Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Tesis 46. Algoritmo. Romanos conclusiones 4

© Copyright Fernando Conde Torrens, el 14-5-2.005

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……….Falta una última consideración antes de decir adiós al Método del algoritmo, prevenir las reacciones de los detractores. Espero y deseo que mis eventuales detractores apliquen el Método del algoritmo a alguna Carta del Nuevo Testamento y me hablen de en qué no les funciona. Objeciones a la totalidad sin siquiera haberlo empleado me parecerá una táctica política, no una postura honrada de alguien que busca conocer la verdad de las cosas. Mal podré entender que alguien me diga que el método es inválido sin siquiera haber intentado aplicarlo. No obstante, esta decisión mía puede ser rebatida por cualquiera y la modificaré si me explican con fundamento que mi supuesta perspicacia era realmente suspicacia.

……….Se me ocurren algunas posibles objeciones a cuanto se lleva dicho. La primera sería que me salto las muletillas que quiero, que adjudico arbitrariamente el papel de muletilla a la palabra que me interesa y que con ello diseño un método ad hoc, que me permita lograr lo que deseo, demostrar supuestamente conclusiones que ya tengo in mente antes de iniciar el supuesto método.

……….Es posible que haya más muletillas de las que he mencionado. He mencionado las que he localizado. Localizo muletillas leyendo el escrito. No empleo, ni he empleado nunca, programas informáticos de búsqueda de palabras en griego. No domino la Informática. Cuando tenía 30 años y hacía 5 que había abandonado la Universidad, en los Bancos – yo trabajaba en uno – se aplicaban los primeros programas informáticos. Cuando tenía 33 años, implanté el primer programa informático en la Empresa en que trabajaba. El programa se diseñó para nuestra utilidad, bajo nuestras indicaciones, no había programas comerciales de control de la gestión empresarial y costó más que el ordenador, enorme él. Esto era a finales de los 70.

……….El año 80 adquirí el primer programa comercial para llevar la contabilidad de una pequeña Empresa. Manejábamos flopys, discos flexibles. Por aquella época se usaba el Word Star como programa de texto. Lo use durante años. Siempre a nivel de usuario, cambié a Word Perfect en el año 91. Casi de inmediato apareció el Word de Microsoft. Tiré el Word Perfect a la basura y desde entonces, con Word. Digo esto para indicar que mi formación informática fue autodidacta, no universitaria. Hasta el año 95 fui un simple usuario. Aprendí a programar el año 96, a los 51 años, a raíz de mi entrada en la Universidad.

……….No es de extrañar que todas las búsquedas que he realizado, lo hayan sido al modo de los antiguos, mirando el texto. Personas más jóvenes me han dicho “lástima de tiempo empleado” porque lo mismo se puede hacer, mediante ordenador, con mucha más rapidez. “Ok, será así para quienes tengan una formación informática, yo no la he tenido“. Por eso, es posible que una o varias muletillas se me hayan escapado. Pero eso, lejos de ir en contra del método va a su favor.

……….En efecto, el falsificador tiene abundantes muletillas. Ello se debe a que escribe de manera temperamental, sin pensar las cosas dos veces, escribe tal como habla. Y no es un literato, no tiene una cultura asentada, lo suyo no es escribir, sino hablar.

……….Ignoro si el lector tiene el hábito de leer lo que escriben personas que tienen hoy día esas mismas características. En Internet, en determinados Foros, se puede leer lo que escriben personas que lo suyo es hablar, no escribir. Las personas que no tienen hábito de escribir, cuando escriben lo hacen tal y como hablan. Si para indicar por ejemplo 5, pronuncian “sinco“, escriben sinco. Esa formación hay que respetarla; digo esto con cariño y admiración hacia quien pugna por salir del círculo que le dieron sus mayores. Simplemente indicar que eso es perceptible. No voy a extenderme más, el que lo ha experimentado ya sabe a qué me refiero, como decía el otro.

……….El primer autor es un literato, escribe de manera pulida, medida, impecable, con períodos. Para él no es ningún problema ese orden, está habituado a él, es lo que aprendió de joven. El falsificador escribe bajo el influjo de la conversación, con la libertad de quien ignora las reglas del buen hacer. Por eso no aprecia, ni distingue, ni valora. Por eso redacta de manera chapucera y aprueba su marasmo lingüístico, sin encontrar nada anómalo en ello. Por eso repite sus muletillas una y otra vez, sin captar la diferencia entre lo que es literatura y lo que es literariamente basura.

……….De modo que el posible eclipse de muletilla arriba o abajo es, en todo caso, un favor que desde aquí le hacemos al falsificador de dudosa “agricultura”, porque el literato correcto, ése escribe de manera impecable y no es él quien va derramando muletillas por cuadruplicado en cada versículo.

……….Otra objeción que intuyo sería afirmar que, mientras no encontremos el supuesto original de un escrito no puede afirmarse que haya sido interpolado, añadido, manipulado o falsificado. Si no hemos sido capaces de encontrar el original, no puede sacarse ninguna conclusión respecto al escrito que nos ocupa.

……….La respuesta es que estamos tratando de averiguar si los escritos que nuestros guías dicen que Dios inspiró, los que recogen la historia del Fundador de nuestra religión, el Hijo de Dios redivivo, son auténticos o falsos. Si fueron escritos por los que figuran como sus autores o fueron dados a luz por otras personas que se hicieron pasar por personajes contemporáneos del divino Fundador. Si son obras que al final del siglo I ya estaban circulando por el Imperio romano o bien a finales del siglo I nadie tuvo nunca en sus manos un Evangelios de Mateo, Lucas o Marcos, una epístola de Pablo, el tarsiano, o de Judas Tadeo, el más ignoto de los discípulos.

……….Por tanto, cualquier método que ayude a discernir si la redacción fue una u otra es útil. Lograr demostrar de manera irrefutable que este escrito cristiano es una falsificación, o que fue construido en dos etapas, será un triunfo de la técnica aplicada. Ser capaz de separar una conjunto de ideas diferentes a otras, ser capaz de aislar un conjunto de texto común con otros conjuntos de texto aislados de otros escritos cristianos y que todos esos conjuntos ofrezcan visos muy verosímiles de pertenecer a un mismo falsificador, es un logro importante. Máxime cuando nos separan de la falsificación más de 1.500 años. Poder traspasar esa barrera y llegar a conclusiones sobre tan complejo tema, la redacción de los escritos del Nuevo Testamento, es todo un éxito. Diría más, es una hazaña. Eso diría mi abuela, de haber estado aquí presente.

……….Tendré que dejar pasar el tiempo y captar lo que mis detractores argumentan. Gracias a ellos, gracias a sus críticas, estas líneas han visto la luz. No hay mal que por bien no venga. Sus futuras críticas me ayudarán a pulir el trabajo que hoy estoy completando. Esperémoslas, como el labrador espera las lluvias tempranas y las tardías, que decía el otro hace algún tiempo. A esperar, amigos.

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……….Fernando Conde Torrens es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”,  “La Salud”, recientemente “Año 303. Inventan el Cristianismo” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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