Escuela virtual de Sabiduría de Pamplona.

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Tertulia con Lucas

Tertulia con Lucas, el 16-12-2.011

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        Estimado Sr. Lucas, me veo obligado a montar una Tertulia con su intervención, ya que mi respuesta a su comunicación, que es larga, (eso no es un inconveniente, en lo que  mí respecta) va a ser todavía más larga y leer eso en el blog resulta demasiado monótono.

        Como siempre se hace, primero su intervención y yo le respondo idea a idea. Le voy a requerir que haga Vd. lo propio con mis argumentos, o la discusión queda muerta, si no hay continuidad en la argumentación.

        La comunicación de Lucas:

Bien, vale, me he podido equivocar en lo del orden de las firmas.

También reconozco mi ignorancia en esoterismo, en lo que es usted una autoridad.

Una de las páginas que he leído es la página que se titula «Analizando firmas 9»

Supongo que negará la evidencia, pero es muy sencillo.

En esta página dice que en Marcos 13 hay versículos interpolados.

¿Razonamiento? Primero ha puesto una conclusión: La firma de Simón.

Los datos (los versículos) no encajan con la conclusión establecida a priori invirtiendo el método científico.

Resultado: Se tergiversan los datos y se dice arbitrariamente que los versículos que no encajan con la conclusión son interpolados.

Las ciencias son interdisciplinares. Imagino que en su trabajo necesitará de la Física, la Química, las Matemáticas, etc.

Para hablar de lo que habla en este blog, usted se limita a jugar a buscar acrósticos y a calificar de interpolaciones los versículos que no encajan con su a priori.

¿No se le ha ocurrido que debería dialogar con la Historia y la Filología? Usted afirma arbitrariamente que los Evangelios son de una persona (o de dos). Un filólogo (yo no lo soy) le puede dejar K.O. porque se nota a la legua que están escritos por más de 4 autores.

Y también debería tener un diálogo con la Historia y explicar por qué los Evangelios (supuestamente escritos como parte de una monstruosa conspiración) son adversarios teológicos entre sí. No solo hay entre ellos contradicciones en cuanto a los hechos o algunos dichos, sino que hay profundas diferencias teológicas.

Es gracioso que me tache de superficial alguien que no tiene en cuenta en sus «análisis» la Filología o la Historia (además de despreciar arbitrariamente la Paleografía) y sólo juega a buscar acrónimos.

También debería dialogar con la Historia y aportar una PRUEBA de que Constantino ordenó redactar el Nuevo Testamento.

O por qué los Evangelios contienen profecías fallidas, además de profecías ex eventu.

Su obra no es Ciencia sino esoterismo puro y duro. Y, suponiendo que lo de las firmas pudiese tener algún fundamento (que no lo tiene, es arbitrario, como se ve al rechazar los versículos que no encajan con su «teoría»), debería tener en cuenta el primer manuscrito, cuando lo que tenemos ahora son copias de copias.

Saludos

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Tertulia con Lucas
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        La respuesta sería la que sigue:

        Sobre su mención al “esoterismo, en lo que es usted una autoridad.” Dice de “esoterismo” y “esotérico” mi Diccionario Espasa Quince:

                        Esotérico: Oculto, reservado. “Dícese de la doctrina que los filósofos antiguos no comunicaban sino a corto número de sus discípulos.

                        Esoterismo: “Calidad o doctrina de lo esotérico.”

        Y no hay más acepciones en la versión que yo manejo. Oculto, reservado, sólo comunicado a unos pocos. ¿Qué tiene que ver eso conmigo? Tan pronto averigüé cosas extrañas sobre los Evangelios lo escribí bien detallado en un libro (El Grupo de Jerusalén) y la continuación en otro (Simon opera magna). Además, desde el día que saqué a la luz el segundo libro, colgué de la red un blog con detalles mil sobre aspectos que no habían cabido en el libro. He respondido a todo detractor, que, como Vd. ha enviado mensajes a dicho blog. ¿Dónde está la ocultación, la reserva o la limitación a unos pocos?

        Me da la impresión de que acusar a alguien de ser «esotérico» se ha convertido, hoy y en ciertos círculos, en algo peyorativo, algo así como decirle que es un chapuza, que es manipulador, marrullero, acientífico, en suma, un tramposo. La animo a aplicar el Diccionario y llamar a cada cosa por su nombre, Sr. Lucas.

        Sobre “Analizando firmas 9”. Y sobre el asunto de las firmas o de los acrósticos. Lo dije en su día y lo he repetido alguna otra vez, una de ellas en «Tertulia con CV» más recientemente, abandono el argumento de las firmas. Las que descubrí eran debidas al azar. Sigo buscando las que creo que hay, pero no las empleo como argumento, por no estar seguro de encontrarlas algún día.

        No voy a borrar ningún artículo del blog, aun sabiendo que no acierto en la postura que en su día defendí. Hay muchas cosas más, además de las firmas en forma de acróstico. Y eso sigue siendo válido. Por tanto, dejemos las firmas a un lado, pues ya he reconocido hace … años, que las encontradas son fruto del azar.

        Entiendo, no obstante, que no haya encontrado los pasajes donde he dicho eso, dada la extensión del blog. Pero sépalo en lo sucesivo.

        Sobre “… debería dialogar con la Historia y la Filología” Sr. Lucas, lo he hecho. El que no acepte la versión de la Historia en lo que se refiere a la redacción del NT (Nuevo Testamento = Evangelios+Hechos+Pablo+Cartas+Apocalipsis) no significa que deje la Historia a un lado, que no le haga caso.

