«La razón de nuestro análisis Mundo helenístico 71» explica por qué nos detenemos tanto en el análisis del mundo helenístico, mundo en el que el nuestro hunde sus raíces.
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© Copyrigth Fernando Conde Torrens, el lunes 6-2-2.012
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Tal vez algún lector se extrañe de que dediquemos tantos artículos a esto del mundo helenístico. Y lo que nos queda aún … Hoy trataremos de aclararlo. Porque somos herederos de ese mundo. Y en el camino hemos superado algunos aspectos que ellos, los helenísticos, no superaron, y hemos caído en agujeros que ellos ya habían superado. Ya hemos dicho que nuestro objetivo, al incluir en el blog la Historia, es para aprender de ella.
Lo primero que debemos hacer es distinguir las características de los diversos pueblos: Hay pueblos conquistadores, por ejemplo, los macedonios con Filipo II, los romanos … Pueblos que se centran en formar un Imperio. Y lo logran, porque es el esfuerzo constante de generaciones y generaciones, insistentemente, con una educación que se mama en la cuna, que se inculca en la niñez, con ejemplos que luego el joven trata de emular, porque es lo que se valora entre sus mayores, y es lo que se espera de que él haga cuando sea mayor, imitar a los ancestros, que dieron la vida por la idea.
Y no sólo eso, las oportunidades para encontrar un puesto idóneo, en estos pueblos, son máximas en la carrera de las armas; es para lo que la demanda de trabajo es más amplia, más prometedora. Todo está organizado para que los jóvenes se incorporen a la idea de aumentar y ampliar el Imperio. Eso hace que los pueblos que montan su Imperio, y durante tal proceso, no se dedican a ampliar su cultura, al mundo de las Ideas, al mundo de la Literatura, de las Artes, de la creación y la búsqueda. Eso han de hacerlo otro tipo de pueblos, pueblos que no se dedican a formar un Imperio.
Así, los griegos no formaron Imperio alguno. No podemos evitar cierta sonrisa cuando algún historiador, al menos de nombre, hace referencia al «imperio ateniense», como si en el siglo de Pericles, el siglo V AEC., entre el año 499, cuando la derrota de los persas en Salamina y Platea el año 480, y el 400, más o menos con la muerte de Sócrates, Atenas hubiera formado un Imperio. Los griegos se defendieron del asalto de un Imperio, el Persa. Y para seguir unidos crearon la Liga de Delos. Atenas llegó a ser la cabeza de la Liga, pero los demás ciudades griegas no formaban parte de la Liga sino como aliados. Además, en el gallinero, que no Imperio, heleno había dos gallos, Atenas y Esparta, y las rivalidades entre ellos condujeron a las Guerras del Peloponeso, entre 431 y 404, prueba clara de que lo de Atenas no era un Imperio, sino una Confederación de iguales, con capacidad para admitir el liderazgo de Atenas o no hacerlo, como fue el caso. Borrado el falso fantasma del imaginario «imperio ateniense», no cabe sino tomar a los griegos de la Antigüedad como el pueblo que logró grandes logros en el mundo de las Ideas, del Arte, de la Literatura y la Arquitectura. Los cimentadores de la cultura occidental.
Los helenos no se unieron cuando debían, destruyeron su unión cuando no debían, y se debilitaron con ello. Hicieron posible que los macedonios, sus vecinos del Norte, los vencieran y conquistaran. Ésa fue la labor de Filipo II, Alejandro Magno y sus generales, los Diádocos, según hemos visto con detalle en esta Web. De modo que los macedonios no fueron un pueblo de pensadores, descubridores, científicos, literatos, ni artistas; fueron guerreros. Y se esparcieron por todo el Oriente, y formaron Imperios. En la época que consideramos, desde el inicio del siglo V hasta el cambio de era, todo Oriente estuvo bajo el poder del Imperio Persa o bajo el poder de los Imperios nacidos de las cenizas del de Alejandro Magno.
