Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Comunicación de Eudaimon 6

Comunicación de Eudaimon 6

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        Para mayor comodidad del lector, coloco en azul las citas que Eudaimon hace de mi repuesta anterior.

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        Hola.

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        > tú ironizas sobre si mi búsqueda de epi tes gues está hecha con la idea cada vez más clara de que toda esa literatura es falsificación y te pones a intuir que mis conceptos de Sabiduría tienen algo que ver en la dirección de la solución. ¿Te das cuenta de cómo frivolizas un asunto serio, como es saber si todo Occidente está siendo engañado o no desde hace 1.500 años? ¿O para ti no es importante la posibilidad de tal hecho? »

        No, no ironizo. Yo voy leyendo el libro intentando averiguar en qué consiste el método y cómo se aplica. Eres tú quien hace intervenir conceptos no explicados y quien adelanta resultados que, en teoría, deberían surgir de la aplicación de esos métodos. Que haces intervenir el concepto de Sabiduría, como eje rector de todo el análisis, lo he tomado del primer capítulo de El grupo. Luego me lo he ido encontrando por aquí y por allá. Si lo he malinterpretado o no, y si detrás están mis propios prejuicios o no, es otro tema.

        No, para mí no es importante la posibilidad de esa falsificación. Por un lado ni me planteo la posibilidad, por otro, caso de ser cierta, sería historia. Hace ya muchos años que no creo que Jesús fuera dios, que resucitara o cosas similares. Que el fundador ideológico del cristianismo se llamara Jesús en el siglo I o Eusebio en el siglo IV no me supone ningún trauma.

        > Te doy mi palabra de honor de que no te entiendo, Eudaimón. O te encanta llevar la contraria y lo consideras un deporte, o una higiene mental sana, a practicar a diario, o te resbala todo el asunto y he de remitirme a la primera posibilidad. Me puedes decir que es otra cosa, pero a mí lo que me valen son tus hechos, tus posturas, tus prioridades, lo que escribes y lo que eso deja traslucir, no lo que respondas a esta objeción de este instante. »

        Yo pensaba que lo que me motivaba estaba muy claro: criticar el método que sigues, mostrar por qué pienso que es inoperante para demostrar nada.
Lo he dicho desde el principio y lo he repetido mil veces: estoy centrado en el método. Como no le encuentro validez al método, ya no me planteo avanzar a las conclusiones. Si el método tuviera validez, entonces sería cuestión de valorarlo y compararlo con otros métodos.

        > Preguntas ¿Por qué un falsificador, si hasta ahora (según se nos dice) no se ha dudado de que el cristianismo tuviera su origen a mediados del siglo primero?
¿Te imaginas, por ventura, que tras hallar el Marcos original que te he ofrecido, sin magia poragia en lado alguno, tras el Juan original que te he ofrecido, sin magia poragia alguna, tras el mismo proceso hallado en Romanos y Apocalipsis, con el mismo proceso de original y falsificación posterior en la Didajé, según te he dicho, con el mismo proceso de redacción original y falsificación posterior en las 7 cartas de Ignacio, famoso mártir del año 107, sigo pensando que nuestra religión se hizo en el siglo I? ¿Sabes que tenía más de 50 años cuando descubría estas cosas? No me lo tomo en plan personal, tranquilidad, pero me siento descolocado. ¿Será posible que me adjudiques tamaña inconsistencia? ¿Has leído con cierta atención el libro Simón opera magna? »

        Sí, me compré el libro porque me hacía preguntas y lo he leído en busca de esas respuestas.
Vamos a ver: el punto de partida de este capítulo era buscar al falsificador del Apocalipsis. En esa etapa de la búsqueda aún no sabías que el cristianismo de los tres primeros siglos fuera una falsificación completa. Tampoco trabajabas la hipótesis de que TODOS los textos habían sido manipulados. En esas condiciones, en la página 69 dices:

        «Leí esa carta [la de Policarpo] con detenimiento. No encontré nada. Leí también el martirio de Policarpo. Estaba plagado de ingenuidades, de anacronismos, de milagros increíbles, etc.»

        ¿Dónde dices que has sometido esos dos textos a tu análisis y que estaban también manipulados? Y si no lo dices, ¿cómo puedo saberlo yo? En la página 70, después de “descubrir” el acróstico, escribes:

        «O todo era una ilusión, o quizás había encontrado a la persona que había manipulado los evangelios originales de Juan y de Marcos, la carta de Pablo a los romanos, el Apocalipsis, la Didajé, las cartas de Ignacio y los escritos sobre Policarpo.»

