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Egipto Antiguo 160 Consecuencias de la batalla de Thapso

Egipto Antiguo 160 Consecuencias de la batalla de Thapso, y órdenes de Julio Céasr a sus comandantes.

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© Copyright  Fernando Conde Torrens, el Viernes27-12-2.013

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             En el anterior artículo hemos visto cómo las tropas de Julio César derrotan a las de Escipión. Julio César ha tenido un ataque de epilepsia que lo saca de la batalla.

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El Capitolio y el Foro de Roma durante la República

Egipto Antiguo 160 Consecuencias de la batalla de Thapso

(Fuente: La Ciudad Antigua. Atenes y Roma clásicas. Peter Connolly – Hazel Dodge. Acento Editorial, 1.998)

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             Cuando la derrota ya era clara, miles de soldados de Escipión confiaron su salvación en la huída. Otros miles se entregaron. Cohortes enteras arrojaron las armas y adoptaron el saludo militar, honrando a quienes les habían derrotado y pidiendo su clemencia. De haber tenido el ejército vencedor un jefe, nadie hubiera tomado decisión alguna sin su aprobación. Pero ni el Imperator aparecía, ni estaban visibles los tribunos, más ocupados en localizarle para recibir ordenes que en estar al frente de sus soldados, que ya no les necesitaban, pues el enemigo había huido o se rendía.

             Eso hizo que el furor de los legionarios de César se desahogaran con los enemigos rendidos, a los que no tuvieron en cuenta su rendición. Necesitaban una catarsis para volver a ser humanos. Como si todavía estuvieran en el campo de batalla, arremetieron con sus espadas contra ellos y los pasaron a cuchillo. En una sola tarde perdieron la vida más de 10.000 legionarios romanos y sus tribunos y legados, a los que la soldadesca tampoco tuvo en cuenta títulos ni galardones.

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El Foro de Roma en tiempos de Augusto

Egipto Antiguo 160 Consecuencias de la batalla de Thapso

(Fuente: La Ciudad Antigua. Atenes y Roma clásicas. Peter Connolly – Hazel Dodge. Acento Editorial, 1.998)

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             La caballería de César había tomado los dos campamentos y los soldados de Escipión y de Juba que trataron de refugiarse en ellos cayeron víctimas de un golpe de lanza o con el cuello cortado por una espada blandida desde atrás por los jinetes de César, que pululaban ya entre las tiendas del campamento que había sido del enemigo. Con el atardecer llegó la calma. Se recogió del campo a todos los heridos propios y se los llevó a hospitales improvisados en dicho campo, a la espera de trasladarlos al hospital del campamento. Luego se remató a los heridos enemigos. No se hicieron prisioneros. Así era la justicia del soldado. «Enemigo que no está en pie, muerto« era una máxima legionaria. Y en Thapsus fue ley.

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Soldados construyendo fortificaciones

Egipto Antiguo 160 Consecuencias de la batalla de Thapso

(Fuente: El ejército romano. Adrian Goldsworthy. Akal. Grandes Temas. 2.005)

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             La euforia de la victoria se calmó cuando a las tropas se unieron sus mandos. Éstos sabían ya que a César le había dado una de las crisis en las que se comunicaba con los espíritus. Éstos le había dado la victoria. Sólo cabía agradecer a los dioses por tal obsequio. La noche fue larga; la euforia, estentorea, pero la disciplina se impuso finalmente, las luces se apagaron y las voces se extinguieron. Sólo los centinelas permanecieron en pie.

             Sabedores de que César descansaba, al día siguiente amaneció más tarde en el campamento romano. Los tribunos tenían orden de formar a las tropas al medio día. César quería dirigirles la palabra. Había dado orden de ofrecer un sacrificio a los dioses por la victoria concedida y así se hizo. Terminada la ceremonia religiosa, César desde una tribuna se dirigió en asamblea a todas sus hombres, felicitándoles por el valor demostrado y concediendo distinciones a quienes sus legados habían destacado por su comportamiento en la batalla. Concluidos los actos, al atardecer, se celebró el funeral por las víctimas, que habían sido apenas ciento veinte hombres.

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Mapa del África romana con los lugares citados

Egipto Antiguo 160 Consecuencias de la batalla de Thapso

(Fuente: Atlas Antiquus. Dr. Henry Kiepert. 10th Edition. Dietrich Reimer. Berlín, 1.890)

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             Todo eso lo organiza César junto al campamento y a la vista de las murallas de Thapsus, para que lo vean sus habitantes. Acto seguido manda una legación a hablar con Vergilio, el comandante de la guarnición de Thapsus, incitándole a rendirse y ofreciéndole su benevolencia. Pero Vergilio se negó a recibir la embajada. A la vistas de ello, César, que sabía la importancia de moverse con rapidez tras una victoria, dejó tres Legiones al mando de uno de sus oficiales, Caninio Rébilo, para terminar el sitio y rendir Thapsus. A Gneo Domicio, al mando de dos Legiones, le encomendó la misma misión respecto a Thusdrus, la ciudadela mandada por Considio. Envía a Útica a la caballería al mando de Marco Mesala, para que se deshagan de los fugitivos a los que encuentren en el camino y lleven la noticia de la derrota de Escipión. Él seguirá con las demás Legiones.

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Enlace con el próximo día: Egipto antiguo 161. Todos camino de Útica.

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        Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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