Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Juan 2 Original. Juan 1,35-51

……….Eusebio cuida de empezar los primeros Capítulos de su Evangelio, que hará en nombre de Juan, con adverbios de tiempo. El primero lo ha empezado con «En el principio …«. Este segundo lo inicia con «Al día siguiente …». El tercero lo empezará – como pronto veremos – con un «Al tercer día …». Analicemos el capítulo Juan 2 Original. . Mas Juan 2 Original

……….En este segundo Capítulo no hay Conocimiento, no hay doctrina auténtica. Por eso lleva firma desde el principio. Se describe en él la captación de los primeros discípulos. Al final del Capítulo Jesús esboza un hecho portentoso, que hace exclamar al discípulo recién captado la confesión de que Jesús es el Hijo de Dios. Los editores del texto moderno funden los dos primeros Capítulos primitivos y hacen del total un solo Capítulo, el primero.

Juan 1,35

  1. Dos días pasan,

y-estaban,

                                                            Juan junto al-río, y de todos sus discípulos dos,

  1. y viendo a Jesús acercándose, dice: Ved el Cordero de Dios.
  2. Habiéndolo oído los dos discípulos aquellos, siguieron ambos a Jesús.
  3. Se volvió Jesús, y viendo que le-seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos entonces le dijeron: Rabino, que significa, hecha-la-traducción,

                                                                                                                                                                                                                                     Maestro, ¿dónde vives?

  1. Les dijo: Venid y veréis. Y fueron,

y vieron dónde vivía, y todo el día con él permanecieron.

                                           Eran como las diez.

  1. Era Andrés hermano de Simón Pedros,

uno de los dos discípulos de Juan que le oyeron,

                                                                                                                    y fueron con-él.

  1. Vio el primero a su propio hermano Simón, y le dijo: Encontramos al Mesías, que significa, hecha-la-traducción,

Cristos.

  1. Lo llevó junto a Jesús. Al verle Jesús le dijo: Tu eres Simón,

                                                                                                                                                                                               hijo de Juan, te llamarás Cefas, que significa Pedro.

  1. Al dia siguiente quiso partir para Galilea, y encontró a-Felipe, y viéndole le dijo Jesús: Sígueme sin-más.
  2. Era Felipe natural de Betsaida, la aldea de Andrés y Pedro.
  3. Vio Felipe a Natanael, y le dijo: Del que escribió Moisés en la-Torá, y los Profetas, encontramos,

                                                  Jesús, hijo de José, natural de Nazaret.

  1. Y le respondió Natanael: ¿Algo bueno puede salir de allí?

                          Le dijo Felipe: Ven y verás.

  1. Vio Jesus a Natanael que venía hacia él, y dijo:                            Ved un-verdadero Israelita, en quien no hay falsedad.
  2. Le dijo Natanael: ¿Cuándo me conociste? Respondió Jesús y le dijo: antes de-llamarte Felipe te vi,

                                         estando bajo la higuera, hace rato.

  1. Respondió Natanael y le dijo: Rabí,

                                                         tú eres el Hijo de Dios, tú eres Rey de Israel.

  1. Respondió Jesús y le dijo: ¿Sólo porque te-vi,

hace un rato donde los higos,

crees?

                                                             Mayores cosas tenéis-que-ver.

  1. Y le dijo: En-verdad en-verdad os digo, veréis los cielos abiertos, y a los ángeles de Dios, reverentes y postrados,

                                     en torno al-Hijo del Hombre.

…… Qué le vamos a hacer Juan 2 Original

………. La firma «SIMON».

……….Este segundo Capítulo tiene una estructura muy cerrada, con 10 Sumatoriales y dos Ianuales, que esperamos poder mostrar en un futuro no lejano. La firma de «SIMÓN» está seguida y se lee al revés. Como el Capítulo es corto, la firma abarca desde el primer versículo hasta el último

……….De modo que en esta firma hay  

3 letras “S”,

4 letras “I”,

3 letras “M”,

4 letras “O”

5 letras “N”

……… No obstante Juan 2 Original

……….Texto en griego.

