Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

fcondetorrens@hotmail.com

Tomando decisiones

Tomando decisiones. En colaboración con I, el 18-10-2.014

176

 . Tomando decisiones

. Tomando decisiones

. Tomando decisiones

……….Decidiendo. Tomando decisiones

Algo adelantamos de este tema  en un artículo anterior.  Vayamos a fondo sobre la forma práctica, o los aspectos a tener en cuenta a la hora de decidir. Alguien me prestó su árbol para la toma de decisiones. Tiene forma de árbol si la flecha inferior es más larga y gruesa.

Empecemos por la pregunta fundamental: ¿Soy precisamente YO quien debe tomar esta decisión? No sea que sea tema de otro y no mía. Si la respuesta es afirmativa, viene la de “¿Y ha de ser AHORA?” Supongamos que una serie de circunstancias indican que la decisión no se debe posponer. Empieza entonces el análisis.

Primero, prevengámonos para que no tomemos la decisión por motivos indebidos, los tachados a la izquierda.

No sirve como argumento el “Me apetece”, o “Es que me hace mucha ilusión”. Si uno se sabe variable, no cabe tomar decisiones que durarán a medio plazo por sensaciones, o emociones, del muy corto plazo, del ahora.

Tampoco sirve el miedo al “qué dirán”.  Las razones deben ser objetivas, no subjetivas. Si se trata de hacer una cosa concreta, las razones deben ser también concretas, no miedo a futuribles negativos. La raíz de un hecho, la decisión, deben ser hechos.

Ni vale un sentimiento de culpabilidad a no hacer nada. Es una variante del “qué dirán”. Hay que tender a ser nosotros mismos, “digan lo que digan los demás”.

Tampoco es argumento un estado de euforia en el que sentimos empatía por alguien a quien queremos favorecer con la decisión. Ese estado de empatía será posiblemente pasajero mientras que las consecuencias de la decisión pueden ir más lejos que la euforia actual. Contengámonos.

Y tampoco vale como razón de peso el miedo a decir No. Es el opuesto a la Empatía. Lo dicho, razones sólidas, concretas, del mundo real, para basar una decisión que funcionará en el mundo real.

………..Eliminadas, por tanto, las falsas razones, veamos cuáles pueden ser algunos aspectos a analizar y evaluar. Cada uno añadirá otras que le parezcan oportunas, o eliminará la que no le parezca conveniente considerar.

………..Lo primero a hacer es analizar la situación en la que se plantea la opción de decidir. Desapasionadamente, fríamente, objetivamente, sin miedo alguno, preguntémonos si tenemos toda la información necesaria. Realmente, esto nunca se sabe con certeza. Pero la vida es riesgo, y es incertidumbre. De muy pocas cosas tenemos seguridad absoluta. Pero debemos decidir. Hagámoslo lo mejor que sepamos.

………..Volvamos sobre el “ahora”, sobre cuándo debemos tomarla. ¿Mañana será tarde o sería mejor esperar a ponerla en práctica mañana? No por afán de retrasar, sino por la propia efectividad de la decisión. Debemos acertar con el tiempo, puesto que lo elegimos libremente.

………..Hay que considerar las necesidades de los demás. Los otros también cuentan, o van a ser sujetos a los que afectará nuestra decisión. Tengámoslos en cuenta, no vivimos aislados.

……….¿Afecta la decisión a algo que ya ha sido pactado o apalabrado con alguien? Hay que tener en cuenta nuestros compromisos previos, tenemos un pasado y en él hemos hecho cosas, tomado posturas. Que nuestra decisión de hoy sea consecuente con nuestros hechos de ayer. O no nos tomarán en serio.

………. Tomando decisiones

………. Tomando decisiones
Esquema de la toma de decisiones

………..

……….Que la decisión que se vaya perfilando sea acorde con nuestras convicciones propias. La vamos a tomas nosotros, somos libres., no nos contradigamos, no nos violentemos. La decisión nos debe dejar satisfechos, porque es lo que debemos hacer. Puede no ser un plato de gusto tomarla o ponerla en práctica, pero debemos quedar convencidos de que cualquier otra postura nuestra sería peor.

