Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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¿Cartas de san Ignacio? Ya, ya … 4.

………. Cartas de san Ignacio Ya ya 4 

 

© Copyright Fernando Conde Torrens

 

 

 

 

……….  Tiene el lector a su disposición las 6 cartas de «San Ignacio» en los tres artículos anteriores de este blog. De modo que no tiene necesidad de dar fe a cuanto aquí lea, puesto que voy a referirme a algo físico, objetivo, real. Tiene, o puede tener el texto original en griego, si adquiere un libro bilingüe donde vengan las cartas de «San Ignacio». De modo que todo profesional preparado e independiente que tenga interés por saber si su religión es cierta o falsa, puede contar con dos documentos reales, el que ha llegado a sus manos como Historia, las cartas completas, y el que este autor le ofrece.

……….  He ofrecido también el método del algoritmo (artículo del día 5) con el que, partiendo de la versión oficial, se llega al documento base. Se ha demostrado con 6 ejemplos, las 6 cartas, que el documento base tiene las siguientes propiedades:

……….  1. Con longitud suficiente, es isométrico, capítulos con igual número de versículos.

……….  2. Las letras iniciales de los versículos obedecen a agrupaciones alfabéticas.

……….  3. En todos los casos, la estructura viene dada por las primeras letras de los 2/3 primeros versículos, de acuerdo con la clave alfa-numérica descubierta.

……….  4. Una cadena de firmas de «Simón» recorre sus versículos y otra cadena de firmas de «Simón» recorre sus frases.

……….  Veamos ahora las propiedades del texto que se añadió después a estas mismas cartas. Ahora debo añadir a algunas afirmaciones mías el adverbio «previsiblemente». Enseguida explicaré el motivo. El paso del documento base al texto que la casta sacerdotal cristiana da por bueno consiste en una inmensa interpolación, que tiene las siguientes características:

……….  1. Contienen unas ideas-fuerza, unas formas de argumentar (modus operandi) y se sirve de unas muletillas que son comunes a todos ellas y que han sido dadas a conocer en el artículo primero de la serie de «San Ignacio», día 5 de Enero, hecho que cualquiera puede comprobar o perfeccionar.

……….  2. Previsiblemente, constan de una redacción en rojo, continua, completa con firmas de Simón seguidas, sin «ruido».

……….  3. Previsiblemente, a la redacción en rojo, construida sobre el documento base y por el mismo autor, se superponen las fastidiosas cuñas azules que ya hemos visto en otros textos cristianos primitivos. Estas cuñas azules, cuando son de cinco o más frases, portan asimismo firmas que se completan en las propias cuñas, que nunca se mezclan con las cuñas en rojo (empleo el vocabulario de este blog).

……….  Coloco previsiblemente porque no he hecho el análisis completo de la interpolación a las cartas de Ignacio. Me baso en que el proceso y las características indicadas se dan en otros escritos cristianos que tienen toda la apariencia de haber sufrido el mismo proceso de redacción, 16 muestras de los cuales ya han sido expuestos en este blog.

……….  No está hecho ese estudio en el caso de las Cartas de Ignacio por dos causas: Porque he dedicado mi tiempo en un 80% al Nuevo Testamento y porque no he logrado suficiente cantidad de versiones en griego de las cartas de Ignacio como para tener confianza en el análisis que realice. Hay que tener del orden de 6 versiones diferentes, unas modernas, otras antiguas, para poder cotejar especialmente la puntuación y ocasionalmente el texto. Sin disponer de versiones suficientes, es casi aconsejable no dedicar tiempo a un análisis de este tipo, que puede encallar debido a alteraciones en la transmisión que no sea posible dilucidar.

……….  Volvamos al documento base y a la interpolación posterior. Se dispone del método para pasar de la versión actual, completa, al documento base. Se conocen las propiedades de éste y de la fase intermedia, o interpolación. En días sucesivos iré ofreciendo al lector otros documentos base de escritos cortos. Éstos, del Nuevo Testamento, concretamente, Cartas y Epístolas. El lector va a comprobar por sí mismo que estos nuevos documentos base verifican las propiedades que he citado más arriba y que se refieren al cuerpo de 6 cartas de Ignacio que tienen documento base (la de los Tralianos no lo tiene).

……….  Trataré de llevar al lector a la comprensión de lo que históricamente ha pasado y de que entre todos acordemos la manera de tratar esta realidad, la de contar con dos documentos muy dispares de un mismo texto, me refiero al documento base y al documento final que ha llegado a nosotros. Debemos ser cautos a la hora de sacar conclusiones, habrá que ir paulatinamente llegando, mediante aproximaciones sucesivas, al fenómeno, si queremos ciertamente estudiarlo con objetividad. Toda precipitación debe quedar fuera de nuestro actuar.