……….El texto en griego viene a continuación. Hemos mantenido las palabras que fueron añadidas por los autores del Sinaíticus y del Alexandrinus, para que se aprecie cómo deformaban el texto y cambiaban la estructura del escrito primitivo de Eusebio. Terminado el texto en griego se comenta la labor de ambos escribas.

……. Sin embargo Juan 2 Original

Juan 1,35-51

Juan 2 Original

. Pero Juan 2 Original

……….Así pues, la traducción anterior reproduce la firma original, que se lee desde el final del Capítulo hacia el principio.

……….

……….Alteraciones y variantes.

……….

……….Veamos ahora la modificaciones que introducen los dos escribas, autores del Sinaíticus y del Alexandrinus. las palabras en negrita son exclusivas de uno de los dos escribas. Si están en azul, es que las pone Alexandrinus y en cambio Sinaíticus no las incluye en su texto. Si están en rojo, es al revés.

……….Como se ve, en general son partículas, que no alteran el sentido de la frase, pero cambian la estructura del texto original. Veamos los ejemplos por orden de aparición.

37. Sinaíticus escribe: Habiéndolo oído los dos discípulos aquellos, siguieron ambos a Jesús.

……….Alexandrinus escribe: Y habiéndolo oído los dos discípulos aquellos, siguieron ambos a Jesús.

  1. Sinaíticus escribe: Se volvió Jesús, y viendo que le-seguían, dijo: ¿Qué buscáis?

……….Alexandrinus escribe: Se volvió pues Jesús, y viendo que le-seguían, les dijo: ¿Qué buscáis?         

  1. Sinaíticus escribe: Era Andrés hermano de Simón Pedros, uno de los dos discípulos de Juan que le oyeron, …

………Alexandrinus escribe: Era pues Andrés hermano de Simón Pedros, uno de los dos discípulos aquellos de Juan que le oyeron, …

……..

……….Saben lo que hacen. No alteran el sentido de las frases, sólo modifican la estructura. Y ello a base de añadir, o eliminar, una palabra aquí, otra allá. Eso, repetido varias veces en cada Capítulo, como se puede ver, logra que las estructuras de una y otra «copia» no se parezcan en nada a la del escrito primitivo. Ésa era su labor.

………Finalmente, aquí defendemos que Eusebio se divertía enormemente preparando las firmas, e imaginando la que se iba a armar cuando sus firmas se descubrieran.

………. Sino Juan 2 Original

Siguiente artículo: Juan 4 Original

: Aunque Juan 2 Original

© Copyrigth Fernando Conde Torrens

. Juan 2 Original

……….Fernando Conde Torrens es autor de  «Año 303. Inventan el Cristianismo«, recientemente editado, «La Salud«, «El Grupo de Jerusalén«,»Simón, opera magna«,  y una serie de artículos sobre el mundo de las Ideas. En http://sofiaoriginals.com expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

6 comentarios en “Juan 2 Original. Juan 1,35-51”

