Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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El daimon

 El daimon  Los Maestros antiguos sabían mucho más de lo que suponemos. Ellos sabían lo qué era El daimon . Sabían  mucho más que nosotros, por raro que parezca. Esto sería imposible si no hubiera habido una campañade de desertización ideológica brutal, durante 1.700 años, que nos ha dejado mochados ideológicamente, por decirlo de manera políticamente correcta.

………. El daimón

………. El daimón

        Otro de los temas que tenían claro en la Antigüedad era la existencia del Fondo, aquí le llamamos así. Y a esta componente la llamaban de diferentes formas, porque diferentes vocabularios había, casi uno por cada Escuela de Filosofía. Ya sabe el lector que esta componente es la más importante del ser humano, la única que nos hace posible la Plenitud, por lo que todas las personas que han logrado algo en el campo de la Plenitud no hacen sino andar con el Fondo o daimon de aquí para allá.

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        El daimon era, para los Maestros antiguos, otra forma de llamar a cada uno de los logoi spermatikoi, las semillas de Logos, la semilla que portamos y que debemos hacer crecer más de lo que estaba crecida al nacer. La idea de que al nacer ya tenemos una componente, la más elevada, de cierta altura, con cierto grado de crecimiento, era una manera muy apropiada de que el ser humano que siguiera estas enseñanzas no le temiera a la muerte. Porque si ya había algo suyo funcionando antes de siquiera nacer, eso significaba que algo nuestro venía aquí de otro lugar. Luego por lógica, allá volvería. Con ello, la estancia en este mundo se consideraba, con toda naturalidad, como un interregno, un paréntesis, un episodio singular, sólo eso.

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        Por otra parte, cualquiera puede darse cuenta de que al nacer, y ya de muy pequeños, tenemos ciertas cualidades positivas, dominamos ciertos comportamientos, no tenemos dificultad en ser parcialmente bondad, confianza, seguridad en nosotros mismos, generosidad, sentido del deber, autodisciplina, etc. Luego si nacemos con ciertas cosas aprendidas (lo que aquí llamamos asignaturas aprobadas) ello significa que no somos de hoy, que no somos de aquí, que de algún sitio venimos con un crecimiento realizado a medias. Y eso, hasta los antiguos se daban cuenta de que así era.

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        Lo que había que hacer crecer era el propio daimon, el propio Fondo, la semilla de Plenitud, lo hegemónico en nosotros. De ahí que también a esa facultad preciosa la llamaban hegemonikón, que no hace falta traducir. Esa facultad actúa siempre, cuando sale a relucir, conforme a su naturaleza, que es la mismísima Plenitud, al mismísima Divinidad. De modo que decían con frecuencia que había que obras o actuar conforme a la naturaleza, al daimon, al hegemonikón, a la semilla.

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        Porque ella pertenece a lo Pleno, a lo Uno, tiene esa naturaleza y nosotros somos, en realidad, esa componente sutil o superior. Luego nuestra naturaleza es la Plenitud, por más que aún la tengamos apenas asomada, poco crecida, poco cuidada, olvidada, ignorando – infelices de nosotros – que somos algo tan precioso.

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El daimon

        El daimon, ese gran desconocido

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        Plotino, que, además de Maestro, tenía un fino sentido del humor – pero fino, fino, porque apenas lo usó en sus Enéadas – habló en una de ellas de «el daimon que me ha tocado en suerte». Las cosas no son así, el daimon, o semilla, o Fondo que cada uno es, no se otorga por sorteo en una Tómbola o rifa celestial. Pero Plotino hablaba para gente que sabía de qué iban estas cosas y se permitió esa broma.

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        Quedemos, pues, en que el daimon es el Fondo en lenguaje griego antiguo, también llamado logos spermatikos, semilla de Logos, o hegemonikón, lo hegemónico, también llamado gnomé, o capacidad de percepción o de conocer, que también así se llamaba. Iremos viendo alguna manera más de llamar a lo más importante que tenemos, lo único que nos da la Felicidad.

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        Junto con el concepto, se enseñaba que a eso hay que hacerlo crecer, que no basta con mirarlo con cara de bobos. Y que se le hace crecer actuando como los dioses mandan, por Zeus!, haciendo como si lo tuviéramos desarrollado por un momento, por un cuarto de hora.

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        ¿En qué ha quedado todo eso? Ya vimos el mes pasado que a todo ello se lo tradujo de pena y se rebajaron las facultades superiores hasta ponerlas al nivel de la pobrecilla razón, haciendo de ésta la directora de la orquesta. Leo en mi diccionario de griego VOX:

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        Gnomé ( gnwmh) facultad de conocer, entendimiento, razón; … carácter, temple; …

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        Si uno sabe de qué iban los antiguos, reconoce en su diccionario la traducción no demasiado deformante. Éstas acepciones son las que reproduzco, junto con las que le rodean. Las más cercanas las he señalado en negrita. Aquí le llamamos capacidad de percepción, pero diferente a la argumentación lógica de la razón. También la llamamos nivel de evolución, que sería el similar a carácter, marca interior.

………. El daimon

        Veamos la suerte que corrió el concepto de daimon en nuestros modernos diccionarios, elaborados por alumnos de la escuela de la desinformación sutil.

………. El daimon

        Daimon (daimwn) dios, diosa, divinidad; divinidad inferior, genio, espíritu; … espíritu del mal, demonio; …

………. El daimon

        No nos hagamos tampoco demasiadas ilusiones, nuestros daimones, por relucientes que estén, son Plenitud en tono menor. De modo que les va bien lo de divinidad inferior … No voy a comentar apenas sobre traducir daimon por demonio, es el colmo de la malversación y de la subversión de valores. Y da una idea de la deformación que se introdujo en la buena doctrina que se enseñaba antiguamente.

………. El daimon

        Veamos algo más suave, una muestra del despiste que tienen los que traducen obras de simples prokoptes sin tener idea de la Realidad sutil. Ya cité otro párrafo de este traductor de las Meditaciones de Marco Aurelio. El párrafo que ahora tomo trata del concepto de daimon y dice así el bueno del traductor:

………. El daimon

        «Como todos los estoicos, Marco Aurelio alude de continuo a ese dios que habita en nosotros y que es como un representante vicario de la Divinidad, al que llama «daimon» («duende» o «Genio», que, tal vez no con idéntica misión, reivindicaba Sócrates) y que viene a ser una especie de ángel de «ángel de la guarda» que se identifica, si no me equivoco, con el hegemonikón o principio rector del individuo.» (Meditaciones de Marco Aurelio. Alianza Editorial, 1.985.)

………. El daimon

        No se equivoca, daimon y hegemonikón son dos vocablos para el mismo concepto, el Fondo. Me agrada que refiera que «Marco Aurelio alude de continuo …». Es que no hay más remedio. Es que toda nuestra incultura proviene de que ni sabemos que exista lo más importante que tenemos. Los antiguos se pasaban el día hablado de él en cuanto se juntaban dos prokoptes bisoños o primerizos. El traductor no se da cuenta de la Verdad que encierran algunas de sus frases. Lástima que estén tan mezcladas con ignorancia que sólo cuando ya se sabe se da uno cuenta de las cosas verídicas que dice sin saber.

………. El daimon

        Nuestro empobrecimiento proviene de que nos han cercenado la capacidad superior a base de no hablar de ella durante 1.700 años. Y ése es el asno-alfabetismo que tenemos, cosa que se cura con agri-cultura sutil, como la de este apartado.

………. El daimon

………. El daimon

………. El daimon

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