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Egipto Antiguo 146 Los temibles guerreros númidas

Egipto Antiguo 146 Los temibles guerreros númidas

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el Lunes 25-11-2.013

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        En el anterior artículo hemos visto el final del sitio de Alesia, que dio como vencedor a Julio César. En esta ocasión César realizó una de las obras más impresionantes con la tecnología disponible en su tiempo.

        Volvamos ahora a la guerra que César sostiene en África con los partidarios de Pompeyo, que no le reconocen como Imperator. Recordemos que el rey Juba había tenido que desistir del apoyo que pensaba dar a Escipión por atender a su reino, donde una de cuyas ciudades principales, Cirta, había sido atacada y tomada por los partidarios de César. Asimismo, una escaramuza entre la caballería de Labieno – que había sido comandante con César en el sitio de Alesia – y las de César se había saldado con la huida de los jinetes pompeyanos y el triunfo de los de César.

        No era un encuentro importante, sino para elevar la moral de los soldados de César. A resultas de ello, Escipión mandó una carta al rey Juba requiriéndole para que dejara en Numidia a su segundo, Saburra, y que con el grueso de sus tropas, que eran numerosas, fuera a apoyarle, pues César estaba recibiendo refuerzos continuamente.

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Busto de Publio Cornelio Escipión, el Africano

Egipto Antiguo 146 Los temibles guerreros númidas

(Fuente: HISTORIA ANTIGUA. J. M. Roberts. Naturart, S.A. BLUME. 2.005)

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        De modo que Juba no pudo zafarse del compromiso y partió en apoyo de Escipión al mando de tres Legiones, es decir, de unos 15.000 hombres, 800 jinetes con caballos con bridas, una numerosa caballería númida sin bridas (guiaban a sus caballos pegándoles el cuello con una varita, como hoy se hace con los camellos), una fuerza importante de infantería ligera y treinta elefantes.

        Las noticias pasaban de campamento a campamento en el día, pues se daban conversaciones entre particulares de ambos bandos. De modo que César supo del refuerzo que le iba a llegar a su enemigo. Después de la llegada de los refuerzos venidos de Sicilia y de la victoria de la caballería propia sobre la enemiga, la moral de las tropas de César volvía a ser la habitual, muy alta. Pero el anuncio de la llegada de un gran ejército númida para reforzar al de Escipión cayó como un jarro de agua fría en el campamento de César. Por ello César decidió jugar también la guerra psicológica. Reunió a sus tropas por Legiones y fue, de Legión en Legión, dando la misma arenga.

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Busto de Cayo Julio César (100-44)

Egipto Antiguo 146 Los temibles guerreros númidas

(Fuente: HISTORIA ANTIGUA. J. M. Roberts. Naturart, S.A. BLUME. 2.005)

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        «En efecto, soldados, – clamó César desde su caballo – habéis oído bien, nuestros enemigos van a recibir refuerzos. Y no puedo decir que esos refuerzos sean insignificantes. Son muchos y muy aguerridos. Los guerreros númidas que forman en las Legiones de Juba son casi gigantes. Son mercenarios, personas elegidas, son famosos por su enorme estatura y su habilidad con la espada. Sus caballos son veloces como el viento y sus elefantes, los mayores que nunca se han visto. Pero yo confío en vosotros y sé que vuestra disciplina y valor van a poder con todos estos enemigos. Porque cuanto más difícil es una empresa, mayor es la gloria del que la culmina.«

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Elefante de guerra empleado contra Roma

Egipto Antiguo 146 Los temibles guerreros númidas

(Fuente: HISTORIA ANTIGUA. J. M. Roberts. Naturart, S.A. BLUME. 2.005)

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        Días más tarde apareció en el horizonte una enorme nube de polvo. Era el ejército del rey Juba. La expectación en el campamento de César era no menor que la que había en el campamento de Escipión. Todos los soldados de César estaban ansiosos por ver a los gigantescos enemigos a los que debían enfrentarse. Cuál no sería su sorpresa cuando comprobaron que en nada se diferenciaban de aquéllos con los que había luchado, y a los que habían matado o puesto en fuga. En lo sucesivo, los guerreros númidas pasaron de ser temidos a ser despreciados por los legionarios de César. Esto era lo que César quería.

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Enlace con el próximo día: Egipto antiguo 147. Fortificaciones y más fortificaciones.

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        Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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