        Yo, hasta este momento sé que tú estás investigando los escritos cristianos porque has encontrado ALGUNOS falsificados, pero sin dudar del origen del cristianismo en el siglo I, es decir, sin dudar de TODOS los escritos. Mi pregunta era y es: ¿Por qué dices que es un falsificador? ¿Qué impide, con los datos que das, que el tal “Simón” sea simple y llanamente el autor de ese texto?

        > Esta es mi inmensa extrañeza, Eudaimón, que incluso a ti, que has tenido el coraje de defender tus opiniones, alguien te diga todo lo que digo en el libro de Simón y te preguntes lo que te preguntas, si epi tes gues sí o no, y que a qué viene un falsificador si todo estaba bien y en su sitio en el siglo I. »

        Has de entender que yo no creo en tus conclusiones, pero aunque creyera no me alarmaría. Mi propósito es enjuiciar la calidad de tu método y es por eso que me pregunto por la utilidad del epì tês. La pregunta no era por qué te inventas un falsificador, o por que lo buscas: crees haber encontrado falsificaciones y veo bien que busques al falsificador. La pregunta es por qué le colocaste el sambenito de falsificador a ese tal “Simón”, por qué no lo consideraste un honrado y devoto creyente cristiano – cuando aún no habías elaborado la teoría de la gran falsificación constantiniana.

        > En el Martirio de Policarpo no aparece la muletilla “epi tes gues”, y el tema ahora es “¡Qué raro que FCT no lo mencione.” Ha aparecido un añadidor a la Didajé, otro añadidor a las cartas de Ignacio, además de los añadidores a Marcos, a Juan, a Romanos y a Apocalipsis. Hay añadidores detrás de cada escrito cristiano primitivo. ¿Eso no tiene ya importancia? ¿Es un pequeño incidente que no merece ni atención? Con esos antecedentes encuentro un nombre en un acróstico en las primeras letras de un texto que ha sido señalado a mi atención y que está ligado a las cartas falsificadas de Ignacio, el martirio de su amigo Policarpo. »

        Yo me agarré al hilo del epì tês gês porque tú lo has expuesto como un hito o yo lo tomé así al verlo como título de sección. Si en el texto del martirio se hubiera encontrado la formulita, entonces habríamos entrado a valorar sus implicaciones. Pero como ni eso pude hacer, pues quise dejar constancia.

        Puede que para ti sí la tuviera, pero que encontraras manipulaciones y añadidos en todos los escritos no tiene nada de extraordinario para mí. Lo que yo me planteaba es si era o no importante lo del epì tês gês para descubrir al falsificador del Apocalipsis (de momento él sólo). Si lo era, tal vez deberíamos haber ido al evangelio de Mateo, dónde sí que aparece, con una relación del 50 por ciento aproximadamente respecto al Apocalipsis. Podríamos así, haber llegado a la conclusión de que el falsificador usaría como firma el seudónimo equivalente en griego a Mateo, por ejemplo.

        Como al final haces una crítica “lingüística” a mis objeciones del descubrimiento de Simón, allí continúo.

        > Y viene mi mejor crítico y me discute a ver si no se podía poner el texto del acróstico en otro orden, para que así el acróstico no se lea. ¿Me estás pidiendo que el acróstico se pueda leer en cualquiera de los órdenes en que el texto de Pionio se coloque? De veras que no estoy excitado ni tenso, Eudaimón, estoy perplejo, no doy crédito a mis ojos, simplemente. Y trato de expresarlo de manera que lo que escribo sea fiel a mi asombro infinito interior.»

        ¿Te asombras porque te pregunte en qué te basas para hacer esa división del texto y no otra, por ejemplo la que yo propongo? Pues imagina ahora cual es mi asombro al ver los malabarismos continuos que haces con los textos par encontrar firmas.

        Aprecio que conserves la calma, pero no tengo otro remedio que repetirlo: esa división tuya no tiene base ninguna, es arbitraria, no tiene más mérito que haberte gustado a ti. No, lo que pido no es que se lea el acróstico con cualquier división. Pedía que explicaras por qué esa división por líneas es la correcta y no otra, en la que necesariamente se va a perder el acróstico. Sería una explicación complementaria a la anterior, dónde argumentarías por qué ese texto es, pasablemente, el original de “Simon” y no que el tal “Simon” no fue añadido en el siglo X.

        Esas eran las preguntas que, como crítico, hacía y sigo haciendo.