Pero, cosa que siempre sucede en la Historia, todo lo que un pueblo guerrero conquistador, forjador de un Imperio, puede hacer es hacerse con el territorio de los pueblos vencidos, sus paulatinamente inmediatos vecinos. Como los griegos tenían mucha más cultura, conocimientos y saber que los macedonios, éstos adoptaron el acervo de cultura griego. El mundo helenístico es el mundo griego expandido por el cercano, y no tan cercano, Oriente. Y estamos analizando con detalle la modificación que las costumbres de las polis griegas en pleno siglo V AEC. sufrieron a lo largo de los pocos siglos, el III, el II y el I AEC., en que conocieron la expansión hacia el Este.
Cierto que paulatinamente Roma aparecerá en el Adriático, en el Egeo y en todo el Mediterráneo, hasta el Eúfrates. Pero es que Roma es un pueblo forjador de Imperios. Y se repetirá la historia: Adoptará las costumbres, leyes, artes, lengua culta, textos y arquitectura que había en el mundo helenístico, porque ellos, los romanos, no podían ni compararse con el esplendor de la cultura helenística.
Y nosotros, los países de Europa Occidental, somos herederos de Roma, salvo los norteños, que también eran invasores, conquistadores y forjadores, no de Imperios, sino de reinos, porque eran muchos y no una nación unida bajo un solo rey. Y en la invasión del Imperio romano por los bárbaros del Norte – siempre desde la perspectiva de los romanos invadidos – volvió a darse la constante universal de tomar los conquistadores la cultura de los sometidos, por ser ésta muy superior. Y, en este caso, no sólo la cultura, también las creencias, la religión. Porque ya en el Imperio romano del siglo IV EC (Era Común) se había perdido lo que aquí llamamos «la democracia divina», y habíamos sido conducidos al monolitismo religioso.
De modo que nos interesa ver en detalle la forma de vida del mundo helenístico porque, muy en la base, es nuestro cimiento común. Porque se va a mantener invariable, si bien con retoques, cuando los romanos invadan el mundo helenístico y cuando, más tarde, los, digamos, europeos del Norte invadan a sus vecinos del Sur, el próspero, rico, fértil y apetitoso Imperio Romano.
Cierto que nos invadirán también los árabes, que llegaron hasta los Campos Cataláunicos, en Chalons, en el Nordeste de Francia, a la altura de París, para ser allí derrotados por Carlos Martel el año 732. Y de España también serían expulsados, como en una moderna Platea, aunque en fecha tan reciente como 1.492, por lo que sobreviviría en la Europa Occidental la cultura heredada de nuestros ancestros, con los griego a la cabeza, a través de macedonios, romanos y norteños.
De ningún otro campo vamos a sacar más enseñanza y llegar a más lúcidas conclusiones que analizando cómo era el mundo helenístico, tras haber analizado cómo era el mundo heleno, o griego del siglo VI y V AEC., cosa que también hemos hecho.
Esperemos que con lo dicho quede claro el interés que tiene, para nuestra comprensión no sólo de la Historia sino, y sobre todo, de nuestro presente, el estudio concienzudo del mundo helenístico; no sólo las costumbres, licencias y pecadillos de sus monarcas, sino la forma de vivir de aquella época, las ideas que fueron abriéndose camino y la necesidad o no de un cambio en la forma de conducirse las conciencias de las gentes, tema por el que tenemos una debilidad innata.
Y como del Imperio Romano hemos hablado, bueno será reproducir un mapa del mismo, sacado de otro Atlas antiguo, editado a primero del siglo XX.
Imperio Romano en tiempos de Trajano

(Fuente: Longman´s Atlas of Ancient Geography. New York, London and Bombay, 1.902.)
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Hemos tenido que empequeñecer el mapa para que cupiera en la pantalla. De no hacerlo, luce así y se puede ver con más detalle la zona que interese.
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Imperio Romano en tiempos de Trajano

(Fuente: Longman´s Atlas of Ancient Geography. New York, London and Bombay, 1.902.)
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Enlace con el próximo día: El Conocimiento en Egipto. Mundo helenístico 72.
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………. Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En https://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.
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