        Dice “Vd. afirma arbitrariamente que los Evangelios son de una o dos personas.” Si no ha estudiado todos los argumentos que expongo en los dos libros, Sr. Lucas, me parece que lo arbitrario es calificar de tal mis afirmaciones. Procuraré ser educado en mi respuesta, pero diría que tiene dos opciones:

        1ª. Entrar a fondo en lo que yo he editado y luego proseguir como detractor, hacerme – vía este blog-una enmienda a la totalidad o/y a los puntos en que a su juicio yerro, esta vez sabiendo la totalidad de mis argumentos.

        2ª. Si no le apetece, le da pereza, no tiene tiempo o tiene otras cosas más importantes que hacer, callarse.

        Estoy ya un poco cansado, Sr. Lucas. Cuando publiqué los dos libros, otro detractor me argumentó que no estaba suficientemente claro el Método con el que había llegado a mis conclusiones, que no se entendía con lo que en el libro primero se decía. Bien, acepté la sugerencia y formé un apartado, Tesis, dedicando 16 artículos a explicar con todo detalle los instrumentos del Método que llamé Filológico. No he estudiado Filología, sólo tengo acceso al sentido común. Lo tiene en este enlace. Y otros 32 artículos al Método del Algoritmo, también usado para separar etapas redaccionales. Con ejemplos, en este otro enlace.

        Olvidémonos del Método de las firmas, hay otros dos Métodos y con ellos se logran resultados muy notables. Nadie quiere saber nada de esos dos Métodos. El detractor que los pidió … desapareció, nunca más se supo.

        Sr. Lucas, si no ha leído los libros, ni ha estudiado, analizado y criticado mis instrumentos, que están en “Tesis” de este blog … ¿cómo puede afirmar, categórico, que arbitrariamente mantengo una conclusión dada?

       Dice: “Un filólogo (yo no lo soy) le puede dejar K.O. porque se nota a la legua que están escritos por más de 4 autores”.

        «Me río yo, Sr. Lucas». No ha habido ningún estudio filológico del Nuevo Testamento, ninguno. Han hecho estudios filológicos de la Regla de la Comunidad de Qumrán, la hicieron a los veinte o treinta años de los hallazgos. No hay ninguna cosa así del Nuevo Testamento. Tengo entendido que se ha hecho un estudio filológico de “Tirant lo Blanch”, un libro en catalán sobre un caballero catalán que apoyó al Emperador de Constantinopla. Sobre temas nimios, sí. Sobre los Evangelios y el NT, jamás.

        Esto es como el Carbono 14. A lo de Qumrán, sí. Al Evangelios de Judas, sí. A los papiros neotestamentarios «anteriores» a Nicea, nunca.

        Hay un detalle de su misiva que me produce gran placer leer. Cuando define lo que defiendo como “parte de una monstruosa conspiración”. Porque sería eso, conspiración y además, monstruosa. Pero si algún día se demostrara que este humilde bloguero tenía razón , me parece que le tratarán de quitar importancia, como al testimonio flaviano. (“bueno … un poco interpoladillo sí que estaba …, pero poca cosa«). Lo grave no es que un cristiano piadoso meta unas glosas en una copia nueva que está haciendo. Lo grave es que desaparezcan todos los ejemplares que no sean esa bendita copia, Sr. Lucas.

        (A) Me pide de nuevo que explique por qué lo hicieron bien, no calcando un Evangelio de otro, metiendo noticias algo contradictorias, etc. Porque uno, Eusebio, era historiador y sabía que las fuentes históricas de entonces nunca eran coincidentes, sino que la transmisión de noticias de la época era mucho más anárquica que hoy en día. De haber hecho lo que Vd. apunta como positivo … hubiera sido negativo; a las pruebas me remito. No necesito justificarle el método de los falsificadores, haciendo lo que hicieron, si fue falsificación. Y si no lo fue, tampoco puedo, así que ¿no me pide un imposible?

        Lo de que «no tengo en cuenta la Historia» es imaginación suya, Sr. Lucas. No por repetirlo muchas veces va a lograr que sea cierto. No he encontrado la prueba de que Constantino mandó inventar ex novo la historia de la doctrina que quería para su Imperio. Habrá que basarse en deducciones, porque sinceramente no creo que pueda aparecer un documento, firmado por Constantino, donde confiese la peor jugada de su vida.

        Sobre la razón de «Profecías fallidas y vaticina ex eventu«: Estos segundos, porque eran frecuentísimos, dada la mentalidad mágica de gran parte de la población, y los que jugaban (empleo su vocabulario) a hacer de santones se aprovechaban de esa credulidad. Véase el Libro de Daniel. Para profecías fallidas, véase (A) dos párrafos más arriba.

        Sobre lo de “el primer manuscrito, cuando lo que tenemos ahora son copias de copias.” ¿Ve lo difícil que es el tema de mi investigación, Sr. Lucas? Ni siquiera es seguro que pueda algún día conocerse todo el proceso, por la dificultad del material disponible, pasados tantos siglos. Y si, además, los argumentos que doy no los lee … ¿qué queda de su crítica?

        Si particularmente me manda su dirección postal le remitiré los dos libros. En un artículo de este blog dije que tenía reservados 50 ejemplares de cada uno para quien me los pida con ánimo de estudio. Si le mando a Vd. los dos que le ofrezco, me quedarán 49 todavía.

        Adiós, Sr. Lucas.

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Enlace con el próximo día.

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……….  Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En http://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.

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