……….Una última mirada al factor “tiempo”, porque una decisión puede ser buena, pero serlo en otro momento. Sopesemos que trasladada en el tiempo su efectividad disminuye de cómo la pensamos hacer.

……….Y por último, antes de tomar la decisión, que ya lleva un tiempo perfilándose como la más acertada, veamos con toda atención las consecuencias previsibles. Eso es ser prudentes. Lo de antes, no estamos solos. No sea que arreglemos una cosa, pero estropeemos otra.

……….¿Cuál de todas las opciones posibles tiene la prioridad? Aquí puede venir bien escribir en un papel los diferentes factores y darles un valor. ¿Qué alternativa obtiene mayor puntuación? O bien, ¿con qué opción nos quedamos más íntimamente satisfechos? ¿Cuál nos parece que tiene las máximas ventajas y los mínimos inconvenientes?

……….Nadie nos puede garantizar que acertamos. Decidir es un riesgo, el riesgo a equivocarse. Pero no tomar decisión alguna ya es un error, en el que no debemos caer por poco acostumbrados que estemos a decidir y por mucho que nos cueste. Somos adultos. Lo que hay que hacer, hay que hacerlo.

……….Tomada al fin la decisión, tomemos nota de lo que implica hacer, de qué debemos comunicar y a quién. Porque en un primer momento somos los únicos que conocemos la decisión que acabamos de tomar. Es posible que debamos realizar  múltiples acciones para poner por obra la decisión tomada; que no se nos olviden nuestras propias tareas.

……….Viene ahora exteriorizar la decisión, comunicándola a los interesados, a los afectados. Y recordemos esa máxima que dice que “para las cosas importantes, hay que estar”. Hay que estar presente y hacer las cosa de viva voz, de cuerpo presente. Es mucho más efectiva una comunicación efectuada vis a vis, que por teléfono, por mail  o SMS. Van a captar la importancia que las damos por el tiempo que les dedicamos.

……….Viene ahora la última fase, Cerrar. Cerrar significa no replantearse la decisión, no darle vueltas de nuevo a si habremos acertado o sería mejor decidir otra cosa.  Eso, totalmente prohibido. “A lo hecho, pecho”, dice un refrán.  Hagámoslo nuestro en esto de las decisiones.

La razón es simple. Si hemos llevado el proceso de decisión con seriedad, concienzudamente, honestamente, hemos elegido una vía de las que teníamos a mano. Bien, pues elegida está. Ahora toca ver si hemos acertado. Lo dirá el tiempo, no nuestros pensamientos de cavilación. Dejemos que pase el tiempo y que él sea nuestro maestro. A fin de cuentas, estamos aquí para aprender. Y si hay algo que no hemos tenido en cuneta y que pesaba mucho, y resulta que después de todo no hemos acertado, la próxima vez tendremos un factor más a considerar.

………. Tomando decisiones
La única utilidad de nuestros fallos es que nos ayudan a aprender.

………. Tomando decisiones
Siguiente artículo: Cómo crecemos.

……….  Tomando decisiones

……….Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén»,  «La Salud», recientemente «Año 303. Inventan el Cristianismo» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

………. Tomando decisiones

2 comentarios en “Tomando decisiones”

  1. Dr. Conde: En este tema de tomar una decisión, siempre que se pueda. ¿No sería mejor consultarlo con la almohada? En el sueño nuestra mente inferior se apaga y nos ponemos en condiciones favorables para que nuestra MS nos envíe sugerencias o intuiciones acertadas sobre el asunto que nos planteamos al dormirnos. Saludos.

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Sí, es cierto, Roberto. Este artículo está puesto para las personas que aún no han puesto en marcha la Mente Superior, o las que tienen dificultades con ella, para seguir otro camino, que es que la mente inferior tenga en cuenta todas las variables posibles y no se deje nada de considerar.

      Un grato saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *