Paternidad responsable 2 en el mundo helenístico 88
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© Copyrigth Fernando Conde Torrens el viernes 16-3-2.012
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Estadísticas actuales mantienen que para el mantenimiento de la población de un colectivo dado, debe haber una media de tres hijos por familia. Por ello, la población autóctona griega disminuyo considerablemente allá por el año 100 AEC. Grecia se había excedido en sus precauciones contra el azote secular, el hambre. Durante todo este tiempo no se alzó ninguna voz en contra del infanticidio desde el punto de vista moral. Sólo bajo el Imperio Romano y con Musonio (hacia 25–100) y poco después Epicteto (55–135) se empezó a condenar esta práctica, si bien hay que tener en cuenta que las condiciones habían mejorado, como hemos de ver. También de esta regla general, de limitar el número de hijos, incluso de hijos varones, hubo excepciones, si bien, interesadas.
Así, Filipo V, y después de Cinoscéfalos (año 197 AEC.), en que resultó derrotado por los romanos, y por razones militares, se propuso cortar con la situación y promover las familias con muchos hijos. Llegó a aumentar el ejército macedonio en un 50 %, no con estas medidas, claro está, sino a base de mercenarios. Fue mucho más tarde, bajo los Antoninos, ya bajo el Imperio Romano, en el siglo II EC., cuando al fin una ciudad griega, Tebas, declaró ilegal la práctica del infanticidio: La mentalidad general estaba empujando hacia tal cambio de criterio.
Hay que decir que otra excepción a la práctica de terminar con algunos hijos recién nacidos fue el pueblo judío, que nunca la practicó.
Un detalle que tiene relación con cuanto venimos analizando, la despoblación, es la longitud de las murallas de una ciudad. Pero no por una mayor o menor natalidad de sus mujeres, sino más bien por circunstancias peculiares de la propia ciudad. Si una ciudad se enfrentaba a un monarca y perdía la guerra, podía quedarse despoblada, por ser sus habitantes vendidos como esclavos. Tal fue el caso de Tebas bajo Alejandro, como ya sabemos. Hubo otros casos relativamente similares. Así, la ciudad de Larisa, perteneciente a la Liga Etolia y líder de la misma en su enfrentamiento a Filipo V, quedó medio despoblada tras su derrota, máxime cuando se exiló a los partidarios de la Liga que había sobrevivido.
Lo mismo le sucedió a Heraclea de Latmos, o simplemente Latmos, en el mapa que sigue, al pie de los Montes Latmos y a la orilla del Egeo, al fondo del Sinus Latmicus, como no podía ser menos. Latmos se vio obligada a reducir a la mitad su superficie protegida por las murallas, que de unos 300 acres en el 285 AEC. pasaron a ser de sólo 150 acres (un acre = algo más de 4.000 metros cuadrados) sólo una docena de años después, y ello porque el general que se quedó con el territorio decidió fundar una capital con su nombre no lejos de Latmos, y la mitad de de su población la abandonó para irse a la nueva capital.
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Latmos, Samos, Patmos, Leros y Telos, todas en el Egeo

(Fuente: Longman´s Atlas of Ancient Geography. New York, London and Bombay, 1.902.)
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El hecho es que en época helenística se dio en ciertos casos un trasvase de personal de unas ciudades a otras. Así Mileto absorbió a la población de Myus, situada al otro lado de la bahía (ver mapa). Estas ampliaciones y contracciones del perímetro amurallado no tienen que ver con la natalidad, sino más bien con otras circunstancias locales. No les era difícil a las ciudades con posibilidades mercantiles, debido a su situación estratégica, encontrar inmigrantes en otras ciudades helenas. Para el año 100 se habían dado importantes movimientos de masas entre unas ciudades y otras. Esto explicaría que, a pesar de una natalidad decreciente o insuficiente, la mayoría de las ciudades se mantuvieran activas.
Hubo otro movimiento que se dio para compensar al escasez de población, que fue la adopción de inmigrantes como efebos y la manumisión de esclavos, que pasaban a ser libertos y en generaciones posteriores adoptaban nombres griegos, pasando a ser ciudadanos libres. Una vez más hemos de mencionar a Filipo V, quien, como medio de lucha contra Roma, apoyó la liberación de esclavos con la condición de que se alistaran en el ejército que estaba formando. La costumbre se extendió y las ciudades griegas se llenaron de antiguos esclavos liberados, ahora ciudadanos de pleno derecho. No hay que olvidar que los esclavos no se contaban como habitantes, como no se contaban los mulos, ni las gallinas. Así era la mentalidad antigua, y conviene recordarlo.
Estoa cambios, a menos y luego a más, se pueden detectar en los hoplitas que podía alistar una ciudad como Corinto. En el siglo V, en los tiempos heroicos, contaba con cuatro veces más de hoplitas que los que podía tener en el siglo III, aunque su población había aumentado, por las causas ya dichas. Esta manumisión colectiva de esclavos produjo un acercamiento de las clases y las razas. Los sacrificios en la ciudad no se ofrecían ya por los ciudadanos, sino por los habitantes, con independencia de su cualificación.
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Artesano posiblemente inmigrante

(Fuente: HISTORIA DE LA HUMANIDAD. Tomo 9. Grecia Helenística. Rebeca Rubio et alia. Arlanza Ediciones, 2.000.)
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En el siglo I antes del cambio de era, cuando un personaje acaudalado daba una fiesta en los jardines de su mansión, invitaba con frecuencia a artesanos inmigrantes, a libertos, e incluso a algunos esclavos. Como ejemplo, el Club de los descendientes de Nicocles de Acriae (Laconia), hijo de Nicetas, campeón olímpico varias veces hacia el año 100, 5 en Olimpia, en dos olimpiadas consecutivas, una en Oropus y dos en Larisa, estaba formado por miembros de su familia, algunos magistrados, muchos artesanos, hombres libres y libertos y una esclava. Acriae, está situada en la ribera derecha del Sinus Laconicus en el mapa que sigue.
Esto nos aboca a otro trema interesante, cómo fue considerada la esclavitud en el mundo helenístico. Pero de eso hablaremos en el artículo siguiente.
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La Laconia con Acriae, el Eurotas y el Taigetes, más que monte, sierra

(Fuente: Longman´s Atlas of Ancient Geography. New York, London and Bombay, 1.902.)
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Enlace con el próximo día: La esclavitud en el mundo helenístico 89.
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………. Fernando Conde Torrens es autor de «Simón, opera magna», «El Grupo de Jerusalén», «La Salud» y una serie de artículos sobre el mundo de las ideas. En https://www.sofiaoriginals.com/ expone los resultados de sus investigaciones sobre la eterna búsqueda del ser humano.
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