……….  Voy primero con el aspecto que yo creo que es filológico. Ha analizado con una profundidad no total, con menos dedicación que la que pude dar a las cartas de Ignacio, los siguientes escritos cristianos primitivos.

……….  1. Las cartas supuestamente de Santiago y Juan, ambos discípulos de Jesús.

……….  2. La carta a los Hebreos, se dice que de Pablo o de algún discípulo suyo, 80 -120.

……….  3. La Didajé, primer catecismo cristiano, supuestamente a caballo entre los siglos I y II.

……….  4. Las cartas de I y II de Clemente y su Martirio, supuesto obispo de Roma del año 100.

……….  5. Ni que decir tiene, las falsas cartas de Ignacio, «muerto» hacia al año 107/110.

……….  6. El Pseudo Bernabé, datación inconcreta. Sólo los recalcitrantes lo achacan a Bernabé.

……….  7. La Carta y el Martirio de Policarpo, el cual me dio la llave del laberinto.

……….  8. El Pastor de Hermas, supuestamente escrito hacia el año 150.

……….  9. La Apología, de Arístides.

……….  10. El Discurso contra los griegos, de Taciano.

……….  11. I Apología, II Apología y Diálogo con Trifón, de S. Justino.

……….  12. La Legación en favor de los cristianos, de Atenágoras.

……….  13. Los tres libros a Autólico, de Teófilo de Antioquía.

……….  14. El escarnio de los filósofos paganos, de Hermias.

……….  15. La Epístola a Diogneto, de autor desconocido.

 

……….  Las 7 últimas referencias forman la llamada Apologética. El resto formarían, con alguna excepción, lo que han dado en llamar Padres Apostólicos, personajes que pudieron haber estado en contacto con los Apóstoles …

……….  Pues bien, hacer un estudio completo para aplicar uno o los dos métodos de obtener documentos base o de analizar la paternidad de tales obras excede con mucho lo que puede pedirse a un aficionado. Ése es el motivo de que pida ayuda. Ayuda no para demostrar que mi tesis es cierta, eso ya lo iré demostrando conforme saque todos los frutos de mis análisis. Me resulta difícil, siendo un aficionado, tener acceso a documentos bilingües primitivos. Y sin tales versiones es muy problemático emprender un estudio detallado.

……….  Por otro lado, un estudio detallado de un documento equivalente a todas las cartas de Ignacio lleva meses. No muchos, depende de la pericia del analista y eso se logra con práctica, pero dos/tres meses, seguro. Con toda seguridad, más. Multiplíquese por 15 y tenemos en este tema más de 4 años para una sola persona. Pero lo más importante me sigue pareciendo que son los Evangelios y el Nuevo Testamento y mientras se hace una cosa no se puede hacer otra, si uno está solo.

……….  Una persona sola jamás podrá completar el estudio que debiera abordarse sobre la verosimilitud de cuanto aquí se está defendiendo. Comparar los diferentes escritos del Nuevo Testamento y del cristianismo primitivo y averiguar su autoría es una trabajo tan vasto como su composición, e incluso más. Deben intervenir personas preparadas, profesionales independientes, investigadores auténticos, no propagandistas. Aquí seguiremos trabajando y exponiendo los resultados obtenidos, pero un apoyo o un trabajo paralelo o independiente, coordinado como se desee, es algo que parece aconsejable, dado lo trascendente del tema.

……….  Cambiemos el enfoque. Pasemos de las Letras a las Ciencias.

……….  Es positivo que surjan mentes críticas, autónomas, con una sólida formación científica, sean de la opinión que sean. Ello empuja hacia delante. Y lo está haciendo en este blog. La serie «Ya, ya …» que acabamos de empezar es consecuencia de un par de tales intervenciones. Quiero poner sobre el mantel algunas ideas sobre lo que las Ciencias pueden aportar, no a la resolución del problema, sino a su verificación.

……….  Está claro que lo que diga es mi opinión personal, susceptible de error o de ser incompleta. Para no incurrir en tales apartados, me referiré a hechos difícilmente discutibles. Hay una persona que asegura que los textos cristianos son una falsificación y ha aportado dos métodos con los que encuentra las firmas. Ha aportado resultados obtenidos con esos métodos, con el que él llama método del algoritmo y con el que denomina el método de las dos cadenas de firmas.

