Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Joan Coloma

Joan Coloma.

        El pasado verano me tomé unos días de relax y fuime a pasarlos a Cantabria. No es que no la conociera, es que me apetecía repetir. En realidad todo el Norte de la Península es un recreo para la vista en verano y en las dos estaciones que lo circundan, como ya hemos visto. No fui ni un día a la playa. Ir a la playa en Cantabria, si tienes tantos días de solaz como dedos en una sola mano, es un crimen. A no ser que tengas nanos, como se dice en Valencia a los pequeñajos, que es de donde creo que es el Pintor invitado de hoy. No es mi caso, no tengo edad de tener nanos.

        Y un día me acerqué a Potes, que sabía que era un sitio sumamente pintoresco. Primero le tocó el turno a un cenobio, o convento, de las cercanías. Bajé luego a comer a Potes, donde, además de ver el pueblo, norteño, de tejados empinados, calles, todas en cuesta menos una, la carretera principal, y un palacio torre precioso, tuve ocasión de ver dos Exposiciones de cuadros. Es más de lo que le suelo pedir a un día de vacaciones …

        De la que realizó José Antonio Lozano Enríquez ya he dado cuenta en anteriores servicios informativos. Hoy me toca hacer una referencia rápida de la primera que vi, la de Joan Coloma. Pintor mediterráneo, que, al estilo de Sorolla, domina la luz que a raudales cae sobre su tierra, pero al que le atrajo sobremanera la luz que la nieve desprende. Quizás porque en el litoral mediterráneo la nieve es tan poco frecuente.

        Como la vi en primer lugar, no tuve ocasión de comparar a dos Pintores que pintan un tema similar, la Cantabria salvaje, la Cantabria primitiva, sin polucionar, limpia y fresca como cuando los romanos charlaban con los lusitanos adictos en un perfecto latín, según la serie televisiva del momento. (A veces soy perverso)

        Pero ahora que tengo ante mí las dos obras, recuerdo una conclusión a la que llegué años ha, cunado mi afición principal era la Pintura y los pinceles:

No hay dos Pintores que pinten igual el mismo paisaje, el mismo bodegón.

        Cada Pintor tiene su estilo propio, inconfundible, íntimo, innato, inamovible, subconsciente. Esto vamos a tener ocasión de comprobarlo con el Pintor que hoy nos visita. Porque le lector puede comparar sus cuadros con los que pintara otro Pintor en fechas cercanas. Vamos al grano.

        Joan Coloma, enamorado de las provincias que dan cobijo a los Picos de Europa, parece reñido con el ser humano y sus construcciones: No saca ni una casa en ninguno de sus cuadros. Su amor por la Naturaleza es total y sólo Ella es digna de formar parte de su obra. Su paleta es quizás más reducida, tal vez porque trata de ser totalmente fiel a lo que ve, a la Naturaleza. De ahí que en sus cuadros predomine el verde. Porque Cantabria es verdor. Como en el cuadro que sigue, que tiene la otra mitad oculta.

Joan Coloma. Invierno en Fuente Dé (Picos de Europa). Óleo sobre tela, 80×30 cm.

(Fuente: Joan Coloma. Catálogo de la Exposición. Potes, Agosto de 2.010.)

        Coloma utiliza una técnica diferente a la hora de pintar los montes. Obsérvelo el lector. Podría decirse que Coloma no interpreta, no inventa; su lema es la fidelidad. Por eso, pinta los árboles uno a uno, lo cual es más trabajoso, sin duda. Fíjese el lector en la ladera derecha del monte derecho.

Joan Coloma. Desfiladero de Estrechura, Teverga (Asturias). Óleo sobre tela, 92×60 cm.

(Fuente: Confluencias. Catálogo de la Exposición. Potes, Agosto de 2.010.)

        Así pues, si Lozano daba a casi todos sus cuadros unos tono cálidos, Coloma pinta en tonos fríos. Y para ello, añade a sus marrones un toque de blanco, lo que los clarea y los vuelve fríos.

Joan Coloma. Desfiladero de las Xanas, Quirós (Asturias). Óleo sobre tela, 65×38 cm.

(Fuente: Confluencias. Catálogo de la Exposición. Potes, Agosto de 2.010.)

        Los colores fríos son el blanco y todos los colores que incluyen el blanco, como el rosa, el azul celeste, el verde esmeralda … Son cálidos todos los que incluyen el naranja, mezcla del rojo y amarillo. Lo que es obligado en un cuadro es una misma entonación. Coloma pinta en sinfonía de tonos fríos cuando pinta los Picos de Europa. Quizás sea lo lógico …

Joan Coloma. Los Picos de Europa desde Mogrovejo. Óleo sobre tela, 81×100 cm.

(Fuente: Confluencias. Catálogo de la Exposición. Potes, Agosto de 2.010.)

        Nótese el realismo de nuestro Pintor de hoy. Ello es más evidente en el primer plano de las aguas de la parte derecha del lienzo. (Para ello hay que correr el cursor hacia la derecha.) Nótese la suave gradación de tonos desde las aguas que van desde la playa hasta alta mar. Eso es maestría.

Joan Coloma. Playa de Somocuevas, Liencres (Cantabria). Óleo sobre tela, 80×40 cm.

(Fuente: Confluencias. Catálogo de la Exposición. Potes, Agosto de 2.010.)

        El lector habrá captado la diferencia de estilos entre el anterior Pintor y el actual. De modo que si se mezclaran 10 cuadros de cada Pintor y el lector tuviera que separarlos por autores, posiblemente no se confundiría en ninguno. Pues bien, lo mismo, defiendo, sucede con los escritores. Aunque un escritor se esfuerce por parecerse a otro, su estilo es inconfundible, le traiciona. Su estilo está en su subconsciente, nació con él, no sabe hacerlo de otra manera. Ése es mi pequeño clavo ardiendo al que me aferro todavía. Ha de ser posible distinguirlos, como a los Pintores.

   

Continuará.

Enlace con el próximo día.

Fernando Conde Torrens es autor de “Simón, opera magna”, “El Grupo de Jerusalén”, “La Salud” y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano. En http://simonoperamagna.blogs.com/  hay comentarios y más información sobre este libro.

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