        > Pues esa indicación de que “Da la impresión de que detrás de esta investigación tan “sui géneris” hay, no una hipótesis que pueda ser verificada o rechazada por los datos, sino una idea que ha de ser corroborada sea como sea.” es equivocada hasta el tuétano… no es una idea que deba ser corroborada, es que necesito saber quiénes son los falsificadores de Juan original, de Marcos original, de Romanos original, de Apocalipsis original, de la Didajé original y de las cartas de Ignacio originales. Son demasiados falsificadores para mi estómago solitario. »

        ¿Te das cuenta de que, detrás de todo sí que PARECE haber una idea que necesita ser corroborada? “Necesitas saber quiénes fueron los falsificadores”. Una investigación ecuánime te podría llevar igualmente a descubrir que… no hay tal falsificación. No a tal escala, por lo menos. Quizás interpolaciones y falsificaciones menores, quizás desvirtuamiento doctrinal…

        > Pero al resto del personal, y tengo que incluirte, eso no parece preocuparles.

        No quiero ironizar excesivamente sobre el tema, pero, ¿crees que me preocuparía mucho si alguien demuestra que Bush no habla de verdad con Dios, o que la Virgen no se apareció a las niñas de Fátima ni a Juan Diego?
No, para mí todo esto es muy aséptico y se limita a aportar datos de por qué el método que usas tiene muy poca validez crítica.

        > Vamos a ver, ya sé que has redactado tu mail sin leer nada mío de lo que está en Tesis. Es claro que expliqué poco en Simón, he explicado y ,mostrado más en el blog, pero propondría Tiempo. ….Y te propongo que paremos el cambio de posturas hasta que la exigencia que me hiciste (petición si lo prefieres) de que explique debidamente mis métodos esté cumplimentada. Yo termino de responder suavemente a tus mails pendientes y tal vez incluso te remita a la continuación cuando yo haya cumplido.

        Mi objetivo era criticar el libro tal cual y el método de investigación tal y como se expone en él; como si fuera una especie de recensión crítica. Los que estén tan interesados como para leer tu libro y venir a este foro, ahora tienen dos puntos de vista. Mi objetivo era ese. A ratos, sin demasiadas prisas, voy leyendo en el blog. Pero eso no quiere decir que vaya a continuar con la crítica. No me gusta repetir mucho lo mismo y aquí ya empiezo a repetir demasiado. Por otra parte no creas que me resulta agradable ser desagradable. Excepto para cosas puntuales, lo que escriba a partir de ahora intentaré que sea algo diferente y que tenga un tono más amistoso.

        > Por descontado que el Martirio de Policarpo está en prosa. Las divisiones están hechas por los signos de puntuación del texto,… Ahora coloco todo tal y como está en la versión que tengo:

1)sunagagon auta ede schedon ek tou chronou kekmekota, 2)ina kame sunagage o kurios iesous christos meta ton eklekton autou eis ten ouranion basileian autou, 3) o e doksa sun to patri kai agio pneumati eis tous aionas ton aionon. 4)amen.”

Y entonces reflexiono un poco y digo: Vaya, qué larga es la frase del medio. Voy a cortarla por la mitad, para que sea de longitud parecida a las demás. Y obtengo esto otro.

……

        Y entonces aparece SIMON. Misma longitud las frases entre comas y aparece SIMÓN … »

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Comunicación de Eudaimon 6

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        Bien, casi se puede decir que se te apareció Simón como Policarpo a Pionio, jajajaja. Es una bromilla.

        No pretendo negar que no se puedan dejar acrósticos en un texto en prosa, pero, ¿puedes darme algún otro ejemplo, reconocido, de la época de Eusebio o anterior o no demasiado posterior?

        ¿Es un tema estudiado y del que yo podría informarme en algún sitio?

        ¿Permiten las reglas de los acrósticos dislocar una letra así como así?

        La puntuación de un texto no es algo natural. Con toda probabilidad los manuscritos que nos han llegado no tienen nada o muy poca y esa poca no se suele tener demasiado en cuenta. Es decir, la puntuación es cosa del editor y el editor es del siglo XIX, que sigue unos criterios de tipo sintáctico. Así, por encima, si el editor es alemán, va a poner una puntuación diferente a un francés o a un inglés. También va por épocas. Seguirla o no seguirla no tiene ningún valor de cara a un posible acróstico del autor. Acertar sería aleatorio.

