Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Experiencias con pacientes Segunda parte

Experiencias con pacientes Segunda parte

Aportación de Astrid

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La actuación de Sor Astrid, la monja mentirosa:   Ex.periencias con pacientes Segunda parte

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……..   Ramón. Continuación.

……….   Le dije: “Ramón, estás totalmente equivocado. Mira esto es un secreto. Yo a nadie se lo digo, pero yo fui monja. Y ahora hago trabajos en Hospitales y llevo el Evangelio, las oraciones para las personas que sufren como tú. Y déjame decirte que voy a hacer dos cosas. Primero con tu nombre voy a hacer una oración especial que tenemos, para que las personas tengan el perdón de Dios. Son tres días sin parar para prepararla. No vendré en tres días  porque estaré haciendo esa oración. ¿Te parece?”

……….   Me dijo: “¡¡¡Síííí,  por favor!!! Pero yo tengo mucha tristeza, porque no me van a perdonar mis padres.” Y le dije: “Ese es otro asunto que trataremos de resolver.”

……….   En esos días busqué por cielo y tierra a sus padres. Llamé a la Señora Cristiana; me dio el teléfono del vecino. El vecino había sido pareja de él y seguro que estaba contaminado. Le llamé para una entrevista.

……….   Para mi sorpresa vino. Y vino porque estaba asustado por su vida. Le dije que si no tenía síntomas,  habían protocolos de tratamiento muy buenos. Y logré sacarle la información de un primo de Ramón. Le pedí a la Trabajadora Social que se ocupara. Era un hecho Ramón iba a morir y teníamos que ayudarle.

……….   Todos esos días la Trabajadora Social me decía algo nuevo. En el segundo día de mi ausencia Ramón empeoró con una neumonía, estaba en su final. No hubo manera de contactar a sus padres.

……….   Fui a verlo el día cuarto. Estaba muy, muy mal. Él me dijo: “No me puedo morir; no hasta que me perdonen mis padres.” Y la Doctora Mentira ideó un plan.

Hice una carta. Supe que el padre se llamaba Pedro, y la madre Trina. En esa carta escribí una sarta de mentiras, donde los padres le decían que lo habían perdonado.

……….   Le dije esto a la Enfermera: “Vamos a hacer algo. Yo te preguntaré quiénes están ahí. Y tú vas a decir que los padres de Ramón, pero están prohibidas las visitas. Yo insistiré: “¡Pero déjales pasar!” Y tú: No, no” Y me dirás: “Mire, le dejaron esto.” Y eso era la carta.

……….   Toda era una obra de teatro y muy bien hecha. Yo insistí mucho.

……….   Le dije a la Enfermera: “Léala, por favor. ¿Qué es, un papel? Y lo leyó. Yo le dije entonces: “No los dejes ir. Qué ellos le lean eso a Ramón.” Y salí como a buscarlos. Y tardé tiempo en volver.

……….   Regresé y le dije Ramón: “Estoy indignada. No los dejaron pasar. “No importa – me dijo – ya sé que están prohibidas las visitas. Me dijeron sus nombres.” Y le dije: “Eran el señor Pedro y la señora Trina.” Y me dijo: “Son mi papá y mi mamá. Es verdad, así se llaman …”

……….   Le pasé mi guante por su frente ictérica y vi el perfil de su nariz, que indicaba muerte próxima. Me fui. Al otro día al llegar me dijo la Enfermera: “Doctora, Ramón murió en la madrugada.”

……….   Me dio mucha Paz. Por fin pudo relajarse. La culpa no lo dejaba morir y tenía mucha agonía, y cuando se vio perdonado se fue.


 

……….   Cuando hago estos escritos, me siento como impulsada por algo que me dice: “Acuérdate de esto y esto” … Es extraño.

……….  * Es la Mente Superior, o sea, los Guías. Ellos toman la iniciativa cuando es por tu bien y nadie más está implicado. Si puede haber intereses encontrados con terceros, no intervienen más que “bajo pedido”, el tuyo.


 

  • Último caso: Caridad.

……….   Me llega una Interconsulta de la UCI, donde estaba recluida una mujer de 38 años, que había tenido una niña por cesárea, ya que venía muy grande. Y de paso, con cifras tensionales altísimas, hipertensión arterial severa. Al llegar al Hospital convulsionó y los Médicos comenzaron a calmar la convulsión, bajándole la presión arterial y a hacerle una cesárea de urgencia, para tratar de sacar viva al producto, quién ya tenía sufrimiento fetal.

