe (pistis), con sus exhortaciones (parakalo) y su caridad (agape), con su someterse (hipotaso), con su justicia (dikaiosine) y su esperanza (elpidi). Todo es obra suya. Somos sus hijos. Millones de occidentalitos hijos de un farsante, de un ser vacío, mentiroso, cínico, primitivo, no evolucionado; de un pobre diablo, en suma.

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¡¡¡Ésta es la causa de nuestra miseria ideológica, de nuestra pobreza conceptual, de nuestra infancia sutil!!!

¡¡Somos hijos de nuestro padre, de nuestros padres, de los seres menos evolucionados de Occidente!!

¡Y les hemos dejado que nos enseñen …!

Es patético, pero así es …

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……….Menudo problema el nuestro, amigo que esto lees … No es sólo que estemos perdidos en el desierto de las ideas, no es sólo que todo lo que ha dado base a nuestra forma de ver la vida y de actuar en ella, nuestros valores más básicos, sean falsedades sembradas por personajes sin conciencia. El problema es que ni siquiera cuando nos lo dicen, aceptamos estudiar el tema. Y, si somos medio de comunicación, acallamos el aviso. Que todo siga igual, que nuestra sociedad siga engañada. Una sociedad dormida es más fácilmente manipulable. Que todo siga igual …

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……….Se me ha olvidado hacer mención del tema: ¡Tenemos un nuevo Papa! Que todo siga igual …

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Tesis 44 Algoritmo Romanos conclusiones 2

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……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén»,  «La Salud», recientemente «Año 303. Inventan el Cristianismo» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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2 comentarios en “Tesis 44 Algoritmo Romanos conclusiones 2”

  1. ¡Buenos dias! Dr Conde. Me gustaría que me aclarara ¿qué quiere Ud. decir con un primer profesor, contemporáneo de un tal Jesucristo, y un segundo profesor, autor del embuste Cristiano?

    Otra duda que tengo: Cuando Ud. dice dos etapas de redacción, ¿se refiere a dos etapas en tiempos diferentes? En otras palabras, ¿no se conocieron Lactancio y Eusebio personalmente y escribieron al unísono los «Evangelios»?

  2. Fernando Conde Torrens dice:

    Estimado Roberto: La clave que se le ha paasdo por alto – que quizás ni ha reparado en ella – es la fecha en que se compuso este artículo.»Simón opera magna» se editó en Septiembre de 2.004. Este artículo eran mis conocimientos en Mayo de 2.005, apenas 8 meses después. Yo escribí lo que sabía en aquel entonces, que era lo que sabía al editar «Simón opera magna», muy poco más.

    A los dos redactores los llamé «profesores». Podía haberlos llamado «grammateos», o rétores, pero eso era poco descriptivo. Un «profesor» se entiende que es alguien que sabe tanto como para enseñar a otros. Sabía seguro que había dos. En aquel momento suponía que eran uno antes y otro después. Lo que era seguro – porque se veía en los textos – era que el segundo destrozaba la buena doctrina, relativamente hablando, que dejó el primero. Todavía no tenía seguro los nombres de los dos. Yo creía que el primero había sido Eusebio, porque Eusebio era un Maestro, capaz de escribir Juan Original. El segundo pensaba que era Osio, pero no tenía la seguridad, ni ninguna prueba. Así los puse a lso dos en la obra citada.

    Pasa un tiempo y descubro que fue Lactancio el segundo «profesor». Esto sucedió en Octubre-Noviembre de 2.006. Entonces se vuelve claro que Eusebio interpoló su propio original, imitando el estilo, las ideas y las muletillas incluso de Lactancio. Sobre lo de «contemporáneo»: Revisando el texto del artículo, puse «El primer profesor podría ser quizás del siglo I». «Quizás». Como las firmas no eran las verdaderas, mi hipótesis sobre las personas se diluyó un tanto y renuncié a decir que eran Eusebio y otro. No sabía realmente quiénes eran. De ahí lo de borrar el tiempo de uno y de otro. Lo que estaba claro era que el segundo fundaba el Cristianismo y era el mentiroso. Pero sin saber quién era.

    Cuando escribí el articulo sí que pensaba en dos etapas de tiempo diferentes, aunque no demasiado distantes, pues ambos escribían el Nuevo Testamento, origen de la doctrina cristiana. No ponga nombres de Eusebio y Lactancio, Roberto, cuando lee el artículo, porque eso quedaría claro para mí un año más tarde. En Mayo de 2.005 no sabía quiénes eran, ni por cuanto tiempo estaban separados.

    Cuando uno investiga ha de acostumbrarse a caminar en senderos en tinieblas, con unas pocas luces ocasionales y que tampoco son seguras. Y no dar por cierto sino aquello que cree haber encontrado una o varias pruebas sólidas. Y ya ve, las firmas, que tanto aireé, no eran las buenas … Claro que había firmas, y de «SIMON», y puestas por Eusebio, como se dice en la obra ya citada. Y era todo falsificado. Pero no eran las firmas que yo pensaba y que dije por escrito.

    Al volver a leer estos artículos, me han parecido interesantes para ver desde fuera cómo sucede una investigación, los aciertos y oscuridades que se dan. Y cómo, 10 años antes de editar «Año 303, Inventan el Cristianismo», muchas de mis sospechas sobre la falsedad del Cristianismo eran perfectamnte válidas. He señalado la fecha, para que a nadie más se la pase por alto. Gracias, por tanto, por el aviso.

    Un fuerte abrazo.

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