        No podemos dejar volar la imaginación, en estos casos no hay nada que pueda suplir el conocimiento del criterio usado en la época, si es que existía. Si queremos imaginar líneas con coherencia sintáctica interna, podemos hacer lo que ya dije, alargarlas o acortarlas, no es necesaria esa división. Si las queremos iguales, seamos al menos coherentes y no dejemos la quinta con una sola palabra.

        Todo esto es para decir: el criterio que usas no está bien fundamentado, si no se basa en nada conocido de la época. Presentado así su validez es nula.

        Leamos lo evidente: Que el buen señor que escribió eso se llamaba Pionio, que lo hizo porque se le “apareció” Policarpo, y que él no es el autor, sino un tercer o cuarto copista que encontró el manuscrito en bastante mal estado. El mal estado era el estado común de los manuscritos en la antigüedad, y su copia corrió la misma suerte con toda probabilidad y no es su original lo que nos ha llegado a nosotros.

        Es evidente también de que no tenemos ninguna seguridad de que lo sin duda escrito por Pionio-Simón, ese último párrafo sea del siglo IV. Es una suposición gratuita más. Es cierto que los textos antiguos se copian, es cierto que los amanuenses tienen la costumbre de encomendarse a los santos sobre los que escriben. ¿Por qué Pionio es una falsificación?

        ¿Sólo porque no tiene sentido lo de “como mostraré a continuación”?

        Eso es una prueba de los problemas que presenta la transmisión textual, no de una presunta clave.

        > a) La partición según las comas y b) longitud similar de las frases fue mi base, acéptese o no. Con ella encontré la llave del laberinto. De otro modo laberinto, cerrado.»

        Lo que he tratado de mostrar es que no es una base válida. Lo que trato de mostrar es por qué el método no es válido. El cómo has encontrado algo es secundario, si se muestra que es coherente y explica interrogantes hasta ahora sin explicación. No es el caso. Tampoco tendría importancia que el hallazgo fuera casual, si el descubrimiento se ve confirmado por otros hallazgos.

        No es el caso, sino todo lo contrario: que algo con una mínima, casi nula base, pretende dinamitar un mastodóntico edificio.

        > La traducción del preludio de Pionio es chico pleito. No necesito que figure el participio “escrito”, sirve cualquier traducción alternativa. »

        Yo pensaba que la clave del descubrimiento, lo que te había llamado la atención, fue leer, entre líneas: “Yo… escrito…en lo que sigue” y que por eso lo ponías en negrita. Ya me di cuenta de que quitando “escrito” se lee “yo… en lo que sigue”, pero me parecía que entonces se perdía el sentido de que había la indicación de un acróstico a continuación.

……….  > Tu traducción de ese pasaje:
………. Y yo Pionio lo escribí de nuevo a partir de lo escrito anteriormente,
………. habiéndolo buscado por revelación del bienaventurado Policarpo en una aparición,
………. como daré a conocer próximamente,

En tu traducción y en la del tercero no respetáis el lugar de la coma, que está después de auta y no antes, y situáis los dos esa coma dos palabras antes. »

En efecto. Ya puedes ver que la colocación de la puntuación es algo personal.

> De las traducciones al latín, paso, porque no vienen al tema. »

        Para ti no, pero vienen. Es un hecho en crítica textual tener en cuenta las traducciones (de la misma época, claro) para reconstituir un texto, especialmente cuando hay pasajes con dificultades de comprensión.

        > ¿Por qué se relaciona este autor con el del Apocalipsis? Descubierto el añadidor de Policarpo, las muletillas de todos los añadidores se unifican y pasan a ser un solo añadidor. »

        No veo el argumento. La historia está llena de “falsificadores”, en cada siglo los hay. ¿Por qué hay que unificarlos?

        Dejando la firma aparte: ¿Hay algo en los textos que permita pensar que el “falsificador” del martirio es también el “falsificador” de otro texto cualquiera?

        > Y para colmo de bienes aparecen miles de firmas de, casualidad, del Simón del sinagagon. Y aparecen no sólo en el sinagagon sino en todo el NT, de Mateo al Apocalipsis. »

        ¿Para colmo? ¿Qué otra cosa hay, aparte de las dichosas firmas, que permita pensar en un solo falsificador?

        > Lo dicho, respondo sucintamente a lo que falta y a ver si la exposición de los dos métodos en Tesis centra el tema un poco, y dejamos de debatir de firmas de discutida procedencia. Critícame los dos métodos en los que no aparece Simón.»

        De las firmas ya he dicho lo que tenía que decir y también estoy algo harto de ellas. Ahora lo que más me tiene sobre ascuas es conocer el paso Simón-Eusebio.

        Nos vemos.

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