  1. JUAN CARLOS dice:

    Hola Fernando, soy Juan Carlos. Ya hemos contactado otras veces, hace algun tiempo. Te envío un artículo muy interesante que he leído, sobre los evamgelios, hace poco.
    Te lo envío sin ánimo de contrariar ni disputar. Solo es para que puedas anlizarlo, como investigador y buscador de la verdad que eres, y me comentes tu opinión. Ya conozco tu postura, me refiero a que me des tu opinión sobre lo expuesto en el artículo.
    De nuevo un afectuoso saludo. El artículo es el siguiente:
    Por qué confiar en los cuatro Evangelios
    “Su popularidad es sorprendente. Han inspirado películas de presupuesto millonario […] y libros superventas […]. Se han incorporado a las creencias de sectas cristianas. Y hasta han dado lugar a nuevas religiones y teorías conspiratorias.” (SUPER INTERESSANTE, REVISTA BRASILEÑA)
    ¿QUÉ es lo que está causando tanto furor? Según dicha revista, se trata de un conjunto de pseudo evangelios, epístolas y apocalipsis descubiertos a mediados del siglo XX en Nag Hammadi y otros lugares de Egipto. Estos documentos están entre los llamados escritos gnósticos o apócrifos. (Nota 1)
    ¿Hubo una conspiración?
    La desconfianza que hoy en día siente la gente hacia la Biblia y las religiones tradicionales ha abonado el terreno para que crezca el interés por los escritos gnósticos o apócrifos. Como resultado, estos han influido profundamente en la opinión de muchas personas sobre las enseñanzas de Jesucristo y el cristianismo. Cierta revista señala: “El Evangelio según Tomás y otros [escritos] apócrifos apelan a los sentimientos de un grupo cada vez más numeroso: personas que se sienten atraídas por lo espiritual, pero desconfían de las religiones”. Por citar un caso, se calcula que tan solo en Brasil “existen por lo menos treinta grupos cuya ideología se basa en las obras apócrifas”.
    Desde que se descubrieron estos documentos, se ha extendido la teoría de que hubo una conspiración en el siglo IV para ocultar la verdad sobre Jesús. De acuerdo con esta hipótesis, la Iglesia Católica omitió ciertos relatos de su vida narrados en los escritos apócrifos y alteró pasajes de los cuatro Evangelios canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan). Según escribió Elaine Pagels, historiadora y profesora de Religión, “ahora empezamos a ver que lo que denominamos cristianismo —y lo que identificamos como tradición cristiana— en realidad representa sólo una pequeña selección de fuentes específicas, elegidas entre docenas de otras fuentes”.
    Esta autora no es la única especialista que opina que la fe cristiana no solo debería basarse en la Biblia, sino también en otras fuentes, como los documentos apócrifos. Por ejemplo, según se indicó en un documental de la cadena de televisión BBC, los escritos apócrifos presentan a María Magdalena como “maestra y guía espiritual de los demás discípulos; más que una discípula, era una apóstol a los apóstoles” (Bible Mysteries, “The Real Mary Magdalene” [Misterios bíblicos: La verdadera María Magdalena]). Hablando sobre este supuesto cometido de María Magdalena, el periodista Juan Arias escribió lo siguiente en el diario brasileño O Estado de S. Paulo: “Todo nos lleva a creer que, en sus inicios, el cristianismo fundado por Jesús era un movimiento profundamente ‘femenino’, pues las primeras iglesias eran las casas de las mujeres, donde oficiaban de sacerdotisas y obispas”.
    Como vemos, numerosas personas dan mucha más credibilidad a las obras apócrifas que a la propia Biblia. Pero eso hace surgir algunas cuestiones: ¿debe basarse la fe cristiana en estos escritos apócrifos? Cuando contradicen la Biblia, ¿a cuál debemos creer? Por otro lado, ¿es cierta la teoría de que, en el siglo IV, la Iglesia trató de ocultar dichos escritos y alteró lo que la Biblia narra sobre Jesús, María Magdalena y otros personajes? Para obtener respuestas, analicemos uno de los Evangelios canónicos: el Evangelio de Juan. ¿Existen pruebas de que fue alterado?