……….  Un programa para hallar las firmas de Simón que él dice haber encontrado tendrá que ser tal que cuando se aplique a un texto en el que él ha encontrado firmas en dos cadenas, tal como la Carta de San Ignacio de Antioquía a los Efesios, obtenga las firmas que él ha hallado. Y cuando se vuelva a aplicar a la Carta del mismo santo a los Romanos, obtenga las firmas de Simón en dos cadenas, como las que él ha encontrado u otras. Pero, al menos, debe encontrar las que él ha encontrado, porque existir, existen. Entonces podremos decir que tenemos un programa que encuentra firmas de Simón.

……….  Todo lo que hagamos antes, ayudará, preparará el camino, servirá de aliciente, será una ayuda, un prolegómeno, un antecedente, pero nos será el programa que pueda suplir al análisis personal explicado en detalle. Y, desde luego, no podrá ser la base para decidir si las firmas existen o no existen, si se deben al azar o no se deben al azar. Otra cosa sería precipitación. A partir de ahora existe un banco de pruebas perfecto para todo programa que se prepare con vistas a encontrar firmas de Simón: Sométanle la Carta de Ignacio a los Efesios y la Carta de Ignacio a los Romanos y veamos si obtiene las firmas deseadas. Y, especialmente, veamos si diferencia las cartas citadas de la Ilíada, de la Odisea, del Quijote o de la Ley de Arrendamientos Urbanos, en cuanto a existencia de firmas al azar o humanamente colocadas.

……….  ¿Será una ayuda disponer de un programa que localice firmas de Simón? Desde luego que sí. Va a ahorrar muchas horas de trabajo. ¿Cómo conseguiremos culminar tal programa? Tengo para mí que habrá que cumplir la regla primera, realizar manualmente la operación que se pretende programar y cuando uno se halla familiarizado con la técnica a seguir, entonces se está preparado para comprender si esa técnica es programable o no. Y, si lo es, hacerlo. No creo en la capacidad de programar lo que uno nunca ha hecho. Hay cosas que son imposibles de transmitir. La decisión de si algo es programable o no, no puede transmitirse. Hay que vivirla.

……….  Cuando un amigo me habló por primera vez de hacer un programa que encontrara firmas de Simón, mi primera reacción fue decir, «no se puede». No porque no desee contar con un programa así, sino porque hay que sopesar demasiadas cosas a la hora de tirar por un camino o por otro. Sólo cuando uno hace la hipótesis correcta, sólo cuando un adivina el comportamiento de dos personas distantes siglos en el pasado, las firmas aparecen como un milagro, en una sopa de letras con infinidad de combinaciones. No es encajar firmas, es acertar en lo que sucedió en aquella habitación de Cesárea marítima.

……….  Hasta ahora tenemos un programa que calcula la probabilidad de que una firma se forme debido al azar. Es un dato, una ayuda. Sirve para comprobar cálculos de esa misma probabilidad realizados por medios empíricos. No queramos darle más capacidad de diagnóstico. Apliquemos ése, o cualquier otro programa, a las dos cartas más largas de Ignacio y a ver qué resultados se obtienen. Entonces sabremos de manera experimental, en la práctica, qué podemos pedirle al programa.

……….  Ojalá me equivoque, ojalá sea posible elaborar ese programa. Aliviará enormemente el trabajo de analistas y investigadores. Pero hagamos programas que, aplicados a problemas ya resueltos, los vuelvan a resolver. Entonces los tales habrán demostrado su valía. Mientras, guardemos silencio, mantengamos en suspenso nuestro juicio de valor y sigamos trabajando, diría yo.

……….  Hay delante un trabajo apasionante. El tema lo es. La novedad del planteamiento es incuestionable, por más que algunos hablen de similitud con códigos y profecías. Nunca se había informado de que en el Nuevo Testamento hubiera mensajes ocultos en el texto dejados por su autor. Nunca se había dicho que Lucas, Mateo, Marcos, Juan, Pablo, Pedro, Andrés y la Magdalena fueron todos personajes inventados, como el propio Maestro bueno, sólo reales sobre el papiro. Nunca se había dicho que el cristianismo se hubiera inventado «ex novo», partiendo de cero, en tiempos de Constantino. Nunca se había dicho que los mártires, las persecuciones y el cristianismo anterior a Nicea fueran pura fábula, creación literaria de un equipo de lacayos de Constantino, no se había ofrecido pruebas documentales de tales afirmaciones, afirmaciones que no se habían hecho como tal conjunto de ideas. Ahora ya no se puede decir lo mismo.

……….  Estamos, como sociedad, enfrentados a un reto impresionante y acuciante, aclarar nuestro pasado y reconducir nuestro futuro. La inanición es incomprensible. Al menos, tres nos movemos.

………. 

……….  «¿Se salvará la ciudad si encontramos tres justos, Señor?» Y él respondió, «No».

……….  No.

 

………. Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En www.sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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