……….   Logran bajarle la tensión y las convulsiones, pero a las dos horas del parto comenzó a convulsionar de nuevo. Presenta paro cardíaco, la intuban y la suben a la UCI, para monitorear sus valores de presión, las convulsiones y todo su estado general. Sólo hago una breve reseña del cuadro, ya que el objetivo de estos relatos no tiene que ver con los cuadros clínicos, sino con mi trato con los pacientes.

……….   Subo a la Unidad de Cuidados Intensivos y veo a una mujer joven, de piel morena, inconsciente e intubada. Le pregunté al Médico Intensivista que quería de mí, ya que la paciente estaba inconsciente.

……….   Me respondió que como ella no tenía muerte cerebral, es muy probable que escuche. Y qué mejor que un Psiquiatra, que le diga lo que fuera  una esperanza para salir del coma. Pregunté bien todo sobre ella, leí su Expediente y estaba en coma inducido para bajar el edema cerebral, que era muchísimo. Fui y le dije. “Hola Caridad, tuviste una nena preciosa. Y ahora que te veo, creo que es igual a ti. Es morenita, con el cabello negro.” Lo cual era cierto; la había ido a ver al retén de niños.

……….   No había respuesta, ni movía nada.

……….   Comencé a ir todos los días y entraba después de su madre, que la veía a diario. Le pregunté a la Señora por el padre de la niña y me dijo que la abandonó cuando tenía 6 meses de embarazo. Que había sufrido mucho y tuvo que trabajar duro para ahorrar para su hija, ya que el hombre desapareció. Nunca lograron contactarlo.

……….   Caridad era abogada y trabajaba en los Tribunales. Me decía su madre que llegaba con los pies totalmente edematosos y que de paso no medía la sal que comía. Y ella se lo decía: “Hija, estás en los últimos meses. Cuídate.” Pero Caridad que no le hacía nada de caso a su madre.

……….   Hice buenas migas con la Señora y me decía.: “Yo no sé qué voy a hacer si a mi hija le pasa algo. Creo que me voy a morir de la tristeza.” Así que decidí al mismo tiempo que le hablaba al oído a Caridad, luego ayudar a su madre.

……….   Entre las cosas que le susurraba a Caridad estaba el estimularla a que se despertara, que la estaba esperando su hijita, que estaba muy sanita. Le pregunté a la Señora qué nombre le pensaban poner a la niña. Y me dijo “María Gabriela”. Le decía: “María Gabriela está preciosa. Todos estamos esperando a que te levantes de esa cama. Por favor, Caridad, despierta. Tú vas a criar a tu hija. Eres muy valiente, despierta Caridad, despierta Caridad.” Así seguía por semanas; cambiaba las historias, pero nada de nada.

……….   Ya no sabía qué hacer. Y veía en su Expediente que había convulsionado de nuevo. Así transcurrieron dos semanas. Y un día como cualquier otro, al subir me dijo el Médico: “No le hables más a Caridad. Creemos que ya tiene muerte cerebral y le vamos a practicar un electroencefalograma.

……….   Yo siempre tenía en mi cartera una estampita de la Virgen Milagrosa. Así que vi a Caridad y mi mensaje fue: “Vete en paz, Caridad. María Gabriela tiene a tu madre, que la va a cuidar, ve tranquila y no sufras más.” Le coloque la estampita debajo de la almohada. Le realizaron el electro y la desconectaron de la máquina. Me fui con su madre, a que llorara conmigo.

……….   La medre de Caridad tenía como 60 años, pero era diabética, hipertensa y tenía artrosis. Me decía que estaba enferma, que no sabía cómo iba hacer con María Gabriela. Le hice varias sesiones de psicoterapia y no la vi más.

……….   Cuando transcurrieron como 4 meses estaba en el restaurante pequeño del Hospital, tomándome un café con una compañera de trabajo y veo a la madre de Caridad, que se sonríe conmigo. Traía una bebé en brazos. Las vi a las dos y me embargó la alegría.

……….   Me dijo: “La traigo a su control con la Pediatra. Yo no sé qué ha pasado conmigo, Doctora, pero yo me siento bien. No he tenido más la presión alta; el azúcar bien. No tengo artrosis y tengo una energía … Yo creo que es mi hija, que ayuda desde el Cielo. Por cierto, su estampita se fue con Caridad.”

……….   Fin de mis experiencias con pacientes.

Experiencias con pacientes Segunda parte

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Siguiente artículo: Agradecimientos.

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