    El Evangelio de Juan bajo examen
    A comienzos del siglo XX se halló en Egipto un manuscrito del Evangelio de Juan. Este fragmento, que se conserva en la Biblioteca John Rylands, en Manchester (Inglaterra), se conoce como Papiro Rylands 457 (P52) y contiene lo que en las Biblias actuales corresponde a Juan 18:31-33, 37, 38. Se trata de un documento muy valioso, pues es el manuscrito más antiguo de las Escrituras Griegas Cristianas del que se tiene constancia. Se cree que fue escrito en torno al año 125 de nuestra era, unos veinticinco años después de la muerte del propio Juan. Pero lo más destacable es que concuerda casi exactamente con otros manuscritos posteriores. Además, el hecho de que para entonces ya hubiera llegado a Egipto una copia del Evangelio de Juan apoya la idea de que este apóstol realmente escribió dicho libro —tal y como indican las Escrituras— y que lo hizo en el siglo primero. Todo lo anterior demuestra que el Evangelio de Juan fue redactado por un testigo ocular.
    En contraste, los escritos apócrifos datan del siglo II en adelante, es decir, por lo menos cien años después de ocurrir los sucesos que narran. Algunos eruditos afirman que dichas obras se basan en tradiciones o en documentos anteriores, pero en realidad no existen pruebas que lo confirmen. Por lo tanto, la cuestión es: ¿qué testimonio merece más confianza: el de un testigo ocular o el de alguien que vivió un siglo después? La respuesta es evidente. (Nota 2)
    El Papiro Rylands 457 (P52), que es un fragmento del Evangelio de Juan que data del siglo II, se escribió solo unas décadas después del original
    ¿Y qué hay de la afirmación de que los Evangelios bíblicos fueron alterados para ocultar ciertos relatos de la vida de Jesús? En el caso del Evangelio de Juan, ¿hay alguna prueba de que haya sufrido algún cambio durante el siglo IV? Para averiguar la respuesta, hay que tener presente que una de las principales fuentes en que se basan las Biblias modernas es un manuscrito del siglo IV conocido como Vaticano 1209. Si en dicho siglo se hizo algún cambio, tendría que reflejarse en este documento. ¿Contamos con algún manuscrito más antiguo con el cual compararlo? Afortunadamente, disponemos de uno. Se trata del Bodmer XIV, XV (P75), que data de los años 175 al 225 y contiene la mayor parte de los Evangelios de Lucas y Juan. Al analizar ambos documentos, los eruditos no han hallado diferencias importantes. Dicho en otras palabras, el Manuscrito Vaticano 1209 demuestra que en el siglo IV no se hicieron cambios significativos en los relatos evangélicos.
    En realidad, no existen pruebas de que ninguno de los Evangelios haya sido modificado en el siglo IV. Tras examinar una colección de fragmentos hallados en Oxyrhynchos (Egipto), el investigador Peter M. Head, de la Universidad de Cambridge, escribió: “En líneas generales, estos manuscritos confirman el texto de los grandes unciales [documentos escritos con letras mayúsculas que datan del siglo IV en adelante], los cuales conforman la base de las ediciones críticas modernas. Al analizarlos, no encontramos nada que cambie radicalmente nuestra opinión sobre la forma en que se transmitió el texto del NT [Nuevo Testamento]”.

    Conclusiones
    A mediados del siglo II, los cuatro Evangelios ya gozaban de plena aceptación en el mundo cristiano. Así lo demuestra una célebre obra realizada por Taciano entre los años 160 y 175, que se conoce como el Diatessaron (término griego que significa “a través de [los] cuatro”). Dicha obra, que combinaba los relatos de los cuatro Evangelios canónicos, no utilizó como fuente ninguno de los “evangelios” gnósticos (véase el recuadro “En defensa de los Evangelios”). A finales del mismo siglo, el teólogo Ireneo afirmó que debía de haber cuatro Evangelios, pues eran “cuatro las regiones del mundo” y “cuatro los vientos principales”. Claro está, su comparación es discutible, pero demuestra que ya en aquel tiempo existían únicamente cuatro Evangelios canónicos.
    ¿Qué indican todos estos hechos? Que las Escrituras Griegas Cristianas —incluidos los cuatro Evangelios— no han cambiado esencialmente desde el siglo II. La realidad es que no existen pruebas de que en el siglo IV se tramara una conspiración para cambiar u ocultar parte alguna de las Escrituras divinamente inspiradas. De hecho, el biblista Bruce Metzger escribió: “A finales del siglo II, […] las diversas congregaciones de fieles —repartidas no solo por toda el área mediterránea, sino por la extensa zona entre las islas británicas y Mesopotamia— habían alcanzado un alto grado de acuerdo respecto a qué libros componían el Nuevo Testamento”.
    Tras analizar todo lo anterior, vemos lo oportuna que es la recomendación de dos grandes defensores de la Palabra de Dios, los apóstoles Pablo y Pedro. Ellos advirtieron a los cristianos de su tiempo que solo debían creer en aquello que ya se les había enseñado. En una ocasión, Pablo le escribió a Timoteo: “Guarda lo que ha sido depositado a tu cuidado, apartándote de las vanas palabrerías que violan lo que es santo, y de las contradicciones del falsamente llamado ‘conocimiento’. Por ostentar tal conocimiento algunos se han desviado de la fe”. Y Pedro afirmó: “No fue siguiendo cuentos falsos artificiosamente tramados como les hicimos conocer el poder y la presencia de nuestro Señor Jesucristo, sino por haber llegado a ser testigos oculares de su magnificencia” (1 Timoteo 6:20, 21; 2 Pedro 1:16).
    Hace siglos, el profeta Isaías dijo por inspiración divina: “La hierba verde se ha secado, la flor se ha marchitado; pero en cuanto a la palabra de nuestro Dios, durará hasta tiempo indefinido” (Isaías 40:8). Así pues, podemos estar seguros de que el Dios que inspiró las Santas Escrituras se ha encargado de protegerlas a lo largo del tiempo. Solo así se cumplirá su deseo de que “hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad” (1 Timoteo 2:4).
    En defensa de los Evangelios
    En los albores del cristianismo, algunos críticos pusieron en duda la credibilidad de los Evangelios, alegando que se contradecían entre sí. El escritor sirio Taciano, quien vivió aproximadamente entre los años 110 y 180, salió en defensa de los escritos bíblicos. Él creía que si los cuatro Evangelios se armonizaban y se fundían en un solo relato, se desvanecería cualquier supuesta contradicción.
    Así pues, comenzó a elaborar un libro que lograra ese objetivo. No se sabe si originalmente lo escribió en griego o en siríaco, pero sí que lo finalizó en torno al año 170. Esta obra se conoce como el Diatessaron, término griego que significa “a través de [los] cuatro”. Aunque no fue escrita por inspiración divina, tiene mucho interés para nosotros, como veremos a continuación.

