Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Tesis 50 Firmas Objeciones

«Tesis 50 Firmas Objeciones» es un Método que, tal y como se plantó al principio, ha quedado superado. Pero la esencia del mismo permanece: En todo el Nuevo Testamento, hay firmas. En ellas pone «SIMON». Las puso Eusebio de Cesarea para torpedear la falsificación. Ahora bien, las firmas que se dieron como firmas de «SIMON», puestas supuestamente por Eusebio, no eran tal, se debían al azar. Todas menos una, la primera. Ésa era de Eusebio. Complicado.

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© Copyright Fernando Conde Torrens, hacia el 18-5-2.005

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………. Hoy comenzamos la descripción del tercer Método, que denominé en su día Método de las firmas encadenadas. Este Método ha sido descrito más ampliamente en el libro «Simón, opera magna». En este blog se han expuesto más de una docena de capítulos de los Evangelios, tal vez dos docenas de capítulos, si incluimos varias cartas del Nuevo Testamento, reproducidas con todas sus firmas.

……….En estos pasajes se comprueba que hay una cadena de firmas de Simón en los versículos y otra cadena diferente en las frases. No voy a extenderme mucho en este aspecto, por otra parte fundamental del Método, porque supongo que el lector lo conoce de sobra. Estas cadenas tienen interrupciones, porque al autor primero, el de las firmas, le escribía a continuación una segunda persona, las cuñas azules que aparecen en los capítulos expuestos. Todo ello implica que los 27 libros del Nuevo Testamento no son obra de quienes figuran como sus autores oficiales, los cuatro  Evangelistas, Pablo, Pedro, Santiago o Judas, sino que fueron redactados por un equipo, formado por dos personas, y son, por tanto, una total falsificación.

……….Hay que describir el Método con más detalle. No obstante, han surgido algunas objeciones a las posibilidades del Método, a su propia verosimilitud, de las que hay que hablar. Estas argumentaciones, en contra de la validez del Método de las firmas encadenadas, han surgido de debates que tuvieron lugar hace un par de meses largos. Allá por finales de Febrero y primeros de Marzo tuvimos unas interesantes discusiones sobre la posibilidad o no de que hubiera firmas en los versículos de los Evangelios y demás escritos del Nuevo Testamento.

……….En un debate se argumenta con lo que uno ya sabe. Las objeciones nuevas exigen averiguaciones nuevas, consultar textos, dedicación de tiempo. Me ha faltado tiempo desde el aparentemente lejano mes de Febrero para terminar las averiguaciones que deseo hacer. Ofreceré ahora lo que he logrado, mucho menos de lo que espero conseguir. Esta época, los cuatro meses que van del 15 de Febrero al 15 de Junio son meses malos para mí, tengo muchas clases y me queda poco tiempo para mi afición principal. De ahí que mis logros no hayan sido todo lo amplios que confío lleguen a ser.

……….Responderé en primer lugar a las objeciones que me han planteado con los datos de que hoy dispongo. Cuando, tras la frontera del 15 de Junio – día en que terminan las clases – disponga de más tiempo, seguiré las pistas que no he podido seguir hasta el momento de redactar estas líneas. Bueno será conocer las objeciones que, de ser ciertas, pondrían en duda que el Método pueda ser efectivo y válido. Espero interpretar fielmente a los detractores del Método de las firmas cuando traduzco las objeciones que plantean. Así es como yo las he entendido.

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……….Objeción primera   Tesis 50 Firmas Objeciones

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………. En el siglo IV, y más aún en el siglo I, los autores griegos de los libros del Nuevo Testamento, y en general, los escritores de prosa en griego, no dividían el texto en versículos. La división del Nuevo Testamento en versículos es muy posterior, tan posterior como que data del siglo XV y se conoce con todo detalle la persona que lo hizo y las circunstancias en que lo hizo. Por tanto, toda pretensión de que Eusebio dividía en versículos y colocaba una letra de su firma en cada versículo es inverosímil. Eusebio no podía adivinar la partición que iba a hacer un caballero humanista doce siglos después. Por tanto, el supuesto Método es pura invención.

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……….Objeción segunda

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……….  En el siglo IV, y más aún en el siglo I, los autores griegos de los libros del Nuevo Testamento, y en general, los escritores de prosa en griego, no puntuaban el texto, no colocaban signo de puntuación, no colocaban comas. Los signos de puntuación nacieron mucho después, a lo largo de la Edad Media. Los primeros signos de puntuación los colocaban los lectores, para saber dónde debían parar la lectura.

……….En efecto, la mayoría de la personas de la época eran analfabetas, no sabían leer. El lector que les leía los Evangelios sí sabía leer. Y antes de cada lectura, leía lentamente y en privado el texto que iba a leer luego ante su auditorio, y colocaba sus propios signos de puntuación, para dar a su lectura la entonación debida. Todo se escribía en mayúsculas y sin puntuación, por lo que la lectura era ciertamente difícil, de ahí la necesidad de prepararla y de arreglarse él mismo una puntuación que ayudara a la lectura.

……….Por tanto, como no había puntos ni comas, mal puede haber una cadena de firmas según las comas, siendo éstas inexistentes hasta bien entrada la Edad Media. Por tanto, el supuesto Método, con esa cadena de firmas en las frases, separadas por comas, no puede ser sino pura invención.

……….Así que los escritores de los siglos I, II, III y IV, que son los que a nosotros nos interesan, escribían todo seguido, con letras mayúsculas, sin ritmo alguno, sin versículos, sin signos de puntuación, sin puntos ni comas. En tales condiciones, las diferenciaciones que defiende el autor de estas líneas, lo de firmas por versículos y firmas en las frases, son anacronismos, fruto del desconocimiento de cómo se escribía en la Antigüedad por parte de quien defiende tales conceptos. Si el autor supiera estos detalles menores, no plantearía algo que es un completo absurdo.

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……….Objeción tercera

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………. No los mismos, otros objetores mantienen que las firmas de Simón pudieran formarse de manera natural, como fruto del azar. Las letras que forman la palabra Simón no son tan infrecuentes en griego, máxime cuando el sonido «i» puede formarse con la letra griega iota, que suena «i», o con la letra griega upsilon, que también suena como «i» en algunos casos. Lo mismo vale para el sonido «o», que puede proceder tanto de la omega como de la omicron. Habría que demostrar que no se encuentran firmas de Simón en cualquier texto griego que no tenga nada que ver con el Cristianismo, para que procediera estudiar si las firmas supuestamente halladas son otra cosa que producto del azar.

……….Entiendo que estas tres objeciones son enmiendas a la totalidad. Sobre todo si las dos primeras fueran correctas todo el Método de las firmas se caería, quedaría sin vigencia. De manera que me aplicaré a ellas dos en primer lugar y a la tercera en tercer lugar.

……….Pero lo haré mañana; por hoy ya es suficiente.

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Tesis 50 Firmas Objeciones

  Papiro P66. Colección Bodmer. Inicio del Evangelios de Juan.

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Siguiente artículo: Tesis 51. Versículos no numerados

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……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «Año 303. Inventan el Cristianismo», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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