Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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La Escuela de la Vida

………. Supongamos que la Vida fuera como una Escuela, o un Colegio, o una Universidad. Y que cada ser humano tuviera que alcanzar el último grado que se imparte en ese Centro de Enseñanza. Todos los que van a la Escuela comienzan por el Primer Curso, el más elemental. Empezamos todos nuestro primer Curso en la Escuela de la Vida.


………. Cuando vinimos por primera vez, elegimos sexo. Íbamos a ser hembras, con lo que desarrollaríamos nuestra componente sentimental, para cuidar a la prole, o podíamos ser varones, y tendríamos que desarrollar nuestra astucia, para ser más listos que los animales que debíamos cazar. Los decididos y amantes del riesgo elegirían varón. Los pacíficos elegirían hembra.


………. Ese Primer Curso grabó nuestra incipiente personalidad y al finalizar ese Primer Curso, las hembras habían practicado con su corazón y se habían vuelto seres primordialmente sentimentales. Los varones, por el contrario, debían ser inflexibles con la caza, perseguirla y darle muerte, para así poder alimentar a la tribu. Su bagaje sentimental era mínimo, por no necesario, ni practicado. Ellos no se ocuparon casi nunca de la prole, que era asunto de las mujeres. Mujeres que les esperaban con ansiedad, para saber si habría de comer los próximos días. No sería extraño que de allí surgiera ese complejo de superioridad masculina, que, extendido a lo que no debía y exagerado, tanto daño iba a causar al resto de la tribu.

………. Ellos practicaron mucho con la mente lógica. Unos alcanzaron mayor desarrollo de la mente lógica que otros. Y así acabó el Primer Curso, la primera encarnación como seres humanos. Eran tiempo duros aquellos. Hacía frío, mucho frío. En muchas ocasiones la subsistencia dependía de la caza y, por tanto, no estaba garantizada. Por eso los hombres se dedicaban exclusivamente a cazar y sólo desarrollaban la mente lógica, la que aquí llamamos mente inferior.

………. El mundo era brutal, despiadado, primitivo. Triunfaba la violencia, la fuerza bruta, el abuso de poder. Por eso en ese período no se lograron grandes avances evolutivos.

………. Se fijó lo que llamamos “idiosincrasia” del sujeto, su estructura esencial, si tendría para lo sucesivo un marcado carácter mental, o sería, en cambio, un ser predominantemente sentimental. Los primeros eran del género masculino. Las segundas, del género femenino. Se acabo el Curso, llegó el Verano, y todos los alumnos que habían pasado por el Primer Curso se fueron de vacaciones, pasaron a la Dimensión atemporal.

………. Se suele llamar “filum” al conjunto de individuos – alumnos en el ejemplo – que  forman la especie “homo”, al total de seres humanos que existen. ¿Cuántos individuos forman el “filum” de los humanos?


………. Cálculos realizados hace ahora treinta años, en 1.985, dan la cifra de 12.000 millones de alumnos. Ésos son lo que deben pasar, uno por uno, por el Curso Primero de la Escuela de la Vida. Como la capacidad de la Escuela es reducida – y antiguamente era mucho más reducida que en la actualidad – los que han pasado ya por dicho Curso deben guardar unas largas vacaciones, hasta que todos sus congéneres han tenido la ocasión de tener la experiencia de ser humanos por primera vez.

Hoy vamos a tratar de describir los períodos de aprendizaje, el tiempo que se pasa en la Escuela de la Vida. En otro momento procuraremos describir lo que sucede en los largos períodos de vacaciones, o períodos entre-vidas, o el Más Allá.

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La Escuela de la Vida

    La Escuela de la Vida

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Ya hemos adelantado que el total de pupitres que había en la Escuela de la Vida cuando se daba el Primer Curso eran escasos. Por eso a los 12.000.000.000 de alumnos les costaron miles y miles de años pasar por el obligado Primer Curso de la Vida. Pero eso no influyó en los que habían “cursado”  ya tales estudios y esperaban en la Dimensión Atemporal, porque para ellos el tiempo no existe, viven en el No-Tiempo.

Cuando los últimos miles de seres iban descendiendo para tener su primera experiencia humana en el Primer Curso de la Vida, los que debían preparar su segunda experiencia, asistiendo al Segundo Curso de la Vida, debieron plantearse con qué sexo iban a desembarcar de nuevo en la Vida. La mayor parte de los varones eligieron volver al Segundo Curso como varones y seguir empleando las cualidades que mejor conocían, las facultades mentales. Sólo unos pocos, que ya habían desarrollado con gran aprovechamiento las facultades mentales eligieron volver con el sexo opuesto, como hembras. Fueron líderes entre las escasas mujeres de su entorno y desarrollaron las cualidades sentimentales, logrando así un buen funcionamiento tanto en el campo mental como en el sentimental.

La mayor parte de las hembras, que habían desarrollado en su anterior Curso las facultades sentimentales, repitieron como mujeres en su Segundo Curso de la Vida. Y siguieron desarrollando sus facultades sentimentales. Las que alcanzaron un óptimo aprovechamiento en el campo sentimental comenzaron a tener facultades sensitivas, es decir, comenzaron a ser capaces de percibir señales de Dimensiones más sutiles que la material. O dicho de otra manera, comenzaron a ser capaces de conectar por la vía del sentir con los humanos que habitaban entre mundos, con los que moraban en la Dimensión del No-Tiempo.

Porque, contrariamente a los que se piensa, los humanos que existen en el Más Allá no llevan una existencia estática, neutra, anodina, ni aburrida y pasiva, sino que están plenamente activos. Y se interesan, observan, conviven y acceden con frecuencia a la Dimensión material de la Vida, con intención de ayudar a aquéllos con los que han convivido en su anterior existencia.

Ni los plenamente mentales, ni los plenamente sentimentales son capaces, o están preparados, para conectar o interactuar con los seres desencarnados. Eso sólo lo pueden hacer los sentimentales que han llegado a ser sensitivos. El instrumento de que se sirven para esta conexión es el Cuerpo Superior, que, por ser Sutil, tiene capacidad para visitar la Dimensión Sutil, que es la de los humanos desencarnados, o en el No-Tiempo.

Ya está dicho aquí que los alumnos de la Escuela de la Vida operan con los tres cuerpos inferiores, que son temporales, y también duales, que se pueden equivocar: El cuerpo físico inferior, el corazón sensible inferior, y la mente lógica inferior. Y al mismo tiempo y a través de ellos – es decir, controlándolos – pueden desarrollar asimismo los Cuerpos o Facultades Superiores, o Sutiles, la Mente Superior, el Corazón Superior – o Fondo – y el Cuerpo Superior.

Adelantemos – aunque volveremos sobre esto en futuros artículos – que las Facultades Superiores son las propias de la Plenitud Divina, y son las que poseen en exclusiva los seres residentes en el No-Tiempo. De ahí que sean la manera de conectar con lo que ellos conocen, experimentan y vivencian. Lo primero, con la Mente Superior; lo segundo, con el Corazón Superior, y lo tercero, con el Cuerpo Superior.

. La Escuela de la Vida 1
Siguiente artículo: La Escuela de la Vida 2.

.. La Escuela de la Vida 1

………. Fernando Conde Torrens es autor de «Año 303. Inventan le Cristianismo», recientemente editado,  «Simón, opera magna«, «El Grupo de Jerusalén«, «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En  http://sofiaoriginals.com

expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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