    En el siglo XIX se extendió la idea de que los Evangelios se escribieron a partir de mediados del siglo II y que, por tanto, no tenían ningún valor histórico. Sin embargo, los manuscritos del Diatessaron que se han hallado desde entonces han demostrado más allá de toda duda que, para mediados del siglo II, los cuatro Evangelios canónicos ya eran muy conocidos y los únicos que gozaban de plena aceptación.
    Hablando acerca del descubrimiento del Diatessaron y de diversos comentarios sobre esta obra en árabe, armenio, griego y latín, el biblista sir Frederic Kenyon escribió: “Estos hallazgos han despejado cualquier duda sobre el Diatessaron y han demostrado que, para el año 170, los cuatro Evangelios canónicos tenían supremacía absoluta sobre todas las demás narraciones de la vida de nuestro Salvador”.
    Nota 1- Los términos gnóstico y apócrifo, de origen griego, suelen aludir a un “conocimiento secreto” y a algo “cuidadosamente ocultado”, respectivamente. Con ellos se describe a ciertas obras espurias o no canónicas que imitan los libros inspirados de las Escrituras Griegas Cristianas (los Evangelios, el libro de Hechos, las cartas y Revelación [Apocalipsis]).

    Nota 2- Otro factor que resta credibilidad a los escritos apócrifos es que se ha encontrado un número muy limitado de ejemplares. Por ejemplo, del Evangelio de María Magdalena solo se conservan dos fragmentos pequeños y otro de mayor tamaño al que le falta aproximadamente la mitad del texto original. Para colmo, existen diferencias notables entre ellos.

    Fuente del artículo: https://www.jw.org/es/publicaciones/revistas/wp20100301/confiar-en-los-cuatro-evangelios/#?insight%5Bsearch_id%5D=499e718b-f1a9-4c06-9f62-e5e61a0a438f&insight%5Bsearch_result_index%5D=1

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Hola Juan Carlos. ¡Ayyy …! Vivimos en dos galaxias distintas, empleamos dos paradigmas excluyentes. En tales circunstancias no podemos coincidir, ni entendernos, Juan Carlos.

      Yo no deseo que leas mi libro, porque veo preferible que cada cual siga su camino, con las convicciones de que se ha dotado en vida. Pero responderé a tus aportaciones de la manera más escueta posible, para no moverte. Aun siendo claro.

      “Desde que se descubrieron estos documentos, se ha extendido la teoría de que hubo una conspiración en el siglo IV para ocultar la verdad sobre Jesús.”

      Es lógico que personas «inquietas» de tu galaxia piensen así. Se acercan con ello un poquito a la Historia real. Porque los editores de todos los libros anteriores a Nicea crearon Evangelios y contra-Evangelios. Crearon supuestas herejías, desviaciones, etc. Nag Hammadi es un almacén perdido de obras anti-nicenas, anti-ortodoxas, escondidas a partir de Teodosio, año 400 y poco.

      “A comienzos del siglo XX se halló en Egipto un manuscrito del Evangelio de Juan. Este fragmento, que se conserva en la Biblioteca John Rylands, en Manchester (Inglaterra), se conoce como Papiro Rylands 457 (P52) y contiene lo que en las Biblias actuales corresponde a Juan 18:31-33, 37, 38. Se trata de un documento muy valioso, pues es el manuscrito más antiguo de las Escrituras Griegas Cristianas del que se tiene constancia. Se cree que fue escrito en torno al año 125 de nuestra era, unos veinticinco años después de la muerte del propio Juan. Pero lo más destacable es que concuerda casi exactamente con otros manuscritos posteriores.”

      Datado por … “paleografía”, por similitud de escritura. O sea, lo mismo que nada, no válido. Hay que datar por dataciones absolutas: Carbono 14 o Análisis Multiespectral, como hizo la National Geographic cuando quispo poner en valor su “Evangelios de Judas”. Hubiera sido absurdo que dijeran a todo el mundo: «Un señor que sabe mucho de paleogrfía asegura que es del siglo tal.» Y punto. Pero esos Métodos absolutos a los dueños de los pairos cristianos supuestamente anteriores a Nicea les da terror. ¿Por qué? Misterio para todos menos para los lectores de mi libro.

      “El Papiro Rylands 457 (P52), que es un fragmento del Evangelio de Juan que data del siglo II, se escribió solo unas décadas después del original .”

      Vale lo dicho arriba. Es curioso cómo no se menciona el método de datación. Se dice que está datado y punto. Ése es el truco.

      “¿Y qué hay de la afirmación de que los Evangelios bíblicos fueron alterados para ocultar ciertos relatos de la vida de Jesús? En el caso del Evangelio de Juan, ¿hay alguna prueba de que haya sufrido algún cambio durante el siglo IV? Para averiguar la respuesta, hay que tener presente que una de las principales fuentes en que se basan las Biblias modernas es un manuscrito del siglo IV conocido como Vaticano 1209. Si en dicho siglo se hizo algún cambio, tendría que reflejarse en este documento. ¿Contamos con algún manuscrito más antiguo con el cual compararlo? Afortunadamente, disponemos de uno. Se trata del Bodmer XIV, XV (P75), que data de los años 175 al 225 y contiene la mayor parte de los Evangelios de Lucas y Juan. Al analizar ambos documentos, los eruditos no han hallado diferencias importantes. Dicho en otras palabras, el Manuscrito Vaticano 1209 demuestra que en el siglo IV no se hicieron cambios significativos en los relatos evangélicos.”

      Te tranquilizo, no hay ninguna alteración del texto evangélico para ocultar nada. Todo (canónicos, apócrifos, Taciano, Tertuliano, Hermias, Teófilo de Antioquía, La Didajé, El Pastor de Hermas, Ignacio de Antioquia, testimonio flaviano de Flavio Josefo, Carta de Plinio citando cristianos, … ) todo fue redactado por el equipo redactor, Lactancio y Eusebio de Cesarea. [Esta es mi galaxia.]

      Los que sospechan de conspiraciones a la vista de ciertas incongruencias viven en tu galaxia, pero no pueden hallar la verdadera causa de lo sucedido si no abandonan la galaxia equivocada. Por eso lanzan la hipótesis de la modificación. No la hubo. Pero los de tu galaxia no pueden aportar como prueba de que no hubo confabulación un documento hecho dentro de la confabulación (P52), pero datado por un cómplice de la confabulación de manera interesada (por similitud de letra) para ocultar la confabulación. La confabulación empleó letra de siglos atrás para escribir sus falsificaciones; no iban a hacerlo con letra del siglo cuarto, por favor … Un poco lío, desde luego.

      “A mediados del siglo II, los cuatro Evangelios ya gozaban de plena aceptación en el mundo cristiano. Así lo demuestra una célebre obra realizada por Taciano entre los años 160 y 175, que se conoce como el Diatessaron (término griego que significa “a través de [los] cuatro”). Dicha obra, que combinaba los relatos de los cuatro Evangelios canónicos, no utilizó como fuente ninguno de los “evangelios” gnósticos (véase el recuadro “En defensa de los Evangelios”). A finales del mismo siglo, el teólogo Ireneo afirmó que debía de haber cuatro Evangelios, pues eran “cuatro las regiones del mundo” y “cuatro los vientos principales”. Claro está, su comparación es discutible, pero demuestra que ya en aquel tiempo existían únicamente cuatro Evangelios canónicos.”

      Los Reyes este año me han regalado un Diatesaron editado en 1.799. Lo tengo en las manos. Otro libro escrito por Eusebio. Adjunto portada.

      ¿Qué indican todos estos hechos? Que las Escrituras Griegas Cristianas —incluidos los cuatro Evangelios— no han cambiado esencialmente desde el siglo II. La realidad es que no existen pruebas de que en el siglo IV se tramara una conspiración para cambiar u ocultar parte alguna de las Escrituras divinamente inspiradas.”

      La conclusión es equivocada porque mezcla ideas de ambas galaxias y acepta pruebas trucadas.

      “En los albores del cristianismo, algunos críticos pusieron en duda la credibilidad de los Evangelios, alegando que se contradecían entre sí. El escritor sirio Taciano, quien vivió aproximadamente entre los años 110 y 180, salió en defensa de los escritos bíblicos. Él creía que si los cuatro Evangelios se armonizaban y se fundían en un solo relato, se desvanecería cualquier supuesta contradicción.“

      Taciano no existió, fue otra obra más de Eusebio de Cesarea o de Lactancio, entre el año 313 y 324.

      Lo dicho, Juan Carlos, en tu galaxia nunca saldrás del no saber qué pasó. Todo el material que hay en tu galaxia es un producto más de la confabulación que se da por bueno, por verídico. Con esas bases, toda conclusión está viciada desde el origen, lo siento.

      Un sicero abrazo.

      Fernando

  2. Luis Javier Barajas Valencia dice:

    Felicidades Fernando, ya vi que las pruebas estan entre lineas. Hace muchos años en Guadalajara Jalisco Mexico en una asociacion civil llamada ASCANSI nos enseñaron a buscar la informacion entre lineas, te felicito has hecho un excelente trabajo

    1. Hola, Luis Javier. No estoy seguro de a qué pruebas te refieres, ni de si has leído el libro, pero agradezco tu felicitación. Si lo has leído, ya habrás visto la cantidad de cosas ocultas que nos reservan los escritos antiguos. Un cordial abrazo.

  3. Hola Dr Conde:En Isis sin Velo,la Condesa Blavastski :por medio de su facultad extrasensorial que, se dice era muy aguda(vision remota),dice que en el Concilio de Nicea, un grupo de mentecaros se reunieron para determinar que Evangelios eran los legitimos entre tantos que habian.Los pusieron todos en encima de un altar e impetraron al Altisimo que cayeran todos los falsos al piso y quedaran los verdaderos .Que fueron los Canonicos.Pregunta la Blavastski.¿Quien se quedo con la llave esa noche?

    1. Fernando Conde Torrens dice:

      Hola Roberto: Madame Blavastski murió en 1.891. Había nacido en 1.831.

      En Nicea, en el año 325, Constantino se propuso implantar el Cristianismo en Oriente, que había conquistado hacía 2 años. Y siguió el modelo de lo que había hecho en Arlès (Galias) 11 años antes. Con la diferencia de que en Arlès todo salió a pedir de boca, pilló a todos por sorpresa. Pero 11 años después, en Oriente, surgieron contestatarios, encabezados por Eusebio y Arrio. Lo de tirarlos al aire es una leyenda poco creíble, porque un Evangelio se escribía en varios rollos, o en un códice que pesaba unos pocos kilos, y no se podía hacer lo mismo que con unas cuartillas. Además, no hubo ninguna discusión sobre falsos o verdaderos, porque sólo se iban a divulgar los que se calificarían de verdaderos, los canónicos. Y eso está probado de manera documental, que nadie ha rebatido. Todas las historias anteriores hay que olvidarlas, porque han quedado superadas, son el viejo paradigma, la historia oficial y las ideas de quienes lucharon contra ellas en base a no saber qué pasó realmente.

      Un cordial saludo.

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